James Gunn habla sin rodeos sobre el futuro del universo DC, el posible desembarco de Netflix y una Supergirl muy poco ortodoxa
Un DCU sin Gunn al frente… pero con su ADN
Eso sí, que nadie se engañe: su huella está por todas partes. Basta ver el primer tráiler de Supergirl para notar un tono más cercano a Guardianes de la Galaxia que al cómic original de Tom King. Y no, no es casualidad.
Supergirl en el DCU
Gunn lo ha dejado claro: no estamos ante una adaptación literal de Supergirl: Woman of Tomorrow. Y sinceramente, menos mal.
Según explicó, la película toma el alma del cómic, pero se permite volar libre:
“Es una fantasía espacial, muy al estilo Guardianes, basada en el libro de Tom King, pero no lo sigue religiosamente”.
Vamos, que habrá esencia, no calco. Y eso incluye apostar fuerte por Millie Alcock, a la que Gunn defiende con entusiasmo absoluto. Para él, ella es el corazón del proyecto, aunque recalca algo importante: esta es la visión de su director.
El fichaje que convenció a Gunn
El responsable de dirigir Supergirl será Craig Gillespie, y curiosamente no fue Cruella lo que enamoró a Gunn, sino I, Tonya.
Sí, esa película que muchos aún consideran criminalmente infravalorada.
Gunn no se cortó:
“I, Tonya debería haber ganado el Óscar a Mejor Película”.
Con esa carta de presentación, no es difícil entender por qué confía en él para dar forma a una Supergirl distinta, más emocional y menos superheroína de manual.
Netflix, Warner y muchas incógnitas en el aire
Aquí viene el tema espinoso. El rumoreado acuerdo de 82.700 millones de dólares entre Netflix y Warner Bros. tiene a medio fandom con sudores fríos. ¿Qué pasará con DC Studios si hay cambio de dueños?
Gunn, sorprendentemente honesto, lo resumió así: espera y reza.
“Todo es desconocido. Es emocionante, pero no sabes si es bueno hasta que lo es”.
Vamos, optimismo cauteloso nivel veterano de guerra corporativa. Gunn ya ha vivido demasiadas reestructuraciones como para lanzar confeti antes de tiempo.
Por ahora, David Zaslav parece dejar a Gunn y Safran trabajar con libertad. Pero claro, Netflix juega a otra liga, y no sería raro que priorizara personajes “vendibles” como Batman o la Liga de la Justicia frente a proyectos más autorales.
La heroína que no quiere ser símbolo
En ese sentido, la nueva Supergirl se distancia de otras heroínas recientes del cine de superhéroes, menos idealizadas y más construidas desde el conflicto interno. Mientras personajes como Wonder Woman o Captain Marvel abrazan rápido su rol, Kara siempre ha sido una figura en tránsito, más cercana a una antiheroína emocional que a un icono clásico. Si la película acierta con ese enfoque, DC puede tener entre manos uno de sus personajes más humanos, aunque vuele por el espacio y lance rayos por los ojos. Porque sí, a veces salvar el universo es más fácil que arreglar lo que llevas dentro.
Los próximos años
Porque cuando cambian los jefes, los resultados mandan.
Y mientras tanto, Gunn sigue haciendo lo que mejor sabe: hablar claro, ilusionar a los fans y recordarnos que el DCU no busca copiar fórmulas pasadas, sino arriesgar con personalidad.


