Hawkman, fundador de la Liga de la Justicia, deja atrás cualquier ambigüedad moral y cruza definitivamente la línea
Un origen que borra al héroe clásico de un plumazo
El arma icónica del personaje, su mazo con pinchos, ya no es solo un símbolo guerrero, sino el centro de una mitología oscura aún por desentrañar. Este artefacto no solo le concede las alas, sino también una misión basada en la venganza, la ejecución y la supremacía.
El Universo Absolute empieza a enseñar su verdadero rostro
Y como suele ocurrir en el Absolute Universe, nada existe de forma aislada. El número deja pistas muy claras de que Black Adam podría ser el “Rey Shazam” de esta realidad alternativa, ampliando una cosmología mística que parece diseñada para justificar la violencia como orden natural.
Todo apunta a que Hawkman no es una excepción, sino una pieza más dentro de un mundo donde los poderes sobrenaturales no elevan al héroe, sino que lo empujan hacia decisiones extremas y, en muchos casos, irreversibles.
Hawkman ya ha cruzado la línea y no hay vuelta atrás
Lo más inquietante es que este Hawkman sigue considerándose uno de “los buenos”. Desde su punto de vista, la violencia es una herramienta legítima para imponer el orden en un mundo que ya nació roto.
Cuando la historia se reescribe desde la brutalidad
En un universo moldeado por Darkseid, la pregunta no es si Hawkman es un villano, sino qué significa realmente ser un héroe cuando la moral queda subordinada al poder.
La maldición de reinventarse una y otra vez
Desde su creación en los años 40, Hawkman siempre ha sido uno de los personajes más problemáticos y fascinantes de DC. Reencarnaciones, viajes en el tiempo, orígenes contradictorios y reinterpretaciones constantes han convertido a Carter Hall en un héroe casi imposible de fijar en una sola versión definitiva. Precisamente por eso, el Universo Absolute parece el terreno perfecto para llevar esa confusión un paso más allá, transformando su eterna dualidad en algo mucho más violento y explícito.
A diferencia de otros héroes reinventados en esta línea editorial, Hawkman no se limita a cambiar de tono, sino de función narrativa. Donde antes era un guerrero trágico que luchaba contra su propio pasado, ahora es un instrumento directo de la brutalidad del mundo que habita, más cercano a una fuerza imparable que a un protector clásico. Esa evolución lo coloca en un punto incómodo, pero también coherente, dentro de una realidad donde el heroísmo ya no es una virtud… sino una excusa.
Un Hawkman irreconocible y por eso mismo fascinante
Las respuestas llegarán cuando Absolute Superman #16 se publique el 4 de febrero, pero una cosa ya está clara: el Hawkman clásico ha muerto, y lo que ocupa su lugar es algo mucho más peligroso.


