Ridley Scott rechazó 20 millones por Terminator 3 y explicó el motivo

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Panini

Ridley Scott confesó por qué no quiso ponerse al mando de la saga de Skynet

Gladiator II, Ridley Scott, Terminator 3, The Dog Stars

Cuando hablamos de Ridley Scott, pensamos en un cineasta que ha dejado huella en la ciencia ficción y la épica histórica. Responsable de joyas como Alien, el octavo pasajero, Blade Runner o Gladiator, el director británico ha demostrado que sabe crear mundos inolvidables. Pero lo que pocos recuerdan es que estuvo a punto de ponerse al frente de Terminator 3: La rebelión de las máquinas… y decidió rechazarlo, aunque el cheque fuera millonario.

Su rechazo a Skynet

En una entrevista con The Guardian, el cineasta reveló que le ofrecieron 20 millones de dólares para dirigir la tercera entrega de la saga iniciada por James Cameron. Una cifra al nivel de las grandes estrellas de Hollywood, pero que Scott se permitió rechazar. ¿La razón? Su estilo de dirección no encajaba con lo que exigía la franquicia.

Scott recordó que le sugirieron pedir lo mismo que Arnold Schwarzenegger había cobrado por protagonizar la película. El director, incrédulo, lanzó la propuesta a modo de prueba… y el estudio aceptó. Sin embargo, incluso con esa cifra encima de la mesa, la respuesta de Scott fue tajante: “No es mi rollo”.

Según explicó, para él las películas de Terminator son “puro cómic”, mientras que su enfoque siempre busca el realismo y la densidad dramática. “Estoy orgulloso de esto. Rechacé una tarifa de 20 millones. No puedo dejarme comprar, tío. Es como hacer una de Bond. La esencia de Bond es diversión y exceso. Yo lo haría demasiado realista y la fastidiaría”, confesó.

Esa sinceridad refleja no solo su carácter, sino también por qué su cine tiene un sello tan reconocible. Ridley Scott siempre ha preferido construir universos complejos, con una estética cuidada y reflexiones profundas, antes que sumarse a sagas más comerciales donde no se vería cómodo.

Un destino diferente para Terminator 3

Tras la negativa de Scott y la ausencia de James Cameron, que había dirigido las dos primeras entregas, el proyecto quedó en manos de Jonathan Mostow, conocido por Breakdown y U-571. Su sueldo fue de 5 millones de dólares, mientras que Schwarzenegger se llevó nada menos que 30 millones.

Estrenada en 2003, la película trajo de vuelta al T-800 en su versión T-850 reprogramada, luchando contra la Terminatrix (Kristanna Loken) para proteger a John Connor (Nick Stahl) y a Kate Brewster (Claire Danes). Aunque no alcanzó el impacto cultural de Terminator 2: Judgment Day, consiguió recaudar más de 433 millones de dólares en taquilla, frente a un presupuesto de 187 millones, y logró mantener vivas las aventuras de Skynet durante algunos años más.

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Lo curioso es que, a pesar de sus cifras y de tener un 70% en Rotten Tomatoes, hoy resulta complicado encontrarla en streaming, lo que ha convertido a La rebelión de las máquinas en una rareza para quienes quieran revisitar la saga.

Imparable en el siglo XXI

Mientras tanto, Scott no necesitaba realmente aquel proyecto para seguir brillando. En esos años firmó películas como Gladiator, que le dio el Óscar a mejor película, Black Hawk Down, Kingdom of Heaven y American Gangster. Todas ellas demostraron que su talento estaba mejor invertido en historias que le permitían explorar su propio estilo.

Lejos de retirarse, a sus más de 80 años el británico sigue con energía. Tras dirigir Gladiator II para Paramount, ha producido el thriller Echo Valley con Sydney Sweeney y Julianne Moore, además de preparar Trap House, una cinta de acción con Dave Bautista que llegará este noviembre.

Pero lo que más expectación está generando es su próxima incursión en la ciencia ficción postapocalíptica: The Dog Stars, adaptación de la novela de Peter Heller. El filme, con Jacob Elordi y Josh Brolin, narrará cómo un piloto civil y un exmarine intentan sobrevivir en un mundo devastado por un virus letal. Su estreno está previsto para marzo de 2026 y promete devolver a Scott a un terreno que domina como pocos.

Un director fiel a sí mismo

La anécdota de Terminator 3 revela algo claro: Ridley Scott nunca ha querido sacrificar su identidad creativa por un simple cheque. Prefirió dejar pasar la oportunidad de dirigir una de las sagas más icónicas de la ciencia ficción porque sabía que no encajaba en su forma de hacer cine. Y, viéndolo en retrospectiva, quizá fue lo mejor para todos: para la saga, que mantuvo su tono de acción pura, y para Scott, que pudo seguir construyendo películas que llevan su sello inconfundible.

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Puede que los fans siempre nos preguntemos cómo habría sido un Terminator con el creador de Blade Runner al mando, pero la historia demostró que Scott tiene muy claro su lugar en el cine. Y a juzgar por lo que aún prepara, no tiene pensado bajarse del tren creativo en mucho tiempo.

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