El episodio 7 de Alien: Earth ha encendido los foros y redes sociales con una secuencia que pocos se atrevían a imaginar
Noah Hawley, creador de la serie, se arriesgó al mostrar a Wendy, una niña de doce años, comunicándose con un Xenomorfo y ordenándole atacar a los soldados de Yutani. Una escena tan perturbadora como fascinante que, de inmediato, ha dividido a los seguidores entre quienes celebran la audacia y quienes lo consideran un sacrilegio contra el canon.
Lejos de ser un recurso fácil, Hawley explicó que la secuencia está directamente relacionada con la ira de Wendy hacia el trato a los híbridos y con el sufrimiento de Nibs. Según el creador, la niña no actúa desde la lógica, sino desde un cúmulo de emociones desbordadas: “tiene problemas de función ejecutiva, sus decisiones son reactivas, emocionales, no siempre bien pensadas”.
La comunicación con el horror
El gesto de Wendy no es un simple capricho narrativo. Hawley lo conectó con los misterios que James Cameron insinuó en Aliens, cuando la Reina mantenía un vínculo con sus drones. ¿Era telepatía? ¿Feromonas? ¿Un lenguaje inaudible para los humanos? Esa pregunta quedó abierta durante décadas, y ahora Alien: Earth se atreve a explorar esa grieta en el mito.
“Uno de los grandes interrogantes era si los fans aceptarían esta idea. No quiero que tenga una mascota Xenomorfo, pero si parece que se ha forjado una alianza, ¿qué posibilidades interesantes podemos sacar de ahí?”, comentó Hawley. Eso sí, avisó de que en un relato de terror las alianzas nunca son limpias ni seguras.
El espejo de la moralidad rota
Más allá del impacto, la escena funciona como un espejo de la maduración moral de Wendy. La joven, víctima de experimentos, empieza a creer que los monstruos no son los verdaderos culpables. “No pidieron venir aquí, y no deberíamos experimentar con ellos de la misma manera que experimentan con ella”, subrayó Hawley. Ese razonamiento, aunque compasivo, abre la puerta a un dilema: confiar en un depredador no lo hace menos letal.
La tensión recae en si Wendy será capaz de elegir a la humanidad o si, por el contrario, su rabia la arrastrará a una senda monstruosa. Es un planteamiento que recuerda a lo que Ridley Scott introdujo en Prometheus y Alien: Covenant, donde los humanos jugaban a ser dioses creando lo que no podían controlar.
Comparaciones con la franquicia
El movimiento de Alien: Earth no es del todo inédito, pero sí el más arriesgado. En Alien 3, Ripley mantuvo un lazo extraño con la criatura que llevaba dentro, una relación de fatalismo más que de control. En Alien: Resurrection, los experimentos genéticos acercaron a Ripley 8 a los Xenomorfos, sugiriendo que la frontera entre humano y monstruo es frágil. Sin embargo, nunca se había mostrado a un personaje ordenando a un Xenomorfo actuar en su favor de forma tan explícita.
Este paso genera incomodidad, pero también frescura. ¿Qué pasaría si los humanos pudieran comunicarse con ellos? ¿Sería el fin de la amenaza o el inicio de un peligro mayor? La serie parece apostar por lo segundo, manteniendo intacto el tono de horror.
riesgos y futuro de la historia
Noah Hawley reconoció que es un riesgo narrativo enorme: “Sabíamos que algunos lo sentirían como una traición al mito”. Pero defiende que la saga necesita explorar nuevas capas para no repetirse. El episodio 7, titulado Emergence, no busca edulcorar a los Xenomorfos, sino plantear consecuencias y tensiones morales.
Con el tráiler del episodio 8 ya adelantando un destino incierto para Nibs y una recta final sangrienta, parece claro que esta “alianza” no será permanente. Más bien, se presenta como un recurso para llevar a Wendy a un punto límite y redefinir qué significa ser humano en un mundo dominado por el terror.


