La película de The Legend of Zelda quiere unir la magia de El señor de los anillos con Avatar

Panini

Wes Ball tiene claro que no quiere copiar a Tolkien ni a James Cameron, pero sí capturar la sensación de asombro que convirtieron sus mundos en inolvidables

El salto de The Legend of Zelda al cine de acción real es uno de los proyectos más esperados de Nintendo. Después de arrasar en taquilla con las dos películas de Super Mario, la compañía japonesa afronta un reto completamente distinto: adaptar una de sus sagas más queridas con un tono mucho más épico, serio y ambicioso.

Las primeras declaraciones de Wes Ball, director de la película, permiten hacerse una idea bastante clara de cuál será el camino creativo. Aunque el cineasta insiste en que Hyrule tendrá una identidad propia, reconoce que existen referentes inevitables para construir un universo fantástico capaz de impresionar al público desde el primer minuto.

Si hay algo que Ball ha repetido durante los últimos años es que no pretende realizar una simple adaptación del videojuego, sino una gran aventura cinematográfica que transmita la misma sensación de descubrimiento que experimentan los jugadores. Su objetivo pasa por crear un mundo vivo, creíble y lleno de maravillas, evitando depender en exceso de los efectos digitales o de la captura de movimiento.

En una entrevista concedida anteriormente a Entertainment Weekly, el director explicó su idea con una frase que resume perfectamente su filosofía: “Quiero hacer una gran película de aventuras y fantasía que no sea como El señor de los anillos; tiene que ser algo propio. Siempre he dicho que me gustaría ver un Miyazaki en acción real, con esa sensación de maravilla y fantasía que transmite en sus películas.”

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Un proyecto que lleva soñando desde hace más de una década

La implicación de Wes Ball con The Legend of Zelda no nació cuando consiguió el puesto de director. Ya en 2010 expresó públicamente su deseo de encargarse de una adaptación cinematográfica de la franquicia, aunque entonces imaginaba una producción inspirada en la tecnología utilizada por Avatar.

Con el paso de los años esa visión evolucionó considerablemente. Tras trabajar en Kingdom of the Planet of the Apes, donde la captura de movimiento tuvo un papel fundamental, Ball cambió de opinión y apostó por una película mucho más cercana al cine de imagen real tradicional. Esa decisión también coincide con la visión de Shigeru Miyamoto, creador de la saga y productor del proyecto, que siempre ha defendido una representación más realista de Hyrule.

Las comparaciones con Tolkien parecen inevitables

Aunque Ball insiste en que no quiere copiar la fórmula de El señor de los anillos, resulta complicado escapar de esa comparación. La propia saga creada por Nintendo siempre ha reconocido la influencia de la obra de J. R. R. Tolkien, tanto en su construcción del mundo como en algunos de sus elementos de fantasía.

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Hyrule, al igual que la Tierra Media, es un territorio lleno de civilizaciones desaparecidas, antiguas ruinas, razas legendarias y una amenaza oscura que pone en peligro el equilibrio del mundo. Incluso la figura de Ganon recuerda al clásico arquetipo del Señor Oscuro popularizado por Sauron.

Eso no significa que ambas historias sean iguales. The Legend of Zelda posee una mitología propia construida durante casi cuatro décadas, con personajes, cronologías y leyendas que le permiten diferenciarse claramente. Precisamente ahí reside uno de los grandes desafíos de la película: aprovechar toda esa riqueza sin limitarse a imitar otras franquicias de fantasía.

Avatar también deja su huella en Hyrule

La otra gran influencia reconocida por el director es Avatar, aunque no tanto por su tecnología como por su capacidad para convertir el escenario en un personaje más de la historia.

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Ball considera que una de las claves para adaptar correctamente un videojuego consiste en hacer que el espectador sienta que está explorando ese universo, algo que los videojuegos consiguen de forma natural gracias a la interacción del jugador. En el cine ese efecto resulta mucho más complicado, por lo que el diseño visual del Reino de Hyrule tendrá un peso enorme en la experiencia.

Un director que también es fan de la saga

Otro aspecto que tranquiliza a muchos seguidores es el enorme vínculo personal que Ball mantiene con la franquicia. El director ha explicado en varias ocasiones que The Legend of Zelda ocupa un lugar muy especial en su vida, solo por detrás de Star Wars entre sus grandes pasiones.

Según el propio cineasta, ha jugado a la saga desde la infancia hasta la edad adulta y afronta esta adaptación como el tipo de película que él mismo siempre habría querido ver. Incluso aseguró que hará “todo lo posible” para ofrecer una versión que satisfaga a quienes llevan décadas recorriendo Hyrule junto a Link.

La película de The Legend of Zelda llegará a los cines el 7 de mayo de 2027, con Benjamin Evan Ainsworth interpretando a Link y Bo Bragason dando vida a la princesa Zelda. Hasta entonces, todo apunta a que Nintendo quiere ofrecer una producción que combine el espectáculo visual de las grandes superproducciones con el espíritu aventurero que ha convertido a la saga en una de las más importantes de la historia del videojuego.

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