Cuando nadie quería apostar por Baldur’s Gate 3 por considerarla una de las secuelas más arriesgadas

baldur´s gate 3
Panini

Antes del fenómeno de Larian Studios con Baldur´s Gate 3, varias compañías creían que un RPG para un jugador no podía convertirse en un éxito masivo

Durante años, muchos fans se preguntaron por qué la saga Baldur’s Gvate tardó tanto en regresar con una tercera entrega. Ahora sabemos que no fue por falta de interés de los desarrolladores, sino porque gran parte de la industria no creía que un RPG para un jugador pudiera generar beneficios suficientes como para justificar una inversión importante.

Resulta casi irónico verlo desde la perspectiva actual. Baldur’s Gate 3 se ha convertido en uno de los mayores éxitos de la década, acumulando premios, ventas millonarias y una comunidad apasionada. Sin embargo, mucho antes de que Larian Studios tomara las riendas del proyecto, otro equipo intentó sacar adelante la secuela y se encontró con una puerta cerrada tras otra.

El protagonista de esta historia es Trent Oster, uno de los cofundadores de BioWare, el estudio responsable de los dos primeros Baldur’s Gate. Tras abandonar la compañía y fundar Beamdog, Oster intentó convencer a diferentes inversores y editoras para financiar una nueva entrega de la franquicia.

Lariant studios

La respuesta que recibía era siempre parecida. Según explicó a PC Gamer, muchas empresas consideraban que los juegos de rol para un solo jugador tenían un techo comercial demasiado bajo. Además, existía otro factor que generaba dudas: la propiedad intelectual pertenecía a Wizards of the Coast, por lo que algunos inversores preferían destinar recursos a crear marcas propias en lugar de aumentar el valor de una licencia ajena.

Una visión mucho más modesta que la de Larian

El proyecto que Beamdog tenía en mente era muy diferente al que terminó llegando al mercado años después. Oster reconoce que su propuesta era mucho más contenida y que buscaba un presupuesto muy inferior al de la versión desarrollada por Larian.

Mientras que el Baldur’s Gate 3 actual terminó convirtiéndose en una producción gigantesca, Beamdog planteaba un título con un coste cercano a los 20 millones de dólares, una cifra considerable pero muy alejada de los presupuestos que hoy manejan los grandes RPG occidentales. El objetivo era ofrecer una continuación digna de la saga sin asumir riesgos financieros desproporcionados.

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Lo más llamativo es que ni siquiera contar con figuras tan reconocidas como David Gaider, una de las mentes creativas detrás de Dragon Age, logró convencer a los posibles socios financieros.

El éxito cambió las reglas, pero no necesariamente para mejor

Aunque Beamdog no consiguió desarrollar la tercera entrega, sí obtuvo un papel importante dentro de la franquicia gracias a las versiones mejoradas de los clásicos. Las Enhanced Edition de Baldur’s Gate y Baldur’s Gate II se han convertido para muchos jugadores en la forma definitiva de disfrutar de estas aventuras.

Paradójicamente, Oster cree que el triunfo de Larian no ha facilitado el camino para otros estudios. Según explica, las expectativas del mercado simplemente han cambiado de lugar. Antes se dudaba de la capacidad comercial de los RPG; ahora muchos ejecutivos consideran que solo pueden triunfar si cuentan con presupuestos gigantescos, romances complejos, captura de movimiento avanzada, diálogos completamente interpretados y una producción cinematográfica de primer nivel.

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Ese cambio de mentalidad puede acabar siendo igual de problemático para los estudios medianos. Si las editoras concluyen que únicamente los proyectos mastodónticos pueden competir en el género, muchas propuestas más modestas podrían quedarse sin financiación, exactamente igual que ocurrió con la idea original de Beamdog.

El futuro de la saga parece asegurado

Mientras tanto, la marca Baldur’s Gate continúa viviendo uno de los mejores momentos de toda su historia. Diversas informaciones apuntan a que Baldur’s Gate II podría recibir una nueva versión adaptada a los estándares actuales, una señal de que Wizards of the Coast sigue viendo un enorme potencial en la franquicia.

Lo curioso es pensar que todo esto podría no haber sucedido jamás. La saga estuvo a punto de quedarse atrapada en el pasado por culpa de una percepción errónea del mercado, una decisión que hoy parece difícil de comprender viendo el impacto cultural y comercial que ha tenido Baldur’s Gate 3.

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