La Muerte más viva de todo Sandman, el episodio final de la temporada 2 divide a los fans

The Sandman
Panini

El cierre de temporada apuesta por una reflexión vitalista con sabor a Terry Pratchett… pero no todos quedan convencidos

Después de tanta oscuridad, tanta pesadilla onírica y tantos dilemas existenciales entre eternos y humanos, The Sandman decide cerrar su segunda temporada con una sorpresa: un epílogo donde la Muerte toma vacaciones y la vida se vuelve protagonista. Sí, Kirby Howell-Baptiste vuelve a encarnar al entrañable y filosófico personaje que tantos fans adoran, pero no sin levantar cierto debate entre quienes esperaban algo más… potente.

Porque “The High Cost of Living”, el título del episodio, juega con la ironía desde el primer minuto: no estamos ante un apocalipsis ni ante el gran final del universo, sino ante una jornada en la que la mismísima Muerte decide tomarse el día libre en Londres, camuflada como una mortal más, mientras reflexiona sobre qué significa realmente estar vivo.

La muerte en Sandman, entre Terry Pratchett y Neil Gaiman

Los ecos de Good Omens son más que evidentes, y no es casualidad. El espíritu de Terry Pratchett se cuela por cada grieta del guion. La visión humanista y algo burlona de la Muerte que compartió con Neil Gaiman en sus colaboraciones se filtra aquí en un capítulo que recuerda más a Reaper Man que a cualquier otro episodio de la serie.

Y eso, para muchos, es una bendición. Kirby Howell-Baptiste brilla con luz propia desde el primer plano, caminando entre los mortales con esa mezcla de inocencia, sabiduría y buen rollo que la convierte en la MVP de este capítulo. Su química con los personajes que se va encontrando es innegable, especialmente cuando intenta convencer a un periodista desencantado (interpretado por Colin Morgan) de que aún queda belleza en el mundo.

“Inmortalidad no es tan guay como parece”, le suelta Death a uno de ellos, con una sonrisa cómplice. Y es ahí donde el capítulo consigue algo que el resto de la temporada no siempre logra: tocar el alma del espectador con algo más que tragedias cósmicas.

Un episodio con ideas grandes… y espacio pequeño

Ahora bien, no todo es celebración. Porque aunque la intención de cerrar con un tono distinto es aplaudible, el episodio se queda algo corto de ambición narrativa. No por falta de ideas, que las tiene –libre albedrío, sentido de la vida, amor fugaz, ecología–, sino por la escasa hora que tiene para desarrollarlas.

Neil Gaiman - The Sandman

A muchos les sabrá a poco. Colin Morgan, por ejemplo, queda desaprovechado en su papel de Sexton, el periodista deprimido que sirve de contrapunto a la alegría de Death. Aunque su personaje intenta representar el escepticismo moderno frente a la espiritualidad o la esperanza, sus diálogos a veces suenan forzados, y su arco no termina de cuajar.

Lo mismo ocurre con el resto del elenco: nombres como Adwoa Akoto o Jade Anouka apenas tienen espacio para brillar, diluidos en una historia que, aunque con corazón, se siente más como un apéndice que como un cierre necesario.

Una despedida agridulce, pero con chispa

Eso sí, si hay algo que no se le puede negar a este epílogo es que funciona como homenaje a lo que representa la Muerte en el universo de Gaiman: no como el final de todo, sino como parte del ciclo. Una presencia inevitable, sí, pero también amable, necesaria y hasta encantadora.

La frase que da nombre al capítulo, “The High Cost of Living”, recuerda que vivir tiene un precio, pero también un valor incalculable. En esa línea, el episodio plantea sus mejores momentos: conversaciones aparentemente triviales que terminan siendo pequeñas joyas sobre el paso del tiempo, el sentido del dolor o la necesidad de disfrutar el momento.

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Pero claro, una hora no da para todo. Y cuando te embarcas en cuestiones tan filosóficas, necesitas más espacio para que respiren. El capítulo coquetea con temas como el destino o el libre albedrío (sí, con referencias nada sutiles a El Séptimo Sello de Bergman), pero los trata casi de pasada. Una edición extendida, o incluso un spin-off completo sobre la Muerte, le sentaría de maravilla.

¿Y ahora qué?

Con la temporada ya cerrada y sin confirmación oficial sobre una tercera (aunque todo apunta a que sí), los fans de The Sandman se quedan con un sabor agridulce. Sí, esta Death es maravillosa, y sí, este epílogo tiene alma. Pero también deja la sensación de que había una historia más grande por contar. Una que quizás necesitaba menos urgencia y más coraje para apostar por el tiempo, como hacen las buenas historias.

¿El resultado? Un episodio con momentos brillantes, sí, pero también con sombras. Como la vida misma.

¿Tú qué opinas? ¿Te ha conquistado este giro de guion existencial o esperabas algo más épico para cerrar la temporada? ¡Cuéntanos en comentarios!

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