La casa Propstore, especializada en reliquias cinematográficas, fue la encargada de sacar a puja este tesoro. Lo sorprendente no fue solo el precio final, sino la rareza de la pieza: es considerado el único sable “héroe” con uso verificado en pantalla que se ha ofrecido jamás en una subasta pública.
El precio alcanzado —2,9 millones más primas y comisiones— lo convierte en el objeto más valioso de la franquicia vendido en una puja, superando récords anteriores y demostrando que la nostalgia sigue siendo un motor económico imparable.
Un desfile de tesoros de cine
Aunque el sable de Vader se llevó todos los titulares, la subasta estuvo plagada de objetos que cualquier coleccionista soñaría con tener. Entre ellos se encontraban el cartel de la estación de tren de la Plataforma 9 ¾ de Harry Potter, la brújula del capitán Jack Sparrow de Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, el casco de Sauron visto en La Comunidad del Anillo, el lanzallamas de Ellen Ripley en Aliens y hasta el látigo y el cinturón de Indiana Jones usados por Harrison Ford en La última cruzada.
En tiempos en los que las sagas se reinventan constantemente, la venta del sable de Darth Vader es una prueba de que el legado de George Lucas sigue tan vivo como hace casi cincuenta años. Y que, para muchos coleccionistas, tener en sus manos un pedazo de esa historia bien vale millones.