El sueño digital de TRON se apaga de nuevo, y esta vez podría ser para siempre
Durante años, los fans de TRON soñaron con ver la saga digital renacer. Parecía que TRON: Ares sería la chispa que devolviera la energía al Grid, pero su estrepitoso debut en taquilla ha hecho que Disney decida desconectar la cuarta entrega antes de tiempo.
TRON: Ares y el intento de resucitar una leyenda
La película dirigida por Joachim Rønning se presentó como una secuela independiente de TRON: Legacy (2010), con Jared Leto como Ares, un poderoso Programa que cruza del mundo digital al real en una misión peligrosa. Su premisa apuntaba alto: combinar la estética ciberpunk clásica con reflexiones sobre la inteligencia artificial y la conexión entre lo humano y lo sintético.
Sin embargo, la crítica no se conectó del todo al sistema. Con un 54% en Rotten Tomatoes, TRON: Ares no logró convencer a la prensa especializada, aunque el público fue más generoso, otorgándole un 87% de aprobación. Aun así, el entusiasmo de los fans no fue suficiente para llenar las salas.
TRON: Ares no consigue el objetivo inicial
El problema llegó con los números: apenas 33 millones de dólares en su primer fin de semana en EE. UU., muy por debajo de los 43 millones que consiguió Legacy hace quince años. Para Disney, ese dato fue la señal definitiva de que el sistema debía apagarse. Según The Hollywood Reporter, el estudio ha decidido abandonar los planes para TRON 4, a pesar de que Ares incluía una escena postcréditos que dejaba abierta la puerta a una nueva secuela.
Un paso atrás que muchos interpretan como el final de la línea. Aunque, tratándose de TRON, nunca se puede dar por muerta del todo.
¿Fue culpa de Jared Leto o de Disney?
Las redes no tardaron en señalar a Jared Leto como el principal culpable. Su nombre, asociado a fiascos como Morbius, generó desconfianza desde el principio. “¿Por qué confiar en alguien que no puede sostener una película y además genera controversia?”, comentó un mánager citado por THR.
Pero hay quienes creen que la raíz del fallo va más allá del casting. Otro ejecutivo fue aún más claro: “Podrías haber tenido a Ryan Gosling y tampoco habría funcionado. Nadie pidió este reinicio”.
Lo cierto es que TRON nunca ha sido una franquicia de masas. Su estética vanguardista y su tono filosófico la convirtieron en un fenómeno de culto más que en un éxito comercial. Y quizá, en plena era de superhéroes y sagas mil veces recicladas, Disney no supo vender su rareza como una virtud.
El ciclo infinito del Grid
No sería la primera vez que TRON desaparece del mapa. La original de 1982 fue revolucionaria por su uso de efectos digitales, pero su recepción fue tibia. Tuvieron que pasar 28 años para que llegara Legacy, y otros 15 para que Ares viera la luz. La historia de la saga siempre ha sido un ciclo de resurrección y desconexión.
Tal vez ese sea su destino: reaparecer cada generación, cuando el mundo esté listo para comprenderla. TRON siempre ha estado adelantada a su tiempo, y eso puede ser tanto su mayor virtud como su maldición.
Un adiós (¿temporal?) a la utopía digital
El fracaso de TRON: Ares no implica necesariamente el final de su universo. Los rumores apuntan a que Disney podría mantener viva la marca a través de series animadas o experiencias interactivas, especialmente en su plataforma Disney+. No sería extraño que el Grid encontrase una nueva vida en el terreno digital, su hábitat natural.
Y aunque los números no acompañen, los fans más fieles insisten en que Ares merece una segunda oportunidad. Su mezcla de acción, reflexión y estética visual lo convierten en una obra que, vista en pantalla grande, resulta hipnótica. Como diría el propio Kevin Flynn: “El sistema puede reiniciarse”.
Quizá solo sea cuestión de tiempo antes de que alguien, en otro futuro no muy lejano, vuelva a pulsar “Enter” y devuelva la luz al Grid.


