Lo que más sorprende es la disparidad de tonos en las críticas. IndieWire señala que Elordi aporta “una silenciosa vigilancia” que se convierte en el alma de la película, mientras que algunos periodistas, como Cody Monster en Venecia, la definen como un “esfuerzo laborioso, sobreproducido y poco emocionante”. En el lado contrario, medios como Deadline o Radio Times celebran el filme como un triunfo, describiéndolo como todo lo que debería ser el cine: bello, emocionante y cautivador.
Un proyecto personal de toda la vida
Para del Toro, esta adaptación es más que un trabajo: es un sueño de infancia. El director confesó que la idea surgió cuando tenía solo siete años, al descubrir las películas de James Whale y quedar marcado por la interpretación de Boris Karloff. “El terror gótico se convirtió en mi iglesia, y Karloff en mi Mesías”, aseguró en su comunicado. Esa devoción explica por qué cada plano busca ser un homenaje al imaginario clásico, con un diseño de producción que ha sido comparado con “catedrales de luz y sombra”.