La secuela de 28 Años Después dirigida por Nia DaCosta sorprende con un enfoque más humano y perturbador, y no, no hablamos de los infectados
Cuando parecía que ya habíamos visto todo en el universo de 28 Días Después, llega 28 Años Después: El Templo de Huesos para recordarnos que siempre se puede ir un paso más allá… o diez. Las primeras reacciones a la nueva entrega de la saga no se han hecho esperar y las redes están que arden. Críticos y fans coinciden en una cosa: vas a necesitar un estómago fuerte y quizás un exorcista.
La directora Nia DaCosta, que toma el relevo de Danny Boyle, ha sido aplaudida por inyectar su estilo propio en un mundo ya bastante turbio. Desde Collider hasta Empire, destacan cómo su visión ha conseguido que esta secuela sea tan intensa como introspectiva. Sí, hay sangre y vísceras, pero también preguntas incómodas sobre la fe, el control y el horror humano.
El giro de 28 años después
En esta nueva entrega, los infectados ya no son el mayor peligro. La amenaza ahora es humana, y tiene forma de secta. El carismático y siniestro Jimmy Crystal, interpretado por Jack O’Connell, lidera un culto que cree estar por encima del apocalipsis. ¿El resultado? Una pesadilla donde los límites entre fanatismo y locura se difuminan hasta desaparecer.
Ralph Fiennes se une a la fiesta como el excéntrico doctor Kelson, entregando una interpretación que algunos ya catalogan como “hipnótica”. La química entre ambos actores parece ser uno de los grandes atractivos de la cinta, junto a un guion firmado por Alex Garland que no tiene reparos en pisar terrenos incómodos.
“Es más rara, más cruel y, para sorpresa de todos, más divertida”, comenta GamesRadar+, mientras que otros críticos aseguran que El Templo de Huesos “tiene momentos en los que la risa nerviosa es la única defensa posible ante lo que ocurre en pantalla”.
Una segunda entrega con muchas novedades
Lejos de repetir la fórmula de la primera entrega, esta secuela cambia de tono y de ritmo. Las persecuciones zombis dejan paso a una exploración más pausada, pero no menos inquietante, de lo que significa sobrevivir cuando lo monstruoso no está infectado… sino vivo y convencido de estar haciendo el bien.
Las escenas más impactantes no vienen de los infectados, sino del culto y su manera de reinterpretar la esperanza como algo brutal. “La humanidad puede ser mucho más aterradora que cualquier virus”, adelanta la sinopsis oficial. Y parece que cumple.
La crítica especializada coincide en que estamos ante una de las mejores películas de terror del año. Desde Next Best Picture hasta Nexus Point News, la alaban por su audacia, por su ambición y por la manera en que rompe con lo establecido sin perder coherencia dentro de la trilogía.
Y si pensabas que iba a ser un puente aburrido hacia la tercera parte, olvídalo. El Templo de Huesos es un middle chapter con personalidad propia, que se atreve a desviarse del camino solo para volver con más fuerza.
El final de 28 años
El personaje de Jimmy Crystal podría convertirse en uno de los nuevos grandes villanos del cine de terror. Su mezcla de carisma mesiánico y violencia desatada recuerda a líderes de culto de la vida real, lo que le da un aire inquietantemente verosímil. Su apodo, St. Jimmy, ya circula por redes como si se tratara de un icono pop… o satánico.
Por otro lado, el regreso de Spike, interpretado por Alfie Williams, aporta un vínculo directo con los eventos de 28 Años Después, pero desde una perspectiva más personal y vulnerable. Su enfrentamiento con la secta promete momentos de tensión al límite.
La película se estrena el 16 de enero de 2026, y si el resto del público reacciona igual que los afortunados que ya la han visto, podríamos estar ante el capítulo más potente de la trilogía. Eso sí, mejor no verla justo después de comer. Advertidos estáis.


