La esperada serie anime de The Legend of Zelda no está en los planes de Nintendo, aunque los fans no pierden del todo la esperanza
En pleno calentamiento para celebrar el 40 aniversario de Zelda, muchos fans esperaban que Nintendo anunciara por fin una serie anime del universo de Hyrule. Pero nada más lejos de la realidad. En una reciente entrevista con el diario japonés Kyoto Shimbun, el presidente de la compañía, Shuntaro Furukawa, ha dejado claro que una adaptación anime de Zelda no está en sus prioridades, por muy apetecible que suene.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría para la comunidad nintendera, especialmente después del revuelo generado por la película de acción real que está en camino. Aunque Furukawa no cerró la puerta del todo, dejó claro que solo apostarían por una versión anime si esta aportara algo único y distintivo, más allá del simple fan service.
Nintendo no quiere un Zelda “porque sí”. Según Furukawa, los proyectos audiovisuales deben ampliar el alcance de sus personajes, sobre todo en zonas donde las consolas no tienen tanta presencia. De ahí que prioricen largometrajes o películas más accesibles para el gran público. Y sí, eso explica tanto el éxito de Super Mario Bros: La película como la apuesta por un Zelda live-action.
El directivo reconoció que hacer un anime sería “bastante complicado”, pero también dejó una rendija abierta al decir que, si se pudiera crear algo “único y especial”, no lo descartarían del todo en el futuro. Vamos, que si Studio Ghibli llama con una propuesta irresistible, igual la historia cambia.
El ADN anime de Zelda viene de lejos
Aunque nunca haya tenido su propio anime (y no, la infame serie animada de 1989 no cuenta), Zelda siempre ha estado empapado de estética anime. Desde el primer juego, con manuales llenos de arte tipo manga, hasta las míticas ilustraciones promocionales de Takashi Tezuka para A Link to the Past o Link’s Awakening, el estilo visual ha sido siempre una parte clave del encanto de la saga.
Y si alguien tenía dudas, basta con recordar The Wind Waker, con ese estilo claramente inspirado en Studio Ghibli, o el uso del cel shading en entregas como Skyward Sword o Tears of the Kingdom. La realidad es que Zelda nunca ha apostado del todo por el realismo, sino por una estética más onírica, fantasiosa… y sí, muy anime.
La opción más cercana, los mangas oficiales
Para quienes necesitan una dosis de Zelda en formato japonés ya mismo, la opción más directa es acudir a los mangas de Akira Himekawa, que adaptan desde Ocarina of Time hasta Tears of the Kingdom. Con un estilo visual impecable y tramas que expanden el lore, se han convertido en una de las formas más queridas de disfrutar de las aventuras de Link fuera de los videojuegos.
Mientras esperamos un anuncio más contundente para el aniversario, estos mangas siguen siendo la alternativa perfecta para imaginar cómo sería un anime de verdad. Porque si algo ha demostrado Zelda en estas cuatro décadas es que puede reinventarse sin perder su esencia.
¿Y ahora qué? El futuro de Zelda fuera de los videojuegos
El foco de Nintendo parece estar más orientado a producciones cinematográficas de gran alcance. Tras el pelotazo de Mario y con la película de Zelda en marcha, la compañía busca asegurar que sus franquicias lleguen a más públicos. Eso sí, este enfoque puede suponer un freno a otros formatos como el anime, que requieren una sensibilidad narrativa diferente.
En todo caso, si el live-action no convence (y viendo los debates que ya ha generado), la presión de los fans podría terminar abriendo una nueva vía. Porque seamos sinceros: si hay una saga con la épica, la mitología y el carisma necesarios para triunfar en anime, esa es The Legend of Zelda.
Zelda sin anime, pero con estilo
Lo curioso es que, pese a la negativa de Furukawa, la imagen de Link en formato anime es ya casi parte del imaginario colectivo. Cada tráiler, ilustración o cinemática refuerza esa conexión visual. Por eso, no hace falta una serie para que Zelda respire anime: ya lo lleva en la sangre.
Y quién sabe… quizás el aniversario nos sorprenda con algo inesperado. Porque en Hyrule, como en la vida, nunca hay que dar nada por perdido.



