Tarantino ha declarado: “La escribí y dirigí como una sola película, y me alegra dar a los fans la oportunidad de verla así. La mejor forma de disfrutarla es en un cine, en glorioso 70mm o 35mm. ¡Sangre y vísceras en pantalla grande en todo su esplendor!”.
Este montaje elimina el cliffhanger final del Volumen 1 y el arranque recapitulador del Volumen 2, ofreciendo un relato continuo y más fluido de la venganza de La Novia, que ha fascinado a los seguidores desde 2003.
La decisión de dividir la película en dos partes se tomó durante el proceso de edición, cuando el metraje superaba las cuatro horas. Así nacieron Kill Bill Vol. 1 (2003) y Kill Bill Vol. 2 (2004), que juntos recaudaron más de 330 millones de dólares en taquilla mundial. Para el propio Tarantino, ambos volúmenes siempre fueron considerados su cuarta película, no dos títulos separados.
Con esta reestreno, Lionsgate refuerza su papel como distribuidora de gran parte de la filmografía de Tarantino, donde también figuran clásicos como Reservoir Dogs, Jackie Brown, Inglourious Basterds o Django Unchained.
Más allá de su impacto narrativo, la película consolidó la influencia de Tarantino como maestro del homenaje cinematográfico, capaz de unir géneros dispares en una obra única. Kill Bill abrió la puerta a una nueva generación de cineastas que se atrevieron a mezclar estilos sin complejos, demostrando que la venganza, cuando se filma con estilo y personalidad, puede trascender y convertirse en una experiencia cultural inolvidable.
Si alguna vez hubo una película destinada a disfrutarse en pantalla grande, es esta. Y ahora, tras años de espera y rumores, el sueño de los fans se hace realidad.