El cierre oficial de My Hero Academia y de la historia de Deku no solo es mejor que el alternativo, sino que da sentido a todo el viaje
Cuando My Hero Academia llegó a su fin en 2024, muchos fans se quedaron con el ceño fruncido. Las redes hervían con quejas sobre la falta de protagonismo de personajes clave y el supuesto bajón de ritmo. Pero en 2025, todo cambió gracias a una exposición especial sobre la obra de Kōhei Horikoshi, donde el mangaka reveló algo inesperado: su final original era, con diferencia, mucho más simple… y mucho más decepcionante que el que nos ha llegado en la versión animada.
La idea inicial era que Deku terminara como profesor, mirando a cámara y diciendo su icónica frase: “Tú también puedes ser un héroe”. Sin poderes, pero con esa seguridad que te da haber llegado a la cima. Y sí, suena emotivo. Pero también suena vacío. Horikoshi mismo explicó que abandonó esa idea porque la historia había evolucionado. Ya no era solo el viaje de Izuku Midoriya, sino el de todos los héroes que crecieron con él.
Un final con alma colectiva
En lugar de centrarse solo en la coronación de Deku como el “número uno”, el autor cambió el enfoque. El manga termina con una frase significativa: “Esta es la historia de cómo todos nos convertimos en los héroes más grandes.” Un cambio sutil, pero poderoso. Porque si algo ha definido esta obra desde sus primeros capítulos, es la importancia de la comunidad, de la ayuda mutua y del trabajo en equipo.

Esto también rescató arcos de personajes que, en el final original, se habrían quedado cojos. Bakugo, Endeavor, Shoto Todoroki, Uraraka… todos ellos vivieron procesos personales intensos, de redención, perdón y crecimiento. Un final centrado únicamente en Deku les habría dejado fuera del foco en el momento más importante.
El mensaje de Horikoshi, el heroísmo es empatía
El propio Horikoshi lo explicó así:
“Esta historia buscaba responder qué significa ser el héroe más grande. Y la respuesta era ‘tender la mano a los demás’.”

Esa frase no solo resume el viaje de Deku, sino también el de muchos otros personajes que aprendieron que el poder sin compasión no sirve de nada. En una época donde los shonen siguen apostando por héroes hiperpoderosos que lo solucionan todo a base de puñetazos, My Hero Academia ha tenido el valor de decir: el verdadero poder es el que se comparte.
Una lección para el fandom… y para otros autores
Claro, no todo el mundo quedó satisfecho. Muchos querían ver más acción final, más batallas épicas, más de “lo de siempre”. Pero con la perspectiva que da el tiempo —y el epílogo en formato OVA que se ha anunciado recientemente—, cada vez más fans están entendiendo el valor narrativo de ese desenlace coral y emocional.
Y si comparamos el cierre de My Hero Academia con otros finales polémicos (sí, te estamos mirando, Game of Thrones), lo de Horikoshi parece una obra maestra de la coherencia y la sensibilidad.
My Hero Academia y el legado de los shonen modernos
My Hero Academia no es solo la historia de cómo un chico sin poderes se convierte en el mayor héroe. Es la historia de cómo una sociedad rota empieza a sanar gracias a una nueva generación que elige ayudar en lugar de destruir.
Y en ese sentido, su final canónico se siente como la única conclusión posible. Sí, podría haber sido más espectacular, más épico. Pero entonces habría traicionado su corazón. Porque desde el principio, esta serie no trataba sobre tener el poder, sino sobre saber qué hacer con él.


