Vuelve el Commodore 64… y el sobrino de Sinclair lanza una consola portátil

Panini

El microordenador más icónico resucita con fuerza, y no es el único que quiere devolvernos a los 80

En un mundo dominado por la PlayStation 5, la Switch 2 y la eterna lucha por los fotogramas por segundo, algo insólito está ocurriendo en pleno 2025: dos viejos titanes del retro han vuelto al ruedo, dispuestos a ganarse de nuevo el corazón de los nostálgicos. Sí, el Commodore 64 está de regreso. Y no hablamos de una mini consola cualquiera. Además, el apellido Sinclair vuelve a sonar fuerte gracias a un peculiar dispositivo portátil que parece sacado del bolsillo de un geek británico en 1983.

La nostalgia se conecta por HDMI

¿Recuerdas aquellas interminables cargas en cinta y teclas que crujían como galletas viejas? Pues agárrate, porque el Commodore 64 Ultimate viene con todo: carcasa fiel al original, compatibilidad con más de 10.000 juegos clásicos, periféricos antiguos, y hasta ranura para cartuchos y cintas. Sí, también tiene HDMI y USB, por si quieres conectarlo a tu tele 4K y no a un televisor de tubo de los que te electrocutaban con solo mirarlos.

El artífice de este resurgir es nada menos que Christian “Peri Fractic” Simpson, conocido youtuber y ahora CEO de la nueva Commodore. Junto a él, varios veteranos de la vieja escuela están empujando este proyecto que no es solo para coleccionistas, sino para todo el que quiera revivir (de verdad) la experiencia de una de las máquinas más queridas de los años 80.

La máquina usa un FPGA AMD Xilinx Artix-7, lo que significa que no emula por software, sino que reproduce el hardware original a nivel de circuito. Así se aseguran una compatibilidad casi perfecta. Su precio, eso sí, no es precisamente de mercadillo retro: 299,99 dólares para la versión normal, y si te sientes muy ochentero, puedes tirar la casa por la ventana con la Founder’s Edition con carcasa transparente RGB por unos 500 dólares.

El espíritu del spectrum vive en una tarjeta de regalo

Pero mientras el Commodore resucita como si no hubieran pasado 40 años, alguien más se ha sumado a la fiesta retro con un toque original y portátil. Hablamos de Grant Sinclair, sobrino del legendario Clive Sinclair, creador del ZX Spectrum. Este heredero de la inventiva ha lanzado la Gamercard, una especie de consola portátil del tamaño de una tarjeta regalo… ¡y con alma de Raspberry Pi!

Por unas 125 libras (unos 145 euros), te llevas una consola que apuesta por lo pequeño: pantalla IPS de 4 pulgadas, batería de 1.600 mAh, salida HDMI, USB-C y 128 GB de almacenamiento. Y si eso no fuera suficiente, viene con la trilogía Saboteur de Clive Townsend precargada. Sí, lo retro está de moda, pero con esteroides tecnológicos.

Commodore 64

Lo más curioso de la Gamercard es que, aunque no es una “nueva ZX Spectrum”, mantiene ese aire DIY y rebelde, propio de los microordenadores británicos de los 80. Además, permite acceso a su propio ecosistema de juegos y al entorno PICO-8, por lo que también puedes desarrollar tus propios títulos o jugar a pequeñas joyas de estética pixelada.

Dos formas de amar lo retro

Mientras el Commodore 64 Ultimate busca la perfección técnica, la Gamercard se lanza a experimentar con ideas locas y formatos diferentes. Una apunta al corazón del coleccionista y otra a los jugones que quieren algo único en el bolsillo. Pero ambas demuestran que hay vida más allá de las consolas modernas y que la nostalgia, bien hecha, sigue vendiendo… y emocionando.

Y no, esto no es solo para boomers. Cada vez más jóvenes descubren el encanto de los juegos pixelados, las limitaciones creativas y la estética lo-fi que hoy inspiraría a más de un indie de éxito. Estas dos máquinas son cápsulas del tiempo con WiFi, USB y una misión clara: recordarnos por qué empezamos a jugar.

Commodore 64 Ultimate

El Commodore 64 fue el ordenador doméstico más vendido de la historia. Lanzado en 1982, vendió más de 17 millones de unidades y marcó a toda una generación de jugadores, programadores y creativos. Su catálogo de juegos y herramientas es gigantesco, y su impacto cultural, enorme.

Commodore 64

Este nuevo modelo Ultimate, a diferencia de otras revisiones como la C64 Mini, busca mantener la esencia original sin renunciar a la comodidad moderna. Por eso, además de sus puertos clásicos, incluye conexiones modernas y compatibilidad ampliada, ideal tanto para jugar como para crear música, programar o simplemente trastear como en los viejos tiempos.

En paralelo, la Gamercard de Sinclair no pretende competir en potencia, sino ofrecer una experiencia única. Su diseño inspirado en una tarjeta regalo no solo es llamativo, sino práctico. Y gracias al uso de Raspberry Pi y Linux, permite emulación de sistemas clásicos como NES, SNES, Game Boy, e incluso el propio Spectrum, si te pones nostálgico.

Si alguna vez soñaste con volver a cargar un juego en cinta, o simplemente quieres descubrir por qué tantos hablan con cariño del Commodore o el Spectrum, este puede ser tu momento. Y oye, si tu cama resulta ser una máquina del tiempo… aprovecha el viaje.

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