James Gunn por fin ha revelado quién será el gran enemigo de Superman en su salto al cine y no, no es el que muchos esperaban
Una elección que ha pillado a muchos a contrapié
Man of Tomorrow no solo necesita un antagonista potente, necesita una amenaza a la altura del nuevo Superman. Y ahí es donde Brainiac juega en otra liga. No es un villano de puñetazos sin más: es intelecto puro, frialdad absoluta y ambición cósmica.
Gunn ya había dejado caer su presencia de forma muy sutil: una imagen de un cerebro humano acompañando al guion fue suficiente para que Internet entrara en modo conspiración. Desde entonces, el director se ha dedicado a apagar fuegos… hasta ahora.
Con este anuncio, el proyecto acelera claramente su producción y se consolida como una de las piezas clave del DCU tras Supergirl. No es un villano cualquiera: es una declaración de intenciones.
Un viejo conocido que nunca llegó al cine
Aunque resulte increíble, Brainiac jamás ha aparecido en acción real en la gran pantalla. Sí, ha tenido versiones memorables en animación y televisión: Smallville, con James Marsters, o Krypton, con Blake Ritson. Pero el cine siempre le ha dado la espalda… hasta ahora.
Más que un enemigo de Superman
Uno de los grandes aciertos de esta elección es que Brainiac no se queda en una sola película. Es un villano con peso suficiente para afectar a todo el universo DC, algo que Gunn ha dejado claro desde el inicio de su etapa. Crisis, eventos multiversales, invasiones… Brainiac ha estado implicado en todo eso en los cómics.
Traducido al cine: no es solo el malo de turno, es una pieza de largo recorrido. Y eso convierte Man of Tomorrow en algo más que una simple secuela: es el inicio de una amenaza mayor.
Un villano clásico para una nueva era del DCU
Además, Brainiac siempre ha funcionado como espejo oscuro del propio Superman: ambos son herederos de civilizaciones avanzadas, ambos cargan con el peso del conocimiento… pero solo uno conserva empatía. En ese choque está el verdadero conflicto. Si Man of Tomorrow sabe explotar esa dualidad, el DCU podría tener por fin un villano capaz de marcar época, no solo una película.
Una elección con mala leche
Que Gunn haya apostado por Lars Eidinger dice mucho del tono que busca. No es un villano caricaturesco ni un monstruo CGI sin alma. Eidinger tiene presencia, inquietud y una frialdad que encaja como un guante con Brainiac. Puede que no sea famoso, pero eso juega a favor: no arrastra personajes previos, solo amenaza pura.
En resumen: una decisión arriesgada, coherente y muy Gunn.


