La llegada de la Nintendo Entertainment System no solo rescató a la industria del videojuego en Occidente, también definió cómo debía ser una consola doméstica
Duck Hunt
Pocos juegos representan mejor una época. Este shooter con pistola óptica convirtió el salón en una galería de tiro y hizo del Zapper un icono cultural. Su mayor problema hoy es técnico —necesita televisores CRT—, pero en su momento fue clave para vender consolas en EE. UU.
Wild Gunman
Hogan’s Alley
El más completo de los shooters con pistola. Objetivos variados, discriminación entre enemigos y civiles y un ritmo muy medido. Técnicamente brillante para su época, aunque hoy sea difícil de disfrutar.
Gyromite
Aquí entraba en juego R.O.B., el robot de Nintendo, una apuesta tan extraña como ingeniosa. El resultado era un puzzle divertido… y desesperante. Un experimento histórico más que un clásico atemporal.
Clu Clu Land
Pinball
Un pinball con Mario y Pauline como excusa narrativa. Las físicas eran discutibles, pero ayudó a dar credibilidad a la consola y dejó claro que Nintendo sabía reinterpretar géneros clásicos.
Ice Climber
Excitebike
Diversión pura sobre dos ruedas. Carreras rápidas, gestión del calor del motor y un modo editor adelantado a su tiempo. Sigue siendo igual de adictivo hoy.
Wrecking Crew
Uno de los grandes tapados. Destruir edificios con Mario y Luigi nunca fue tan satisfactorio, y su editor de niveles añadía una capa creativa inesperada. Multijugador simple y brillante.
Super Mario Bros.
El juego que lo cambió todo. Ocho mundos, diseño perfecto, controles inmaculados y una banda sonora eterna. Definió el género de plataformas y el futuro de Nintendo. Cuatro décadas después, sigue siendo referencia.
El día en que Nintendo enseñó al mundo cómo se jugaba en casa
En ese contexto, Mario emergió como el gran símbolo de la marca, incluso antes de convertirse en el icono global que es hoy. Aparecía destruyendo edificios, saltando en plataformas heladas o salvando a Pauline en un pinball imposible. No era solo un personaje, era un hilo conductor que ayudó a dar identidad a la consola. Frente a otras compañías que apostaban por lo técnico, Nintendo entendió algo clave: si jugar es divertido, el tiempo hace el resto. Y cuarenta años después, sigue teniendo razón.


