Guillermo del Toro sorprende en Venecia explicando qué teme realmente y cuál es la esencia de su película
Las declaraciones de del Toro
Lejos de metáforas tecnológicas, el director defendió que su película intenta mostrar a personajes imperfectos y el derecho que todos tenemos a seguir siéndolo, incluso en tiempos marcados por la división y la opresión. “La pregunta seminal de la novela es: ¿Qué es ser humano? ¿Qué nos hace humanos?”, señaló con firmeza.
En su visión, la criatura de Mary Shelley y su creador no son simples símbolos de progreso científico, sino espejos de nuestras contradicciones. La cinta, que cuenta con Jacob Elordi, Oscar Isaac, Mia Goth y Christoph Waltz, se estrena en cines el 17 de octubre y llegará a Netflix el 7 de noviembre.
La pasión de del toro por los monstruos
En su filmografía también brillan títulos como Hellboy, Blade II, Crimson Peak o Pacific Rim, todos ellos explorando la delgada línea entre lo humano y lo monstruoso. Para muchos seguidores, era cuestión de tiempo que se adentrara en la historia definitiva sobre la creación de un ser vivo a partir de la ambición de un científico: Frankenstein.
Un clásico reinventado para nuevas generaciones
La novela de Mary Shelley, subtitulada El moderno Prometeo, es considerada por muchos como la primera obra de ciencia ficción. Publicada en 1818, advertía sobre los peligros de traspasar los límites de la naturaleza. Desde la mítica versión de 1931 con Boris Karloff hasta apariciones modernas como en Creature Commandos de DC, la criatura ha fascinado a generaciones enteras.
Del Toro, sin embargo, quiere alejar su propuesta de los clichés. Para él, lo aterrador no está en la apariencia del monstruo, sino en su inteligencia y en su deseo desesperado de amor y compañía. Esa mirada es la que promete diferenciar a su versión de tantas anteriores.
El monstruo más humano que nunca
A lo largo de la historia del cine, la criatura de Frankenstein ha pasado por transformaciones radicales: desde el rostro inmortalizado por Boris Karloff en 1931 hasta reinterpretaciones modernas en clave de terror, acción o incluso comedia. Sin embargo, del Toro insiste en que su versión va más allá del simple impacto visual. Para él, el monstruo no es un villano, sino un ser que refleja las contradicciones más profundas de nuestra especie: el miedo al rechazo, la necesidad de pertenencia y el dolor de la soledad.
Entre Shelley y el presente
Al final, Frankenstein no nos habla de máquinas o algoritmos, sino de nuestra incapacidad para entendernos y cuidarnos mutuamente. Y quizá por eso, la frase del director ha resonado tanto: el verdadero peligro no está en lo artificial, sino en lo humano.


