Una nueva película de Street Fighter promete dejar atrás los errores del pasado apostando por lo que mejor funciona: lo absurdo, lo estilizado y lo divertido
Por fin parece que alguien ha entendido que adaptar Street Fighter no significa hacer una peli “seria”. El nuevo reboot en acción real dirigido por Kitao Sakurai llega con un tráiler que ha hecho que los fans del videojuego griten Hadoken de la emoción. Nada de tramas realistas ni villanos en traje de oficina. Aquí hay color, hay hostias exageradas y hasta guiños a las fases de bonus más absurdas. Vamos, lo que debería haber sido desde el principio.
Porque sí, la franquicia ya ha tenido sus escarceos con el cine… y digamos que no salieron bien parados. La película de 1994 con Jean-Claude Van Damme como Guile tenía un aire de serie B entrañable, mientras que Street Fighter: La Leyenda de Chun-Li directamente fue un intento olvidable de “Nolanizar” algo que nunca debió ser realista. Pero ahora, Legendary Pictures parece haber dicho: “¿Y si dejamos de intentar hacer de esto un drama y nos lo pasamos bien?” Milagrosamente, eso ha funcionado.
El Street Fighter que todos queríamos
El tráiler del nuevo Street Fighter rebosa fidelidad estética al videojuego original. Personajes con sus peinados imposibles, uniformes chillones, ataques que parecen salidos de un manga shonen y peleas que rompen más muros que la selección española en octavos. Y no hablamos de realismo: aquí lo importante es la espectacularidad. Que Guile (interpretado por Cody Rhodes) le meta una Flash Kick a Vega y lo empotre contra una pared de ladrillos es exactamente lo que la saga necesitaba.
Lo que más destaca es cómo la cinta bebe directamente del espíritu de los años 90, cuando Street Fighter II lo petaba en los recreativos. No solo por su estilo visual, sino por su tono desenfadado. Hay un homenaje claro a la fase de destruir un coche a puñetazos (¿quién no se acuerda de eso?) y un respeto absoluto por el hecho de que esto va de gente que lanza bolas de energía con las manos. Aquí no se viene a reflexionar sobre el alma humana; se viene a ver a Akuma (interpretado por Roman Reigns) sacando su energía demoníaca con los ojos brillando.
La sorpresa de su reparto
¿Y el reparto? Una mezcla sorprendente pero acertada. Andrew Koji como Ryu, Noah Centineo como Ken, Callina Liang como Chun-Li… Sí, también está Andrew Schulz como Dan Hibiki, lo cual ha causado polémica por su elección para un personaje japonés, pero de momento parece que Dan será más una broma que un foco central. Eso sí: David Dastmalchian como M. Bison promete un villano más intimidante que el ejecutivo genérico que vimos en 2009.
Incluso hay cameos tan surrealistas como acertados, como Eric Andre haciendo de presentador loco, Don Sauvage. Solo con verle en el tráiler bailando y gritando con un megáfono decorado con la bandera de EE.UU. ya sabes el tono que tendrá la peli: un delirio consciente de lo que es.
El nuevo enfoque de Street Fighter
Y por si había dudas: este Street Fighter no pretende ser realista… y menos mal. La clave está en que no busca avergonzarse de su origen. No intenta convertir lo absurdo en algo lógico, ni justificar lo imposible. Aquí los personajes vuelan, disparan energía, dan volteretas sin sentido y siguen peleando como si nada. Como debe ser.
Con el estreno programado para el 16 de octubre de 2026 en Estados Unidos, el hype está por las nubes. Si cumplen lo prometido y no recortan en Sonic Booms, Psycho Power y Shinku Hadokens, podríamos estar ante la primera adaptación digna del universo Capcom. Que tiemblen las recreativas.


