Luke Skywalker, recién ascendido a héroe rebelde, le pide a Han un último favor antes de marcharse: entregar medicinas vitales a un remoto puesto rebelde. Aunque Han no está especialmente motivado por la causa (¡él ya tenía su dinero y su plan!), Chewbacca le hace ver que a veces toca ayudar sin esperar nada a cambio. Pero si algo define a Han, es que siempre tiene una segunda agenda… y la codicia acecha.
Camino a Calumdarian, el Halcón Milenario hace escala en una cantina y allí Han se reencuentra con Akko y su banda de contrabandistas, viejos colegas de trapicheos. Akko, sabiendo que Han tiene información rebelde fresca, le ofrece 4.000 créditos extra por ayudarle en un pequeño “trabajito” de contrabando de especia. Y claro, Han, con los ojos en el dinero, acepta. Todo parece salir bien, hasta que la discreción brilla por su ausencia y los imperiales aparecen para aguar la fiesta.
Finalmente, Han entrega las medicinas y salva el día, pero su cartera queda tan vacía como siempre. Y mientras el universo cree que Han simplemente se lo gastó en juergas o que se olvidó de Jabba por estar liado con los Rebeldes, la realidad es que el azar y un par de decisiones cuestionables le dejaron sin blanca y con la deuda más vigente que nunca.
El desarrollo de Han Solo: de pícaro a héroe (pero nunca santo)
¿Y la versión alternativa de Legends? Allí se nos contaba que el Halcón fue asaltado por Crimson Jack, un pirata espacial, que se quedó con el dinero destinado a Jabba. En el canon actual, este pirata existe (y en la serie Skeleton Crew hasta su alias cambia de dueño), pero no es el culpable real de que Han siga debiendo dinero a su némesis hutt.
El contrabandista que no puede escapar de la aventura
Ese es, en el fondo, el verdadero motivo por el que nunca pagó a Jabba a tiempo: Han Solo es incapaz de mirar a otro lado cuando la galaxia le necesita, aunque eso suponga meterse en problemas más grandes de lo que jamás imaginó.