James Gunn cruza los dedos con Netflix y aclara qué podemos esperar de Supergirl en el nuevo DCU

James Gunn
Panini

James Gunn habla sin rodeos sobre el futuro del universo DC, el posible desembarco de Netflix y una Supergirl muy poco ortodoxa

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Pocas figuras generan tanta expectación —y ansiedad colectiva— como James Gunn cuando abre la boca. Y no es para menos: el arquitecto del nuevo DCU ha vuelto a dejar titulares jugosos hablando del posible acuerdo entre Netflix y Warner Bros., mientras intenta tranquilizar a los fans con una idea clara: el futuro de DC es prometedor… pero también imprevisible. Entre declaraciones sinceras, alguna que otra oración al cielo y varias pistas sobre Supergirl, Gunn demuestra que, aunque tenga el timón, el mar está bastante movido.

Un DCU sin Gunn al frente… pero con su ADN

Aunque James Gunn ha sido mano derecha, izquierda y cerebro del relanzamiento de DC, este 2026 dará un pequeño paso atrás como director. Ojo, pequeño. Mientras prepara Superman: Man of Tomorrow para 2027, otros proyectos clave llegarán sin él tras la cámara, como Supergirl, Lanterns o Clayface.

Eso sí, que nadie se engañe: su huella está por todas partes. Basta ver el primer tráiler de Supergirl para notar un tono más cercano a Guardianes de la Galaxia que al cómic original de Tom King. Y no, no es casualidad.

Supergirl en el DCU

Gunn lo ha dejado claro: no estamos ante una adaptación literal de Supergirl: Woman of Tomorrow. Y sinceramente, menos mal.
Según explicó, la película toma el alma del cómic, pero se permite volar libre:

“Es una fantasía espacial, muy al estilo Guardianes, basada en el libro de Tom King, pero no lo sigue religiosamente”.

Vamos, que habrá esencia, no calco. Y eso incluye apostar fuerte por Millie Alcock, a la que Gunn defiende con entusiasmo absoluto. Para él, ella es el corazón del proyecto, aunque recalca algo importante: esta es la visión de su director.

El fichaje que convenció a Gunn

El responsable de dirigir Supergirl será Craig Gillespie, y curiosamente no fue Cruella lo que enamoró a Gunn, sino I, Tonya.
Sí, esa película que muchos aún consideran criminalmente infravalorada.

Gunn no se cortó:

I, Tonya debería haber ganado el Óscar a Mejor Película”.

Con esa carta de presentación, no es difícil entender por qué confía en él para dar forma a una Supergirl distinta, más emocional y menos superheroína de manual.

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Netflix, Warner y muchas incógnitas en el aire

Aquí viene el tema espinoso. El rumoreado acuerdo de 82.700 millones de dólares entre Netflix y Warner Bros. tiene a medio fandom con sudores fríos. ¿Qué pasará con DC Studios si hay cambio de dueños?

Gunn, sorprendentemente honesto, lo resumió así: espera y reza.

“Todo es desconocido. Es emocionante, pero no sabes si es bueno hasta que lo es”.

Vamos, optimismo cauteloso nivel veterano de guerra corporativa. Gunn ya ha vivido demasiadas reestructuraciones como para lanzar confeti antes de tiempo.

Por ahora, David Zaslav parece dejar a Gunn y Safran trabajar con libertad. Pero claro, Netflix juega a otra liga, y no sería raro que priorizara personajes “vendibles” como Batman o la Liga de la Justicia frente a proyectos más autorales.

La heroína que no quiere ser símbolo

Supergirl siempre ha sido el reflejo incómodo de Superman, una heroína poderosa que carga con más trauma, más rabia y menos paciencia. A diferencia de Kal-El, Kara Zor-El recuerda Krypton, recuerda la pérdida y vive con ella, lo que la convierte en un personaje más áspero y emocionalmente complejo. Esa dualidad es justo lo que hace que esta versión cinematográfica resulte tan atractiva: no es la prima perfecta, es una superviviente que aún está buscando su lugar en el universo… y en sí misma.

En ese sentido, la nueva Supergirl se distancia de otras heroínas recientes del cine de superhéroes, menos idealizadas y más construidas desde el conflicto interno. Mientras personajes como Wonder Woman o Captain Marvel abrazan rápido su rol, Kara siempre ha sido una figura en tránsito, más cercana a una antiheroína emocional que a un icono clásico. Si la película acierta con ese enfoque, DC puede tener entre manos uno de sus personajes más humanos, aunque vuele por el espacio y lance rayos por los ojos. Porque sí, a veces salvar el universo es más fácil que arreglar lo que llevas dentro.

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Los próximos años

Aquí está la clave de todo: Supergirl y Clayface tienen que funcionar. No solo por taquilla, sino por credibilidad creativa. Si DC Studios encadena éxitos, Gunn y Safran ganarán algo más valioso que dinero: margen de maniobra.

Porque cuando cambian los jefes, los resultados mandan.

Y mientras tanto, Gunn sigue haciendo lo que mejor sabe: hablar claro, ilusionar a los fans y recordarnos que el DCU no busca copiar fórmulas pasadas, sino arriesgar con personalidad.

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