Jack O’Connell avisa que los infectados no serán los únicos monstruos de la secuela de 28 años
The bone temple
La primera película, estrenada en junio de 2025, presentó a Spike (Alfie Williams) y su padre (Aaron Taylor-Johnson), que salían de la seguridad de Holy Island para enfrentarse a un rito de paso en el continente: cazar muertos vivientes. Lo que empezaba como una aventura de unión padre-hijo acababa convertido en una pesadilla llena de secretos y peligros. El final dejaba a Spike decidiendo no volver a la isla y siendo rescatado por el peculiar Sir Jimmy Crystal, interpretado por un O’Connell rubio platino y con tiara incluida.
En The Bone Temple, este excéntrico personaje y su pandilla de chándales de terciopelo regresan con más protagonismo, compartiendo foco con el misterioso Dr. Kelson, encarnado por Ralph Fiennes. Según DaCosta, el corazón del filme será ver cómo Spike se mueve entre los mundos de ambos, lo que permitirá que la película tenga estilos de filmación muy diferentes según la perspectiva de cada personaje.
Cultos, naturaleza y nuevas amenazas
De esta manera, la franquicia, iniciada en 2002 con la revolucionaria 28 Días después de Danny Boyle, se transforma en algo más experimental y casi onírico, donde los paisajes naturales, los rituales y las comunidades sectarias tienen tanta importancia como los propios infectados. Para O’Connell, el mensaje es claro: “La naturaleza siempre prevalece, con o sin nosotros”.
Un giro artístico dentro del terror
Si algo ha destacado la directora es que ambas películas, tanto la primera como esta secuela, son “obras idiosincráticas y muy personales”. Es decir, no buscan repetir fórmulas ni encajar en los moldes clásicos del terror comercial. DaCosta juega con el tono, la estética y las narrativas paralelas para ofrecer un producto que, aunque conectado con la tradición de la saga, parece querer ser su propio monstruo cinematográfico.
El futuro de la saga
Lo que antes eran hordas de infectados persiguiendo a los supervivientes, ahora son comunidades humanas corrompidas por el fanatismo y la desesperación. Y en ese choque de mundos, Spike tendrá que decidir en quién confiar y hasta qué punto la verdadera amenaza sigue siendo la plaga… o más bien lo que los hombres son capaces de hacer en nombre de la supervivencia.


