El actor de The Handmaid’s Tale podría interpretar a un detective en medio de una oscura historia de transformación y celos
Hollywood se tiñe de arcilla y horror, y el nombre de Max Minghella empieza a sonar fuerte en los pasillos del nuevo universo DC. El actor británico, conocido por sus papeles en The Social Network y The Handmaid’s Tale, estaría en el radar de DC Studios para interpretar a John, un personaje que se perfila como mucho más que el típico interés amoroso: es detective y prometido de Caitlin Bates, la mujer que podría estar más cerca del monstruo de lo que él imagina.
Mientras tanto, Naomi Ackie —a quien vimos en Star Wars: El ascenso de Skywalker y Blink Twice— suena como la elegida para dar vida a Bates. Junto a ellos, el ya confirmado Tom Rhys Harries será el encargado de interpretar a Matt Hagen, el actor maldito que se transformará en el monstruoso Clayface.
Clayface, el monstruo del DCU que llegará en 2026
El proyecto, que verá la luz el 11 de septiembre de 2026, está generando mucho revuelo por su giro hacia el terror corporal. Lejos de ser una película de superhéroes al uso, Clayface promete una historia perturbadora, inspirada en clásicos del body horror como La mosca de David Cronenberg y The Substance de Coralie Fargeat. ¿La premisa? Un actor de serie B desesperado por mantenerse en el foco mediático que, tras quedar desfigurado por un mafioso, recurre a una científica estilo Elizabeth Holmes para recuperar su rostro… y acaba convirtiéndose en algo mucho peor.
La dirección corre a cargo de James Watkins (Speak No Evil), mientras que James Gunn y Peter Safran, arquitectos del nuevo DCU, producen junto a Matt Reeves (The Batman). Aunque el guion original fue escrito por Mike Flanagan (La maldición de Hill House), el cineasta no podrá dirigir debido a su implicación en otros proyectos como Carrie y El Exorcista. Por ello, Hossein Amini, guionista de Drive, ha sido llamado para reescribir partes del libreto.
A pesar de pertenecer al nuevo DCU, Clayface no contará con la presencia de Batman ni con conexiones directas al resto de películas… al menos no por ahora. Gunn y Safran parecen apostar por la idea de historias independientes que exploren el lado más humano (y monstruoso) de los personajes, sin necesidad de encajar todo en un universo compartido de forma forzada.
Este enfoque es especialmente llamativo porque Clayface siempre ha sido un villano muy ligado a Gotham, apareciendo en series como Batman: The Animated Series o videojuegos como Arkham City. Pero la versión que veremos en 2026 parece apostar por un tono mucho más trágico y psicológico, donde la fama, la identidad y la obsesión serán ingredientes clave.
En esta historia, John (el papel que podría recaer en Minghella) no será un simple testigo, sino un personaje atrapado entre el amor y la sospecha. Su prometida Caitlin mantiene una relación cada vez más extraña con Matt Hagen, y a medida que el monstruo emerge, también lo hacen los secretos.
¿Quién es Clayface y por qué deberías prestar atención?
Aunque ha habido varias versiones del personaje en los cómics, la más popular —y la que servirá de base aquí— es la de Matt Hagen, un actor venido a menos que, tras exponerse a una sustancia experimental, obtiene la capacidad de cambiar de forma, moldeando su cuerpo como si fuera arcilla viva. Pero lo que comienza como una segunda oportunidad, se convierte en una pesadilla corporal sin control.
Este enfoque más crudo y adulto marca un giro radical en el tratamiento de los villanos de DC, que tradicionalmente han sido representados como amenazas para el héroe protagonista. En este caso, Clayface es el protagonista de su propia caída al abismo.
Si las filtraciones son ciertas, la película podría marcar un antes y un después en el cine de superhéroes, acercándolo más al terror psicológico que a los fuegos artificiales. Y nombres como Max Minghella, Naomi Ackie y Tom Rhys Harries forman un reparto capaz de transmitir tensión, ambigüedad moral y tragedia.
Con un enfoque maduro y una estética prometedora, Clayface podría ser una de las sorpresas más oscuras del nuevo DCU, especialmente si logra mezclar con acierto el cine de género y la narrativa superheroica.


