Os mostramos las portadas del primer número de Angry Birds Transformers. Este curioso e improbable cruce de la mano de IDW junta en un mismo universo a dos de sus principales franquicias, los Transformers(posee la licencia de Hasbro) y los Angry birds (posee la licencia de Rovio). Sí, habéis leído bien: Angry Birds Transformers. Los artistas encargados de esta obra son John Barber, Marcelo Ferreira y Livio Ramondelli.
Por si alguien no conoce a estos seres, los Transformers son esos robots gigantes alienígenas que se transforman en coches, camiones y demás vehículos motorizados. Aparte de haber arrasado hace décadas el mercado del mundo de las figuras de acción infantiles y no tan infantiles, en el siglo XXI han conquistado el éxito gracias a la franquicia fílmica en manos de Michael Bay que lanzó a la fama a Megan Fox cuya quinta parte parece estar gestándose, por si alguien no había tenido suficiente con los cuatro primeros blockbusters.
En cuanto a los Angry Birds, los pájaros más famosos del mundo de los videojuegos para plataformas móviles, son unas aves con extraños poderes que se enfrentan a su enemigo natural, los cerdos verdes, para resolver de una vez por todas algún tipo de antigua rencilla, ayudados de un tirachinas colocado estratégicamente en un punto cercano a la casa de los mencionados cerdos verdes.
El argumento de la obra radica en que, por lo visto, los Transformers se van a la isla donde viven los cerdos y por alguna razón todo acaba en caos, destrucción y fusiones. En fin, estad preparados para ver a los Autobirds y a los Deceptihogs.
Archie Goodwin es historia del cómic americano. Fue un escritor de marcada personalidad, un editor visionario y arriesgado, y maestro de maestros que dejó su impronta en muchos de los grandes nombres del medio. Pocos hay en la industria que no reverencian el trabajo y la personalidad de Goodwin, pero, más allá del eterno recuerdo de aquellos que trabajaron con él, es su obra la que dejará la huella imborrable de una vida dedicada al cómic.
En 1992,Goodwinregresaba a DC tras una larga temporada en Marvel, en una época tan convulsa como la de Jim Shooter al frente de la Casa de las Ideas, llena de luces y sombras. Con el retorno al hogar de Batman y compañía, Goodwing dejó su sello de identidad en las labores de guionista y, sobre todo, de editor. Pero, sobre todo, significó el reencuentro de dos leyendas, al hacerse cargo de uno de sus personajes fetiches: el señor de la noche de Gotham. Años atrás, Goodwin firmó una memorable etapa como editor de la cabecera Detective Comics, que los aficionados recordamos como fundamental para entender la evolución de Batman. Para tan memorable ocasión, se planteó algo especial, solemne y definitivo, tanto en forma como en fondo. Este proyecto cobraría forma en Batman: Gritos en la noche, la obra de la que hoy hablamos.
Goodwin aunó en este trabajo sus talentos como creador de historias y editor. Conjugaba un guión cuidado y crudo con una presentación de lujo, alejada de los formatos de comic book tradicionales que imperaban en la industria. De hecho, en su etapa en Marvel, experimentó con diferentes presentaciones, incluso dando salida a las recordadas Marvel Graphic Novels. Estas historias en vistosos formatos al filo de la continuidad de sus personajes, supusieron un soplo de aire fresco para el público y, sobre todo, para los artistas, que veían una fórmula de escape y experimentación gráfica y narrativa.
Algo de esto hay en este Batman de Goodwin, ya que, en el momento de su edición original en 1992, fue una apuesta importante por un tipo de obra gráfica con intenciones claramente diferenciadoras. El formato elegido era el tomo de tapa dura, cuidadosamente encuadernado y con una calidad de papel sobresaliente. La evidente sensación de perdurabilidad daba empaque a una obra que mostraba con claridad al lector su identidad y personalidad respecto a lo que podía encontrar en las estanterías de las librerías especializadas.
La apuesta visual de Gritos en la noche no se quedaba en el vistoso envoltorio. Su interior rompía también con lo esperado en un cómic de la época, alejado de la espectacularidad sobredimensionada de aquellos primeros 90, en los que empezábamos a atisbar la decadencia de años posteriores.
Gritos en la noche se transformaba en una declaración de principios del propioGoodwin, en la que defendía su idea de obra completa. Además, aprovechaba la ocasión y se enfrascaba en una historia dura y adulta, sin pintorescos enemigos ni artificios. La realidad más cruda y sórdida tomaba las calles de Gotham, al puro estilo de la serie negra que tan bien sienta al personaje cuando se topa con un escritor de habilidad.
En ese sentido, Goodwin es algo más que un perro viejo, o un escritor con oficio. Fueron años al frente de muchas cabeceras, tomando decisiones arriesgadas, momentos en los que escribió con oro su nombre en la historia del cómic USA. A la hora de afrontar su historia, toma partido, denuncia y reflexiona, convencido de lo que quiere contar y armado con años de experiencia y buen hacer.
La historia que propone está extirpada de las triste realidad, de la nauseabundas bajezas del ser humano. La violencia que se esconde en los rincones oscuros de nuestro cerebro, que explota de manera silenciosa, es el concepto base de este relato. Desde los callejones de los barrios desfavorecidos a las luminosas estancias de las mansiones de Gotham, el horror se abre paso.
Lo que parece una guerra por el territorio entre bandas de traficantes, se descubre como una muñeca rusa de secretos tras los secretos, de pequeñas pistas que conducen al cruzado de la capa hacia un enemigo que no se puede vencer a puñetazos. El miedo, el odio, la impunidad y el silencio se alían, y los más débiles son los que sufren. Como bien dice el propio Goodwin en este trabajo, la primera víctima de la guerra es la inocencia.
Batman ha de aplicarse a fondo en su faceta de detective para descubrir quién se encuentra detrás de los terribles asesinatos que sacuden Gotham. Ayudado por el recién nombrado comisario JimGordon, aprenderá que bucear en los secretos de una ciudad sin alma no sale gratis.
Goodwin lanza su denuncia, su desesperado grito de alerta, y se centra en un tema difícil y sensible; el maltrato y los abusos infantiles. Sin polémica, desde una perspectiva inteligente y sensible, el escritor plantea una historia acerca de monstruos cotidianos y terrores urbanos. Reflexión sin tapujos acerca de la espiral de la violencia, el horror que genera más horror, y lo complicado de luchar contra enemigos tan arraigados, Goodwin usa su narración para ahondar en la naturaleza de los conflictos de sus protagonistas. Gordon y Batman aparecen como víctimas, atrapados ellos mismos en un círculo infinito de violencia y vacío, consecuencia precisamente de traumas infantiles. Historia llena de matices, la tragedia es la nota dominante en esta seca y oscura obra.
Como aliado, Goodwin encontró en Scott Hampton al mejor traductor de sus intenciones al tablero de dibujo. Hampton es un dibujante de intenciones claras, que no renuncia en ningún caso a su narrativa. Quizá por eso se prodiga tan poco por el cómic mainstream, pero lo cierto es que cada uno de sus trabajos es reconocible y especial. Hace poco hemos visto lo que es capaz de hacer en Simon Dark, la malograda serie del Nuevo Universo DC escrita por Steve Nails.
En Gritos en la noche leva su estilo pictórico al paroxismo, y cada página es un cúmulo de decisiones artísticas destinadas a convertir este cómic en una experiencia visual para el lector. Un estilo calmado, sin estridencias desagradables, acertando en el tono que Goodwin imprime a su historia. Gotham es la ciudad apagada y gris carcomida por los secretos, en la que apenas hay lugar para un atisbo de luz, como el alma de sus protagonistas, esclavos de los fantasmas del pasado. La página es rota y reconstruida al gusto, siempre adecuado al momento, un juego entre sombras y tímidas luces, entre oscuras esquinas y pequeños resquicios luminosos que se abren paso por las ventanas.
Auténtico espectáculo, la lectura de Gritos en la noche es un regalo para el aficionado, que podrá disfrutar de una excelente historia pensada para el lector maduro, que busca algo más que la enésima demostración de músculo por parte del enmascarado de turno. Si a eso añadimos el arte de Hampton completamos la ecuación de un excelente trabajo, que se convertiría en el colofón perfecto a la inabarcable obra de Goodwin, que moriría unos años después de la publicación de Gritos en la noche.
La edición que ofrece ECC es un cuidado tomo de 96 páginas, que respeta la edición original en tomo de tapa dura. Una acertada edición, complementada con las consabidas biografías de los autores y un texto introductorio a cargo de David Fernández. El precio de venta al público es de 12,95 euros.
Tras el primer tráiler de la cuarta temporada de ‘Homeland‘, serie que tiene a Claire Danes como protagonista, os mostramos nuevo material adicional en este avance que ha lanzado el canal Showtime y que os mostramos a continuación.
http://youtu.be/uf15BBlJw30
[note note_color=”#fff9a9″]Esta serie nacida en octubre de 2011, es un thriller de carácter político en el que veremos la historia de Nicholas Brody (Damian Lewis), un sargento de la Marina que regresa a Estados Unidos después de haber estado desaparecido durante 8 años en Irak, donde se le encarceló y torturó. Por otro lado, la agente de la CIA Carrie Mathison (Claire Danes) sospecha que Brody se ha cambiado de bando y ahora ya no lucha por su país, sino contra su país, lo cual llevará a Carrie a investigarlo.
‘Homeland‘ está basada en la serie israelí de Gideon Raff ‘Prisoners of War‘ y entre su reparto figuran nombres como Claire Danes, Damian Lewis, Morena Baccarin, Mandy Patinkin, Rupert Friend, F. Murray Abraham, Diego Klattenhoff, Mongan Saylor y Jackson Pace.
El estreno de la cuarta temporada está previsto por el canal norteamericano Showtime para el próximo 5 de octubre de 2014. [/note]
Dibbuks sigue celebrando su décimo aniversario con las novedades que nos traerá el próximo mes de septiembre. Karim Friha nos traerá el segundo volumen de ‘El despertar del Zélfiro‘ con el título ‘Príncipe de sangre‘. Además, también destacamos ‘Moby Dick‘, una adaptación libre de la novela de Herman Melville, escrita por Olivier Jouvray y dibujada por Pierre Alary. Las novedades del mes la completarán ‘La isla de las piedras‘ y ‘Skandalon‘. A continuación os mostramos más detalles de estas novedades.
La saga The Witcher promete revolucionar el género de rol de mundo abierto con su tercera entrega que saldrá para consolas de nueva generación y PC en el primer trimestre de 2015. Y es que la nueva aventura del cazador de monstruos Geralt De Rivia es mucho más grande que sus anteriores entregas en todos los sentidos, con más enemigos, un mundo enorme que podremos explorar con total libertad y muchas más historias. Las nuevas mejoras que ha experimentado este proyecto lo convierten en un perfecto candidato para convertirse en uno de los mejores juegos de rol y fantasía de los últimos años. No es para menos, ya que las novelas del escritor polaco Andrzej Sapkowski se han convertido en todo un exponente del género fantástico que, aunque no goce de la fama de otras sagas como El Nombre del Viento o El Señor de los Anillos. sí que posee una calidad equiparable a la de éstas grandes obras de la literatura.
Ediciones Gigamesh está a punto de publicar ‘Ocúltame entre las tumbas‘, novela de Tim Powers de la que pronto haremos reseña. El libro saldrá el próximo 5 de septiembre pero Gigamesh quiere que uno de los lectores de La Casa De EL pueda tenerlo antes que nadie. Es por ello que ponen a nuestra disposición 1 ejemplar para sortear entre todos los amantes de la literatura. Además este será un ejemplar de edición especial con una variación de portada y además, firmado por el autor, por lo que otorga un valor extra al libro.
Para conseguirlo tenéis tres oportunidades, pudiendo participar en todas ellas:
Mediante nuestra web:
– Como sabéis, tal como pudisteis comprobar en la entrevista que le hicimos recientemente, Tim Powers tiene la costumbre de hacer biografías “secretas” de personajes históricos. En base a esto, si queréis participar mediante la web, tan solo tendréis que dejar un comentario en esta entrada diciendo qué personaje histórico creéis que tiene una vida secreta y por qué.
2º Tras esto, tienes que ir a ESTE ENLACE, darle a “Me gusta” y COMPARTIRLO en la red social.
Mediante Twitter:
1º Tienes que seguirnos en Twitter (a nuestra web y a Ediciones Gigamesh), si no lo has hecho todavía, hazlo mediante ESTE ENLACE y ESTE OTRO.
2º Tras esto, escribe un tuit con el siguiente texto:
@LaCasaDeEL y @EGigamesh sortea 1 ejemplar de #OcúltameEntreLasTumbas y rimaría como Lord Byron por hacerme con él http://www.lacasadeel.net/2014/08/sorteo-de-ocultame-entre-las-tumbas-de-tim-powers.html
El sorteo se realizará el próximo martes 26 de agosto a las 22h, publicando en la web el nombre del ganador, quien deberá ponerse en contacto con nosotros mediante nuestro correo electrónico concursos@lacasadeel.net en un plazo de 48h, enviándonos sus datos para el envío. El sorteo se realizará únicamente en territorio nacional.
Faltan menos de dos meses para el estreno de la tercera temporada de Arrow, y cada vez vamos sabiendo nuevos detalles de la misma. La web Entertainment Weekly ha desvelado un nuevo villano para esta nueva temporada. El nuevo enemigo de Oliver Queen será Komodo, quien estará interpretado por el actor Matt Ward (Tron Legacy). Su aparición en la serie no consistirá sólo en un episodio, sino que será clave en una parte de la temporada.
Según el productor ejecutivo Marc Guggenheim: “Él es el ‘villano de la semana’ para la segunda semana dela serie, peroya verásque la búsquedadel equipo Arrowde élesparte deuna historiade toda la temporada. Vas a saberlo que pasa conKomodo alfinal del episodio, pero quedará mejoratado conlamitologíade toda la temporadade ‘villano–de–la–semana’ en los episodios del pasado.”
Komodo es un personaje muy reciente en la mitología de los cómics de Green Arrow, habiendo hecho aparición en la última etapa del arquero esmeralda creada por Jeff Lemire. En los cómics, Simon Lacroix es un arquero mercenario con habilidades que rivalizan con las de Oliver Queen, y que fue entrenado en el pasado por su padre, Robert Queen.
[note note_color=”#fff9a9″] Después de un trágico accidente, el millonario y playboy Oliver Queen naufraga durante cinco años en una misteriosa isla del Pacífico. Cuando finalmente consigue volver a su casa, en la ciudad de Starling City, sus seres queridos pronto se dan cuenta de que Oliver ha cambiado mucho… aunque ninguno se imagina que al volver se hizo a si mismo la promesa de terminar con los criminales que han llevado a su ciudad a la desesperación y la ruina. Consciente de que como hombre es demasiado vulnerable y que puede poner en peligro a las personas que el importan, decide convertirse en un vigilante justiciero… “Arrow” es el viaje de Oliver Queen para convertirse en Green Arrow .
Protagonizada por Stephen Amell, Katie Cassidy, David Ramsey, Byron Mann, Colin Salmon, Paul Blackthorne, Emily Bett Rickards, John Barrowman, Roger R. Cross y Willa Holland, “Arrow” es la nueva serie de The CW, que va camino de comenzar su tercera temporada. [/note]
El pasado 1 de agosto, mientras Marc J. Miarnau cubría la charla de Patrick Rothfuss (de la que os hablamos aquí), tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los escritores de género de más relevancia actual en nuestro país. Hablo del castellonense Emilio Bueso (cuya novela ‘Cenital’ reseñamos hace unos meses), al que habíamos podido escuchar esa mañana en la presentación de ‘Mañana todavía’ (que os reseñamos aquí) y en la de ‘Extraños eones’, publicada por Valdemar.
Entrevista a Emilio Bueso.
LCDE. En la presentación de ‘Extraños eones’ se ha hablado de reinterpretar a Lovecraft. ¿Qué relato de Lovecraft te parece que tiene una imaginería tan vívida que querrías representar en tu obra?
Lovecraft era incapaz de hacer un buen diálogo y no tiene un solo personaje decente en toda su obra. Lo que tenía era la capacidad de escribir como si hubiera visto algunos de los monstruos que se había inventado. Más que de terror, es un escritor aterrorizado. Eso tiene un valor interesante, pero a nivel de prosa escribía como en el s. XIX, con personajes planos. Yo trabajo justo al revés. Creo que funcionan mejor los escritos con sentimiento, que te aporten, te preocupen o te conmuevan. Lovecraft te dejaba pensando en que tal vez la humanidad era una anécdota irrelevante en medio del caos del cosmos y te daba pesadillas espantosas, pero no te trasladaba a una dimensión humana. Se puede tomar lo mejor de lo viejo y de lo nuevo y darle forma. Hay un momento de la biografía de Lovecraft interesante, cuando vuelve a Nueva York y comprende que nadie le dará trabajo, aunque él se considera alguien de gran educación y relevancia social. Tiene que vivir de su mujer, cosa que para un caballero inglés hecho a la antigua era también un oprobio. Con esa sensación de fracaso se vuelve loco como nunca y escribe su relato más demencial: ‘El horror de Red Hook’. Red Hook es un barrio de Nueva York y en ese relato imposible y macabro hay pasajes que te dejan ver a un hombre machacado, que da forma a lo pesadillesco. Ahí se superó de una forma que no hemos vuelto a ver en su obra. Es el Lovecraft a plena potencia, cuando todo lo que le hace escribir le hierve en la cabeza. Creo que escribió ese relato en plena ansiedad, sintiéndose inmigrante en su propia tierra. No entendía la inmigración: “Inglaterra para los ingleses y esto es una colonia, punto pelota”. Aunque su racismo se ha ocultado a menudo en sus biografías modernas, cuando hablaba de los negros decía animaladas que hoy serían perseguibles por lo penal. En este relato lo vemos peor que nunca, tratando el miedo de una manera más profunda y personal. Por eso me quedo con este, que casi nunca lo verás en un canon de Lovecraft (casi todos citan ‘La sombra sobre Innsmouth’ o ‘El caso de Charles Dexter Ward’). Yo prefiero al Lovecraft enfermo.
LCDE. Has tratado el tema de la ecología en tu obra. ¿Qué te atrae sobre el tema, que podríamos considerar prácticamente pre-crisis, ya que ahora durante la crisis a menudo se tratan temas puramente socio-económicos?
Lo que está pasando es que se funden los cascos polares y hay una gran extinción (la biodiversidad se contrae como no se había contraído en cientos de años), hemos alterado los ciclos del fosfato, el nitrógeno o el carbono… Estamos agotando los recursos fósiles, el uranio, el cobre (no hay suficiente para electrizar de manera eficiente toda la China rural, por ejemplo). Es probable que en los próximos años (es decir, en nuestra generación o la siguiente) la alteración climática o la sedificación de los mares nos acaben jugando una mala pasada, a escala global y de manera irreversible. Una vez tomemos conciencia de que el mundo es finito veremos que lo hemos dañado de modo irresoluble. Esa será la gran castaña que nos daremos. Por eso cuando hablo sobre el pico del petróleo en sitios como La Sagrada Família en Barcelona [en referencia a un ciclo de charlas sobre distopías en la Biblioteca La Sagrada Família de Barcelona], o cuando voy a eco-aldeas o a casales populares con un discurso de “¡Arrepentíos, el fin se acerca!”, es un poco por proselitismo. Empujo más la promoción de ‘Mañana todavía’ que de algunas de mis otras novelas, porque tengo el convencimiento profundo de que la situación ha rebasado varios puntos de no retorno y me da miedo que no hayamos frenado a tiempo.
Intento cambiar el mundo desde mi situación, así que me vale con llegar a unos pocos miles de personas y que tomen conciencia de una serie de problemas que nos afectan a todos. Tendríamos que pensar en cada decisión que tomamos. Hablábamos de mercados, pero es que los mercados somos nosotros: votamos cada vez que escogemos una marca u otra, tomando decisiones que alteran el curso de la historia. Y esto te lo dice alguien que va con una mochila Nike hecha en China. Es muy importante que la gente tome conciencia del mundo sin que sea a través del telediario o canales tradicionales. A veces, es a través del entretenimiento que más llegas a colectivos muy alienados. Cuando hay una sobreoferta apabullante de entretenimiento y escapismo como la que tenemos, si Mahoma no va a la montaña…
Somos los novelistas los que tenemos que acercarnos a la gente y avisar “Ojo, esto se nos puede haber ido de las manos”. Hay cierta moda de la novela ecológica en Estados Unidos (Bacigalupi, por ejemplo) y en castellano tenemos a Carlos Sisí con ‘La hora del mar’. La ciencia ficción siempre había abordado los problemas de su época y ahora hemos dejado de ver la space opera como futuro inmediato, hemos dejado de soñar con colonizar las estrellas para entender que primero hemos de cuidar el sitio en el que estamos. Además, este tema se está instalando en una cultura del miedo en la calle que, a un tío como yo, que ha trabajado con literatura de terror, le tira. Esta es mi apuesta, que además de un fondo sociopolítico tiene un interés de ética social.
Como autor, me considero tan cronista de mi época como un periodista. En mi última novela me fijo en el modo de vida de los chavales que están en la calle en el tercer mundo, porque en España tenemos una pobreza infantil del 25%, uno de cada cuatro niños no está comiendo bien. En Egipto no hay la hambruna que hay en Sudán, pero sí unos indicios de miseria que hay que considerar. En Estados Unidos, aunque proyecten una gran imagen de éxito, hay cincuenta millones de personas comiendo de la beneficencia. Creo que hay que trabajar más el discurso de la catástrofe estructural, porque es lo que nos ha tocado. Yo no me echo al monte como el protagonista de ‘Cenital’, sigo viviendo en mi ciudad y sigo siendo un ingeniero en activo. No puedo vivir como un Robinson porque, francamente, todavía nos queda tiempo. Si el tiempo que nos queda lo invertimos en plantearnos las cosas quizás tenemos una oportunidad.
Emilio Bueso en la presentación de ‘Esta noche arderá el cielo’ (fotografía de los organizadores)
LCDE. En la presentación de ‘Mañana todavía’ se mencionó que algunas historias eran embriones de novela. ¿Te has planteado seguir en la ambientación de “Al garete”?
En realidad no. ‘Mañana todavía’ es una recopilación de encargos y yo tenía “Al garete” como relato suelto. Con ‘Cenital’ decidí mantener fuera el cambio climático porque complicaba muchísimo la visión de un futuro inmediato en el que, además de acabarse los combustibles, la Tierra nos envió un aviso. Saqué el cambio climático de la ecuación de los problemas a corto plazo, pero tenía la inquietud y las ganas de trabajar el tema y decidí que lo dejaría para otro momento. Al explorarlo vi que tenía para un relato y poco más. Cuando Ricard Ruíz Garzón me comentó lo de ‘Mañana todavía’ se lo envié antes de aceptar. Fue inusual, como tener pescado el pez que buscaban antes de que me lo pidieran. No me veo haciendo una novela entera sobre el cambio climático porque sé poco sobre geodinámica meteorológica y dinámica medioambiental a ese nivel, ya es bastante aventurado escribir sobre el pico del petróleo. No lo veo como embrión de novela.
Tengo una novela en ciernes sobre el crash bancario socioeconómico, de divisas, mercados y fondos de inversión. Eso me da para hacer una novela, mientras que el cambio climático es demasiado aventurado y está demasiado manido. Hacer un ‘Waterworld’ en un relato tira, pero no en una novela. Además, para hacer una novela necesito mucha documentación y la condenso bastante. Intento dárselo al lector muy trillado y el cambio climático es muy complejo. Con ‘Mañana todavía’ está pasando algo un poco raro, a la gente le interesa bastante la visión multidisciplinar que tienen los autores del futuro inmediato a corto plazo. Funciona contra todo pronóstico, porque no se suelen vender los libros de relatos.
Susana Vallejo, Emilio Bueso, Ricard Ruíz Garzón y Rodolfo Martínez durante la presentación de ‘Mañana todavía’
LCDE. Ya has publicado con varias editoriales, más o menos de género. Aunque cuesta elegir si se quiere más a un padre o a una madre, ¿cómo ves a nivel ventajas de edición y de distribución tus diferentes experiencias?
Es un problemón. Piensa que llegué ayer y presentaba una novela de Salto de Página y por la noche tenía un evento de Los hijos de Mary Shelley (el libro lo publica Imagine ediciones). Hoy presentaba ‘Mañana todavía’ con Random House Mondadori, luego con Dolmen presentaba la novela ‘Cabeza de ciervo’ de Francisco Miguel Espinosa (que es mi padawan y está como una regadera, pero hace algo diferente, hace Grindhouse). Luego vuelvo con Los hijos de Mary Shelley y después me he marchado a presentar mi última novela con Valdemar. Con eso llegan problemas serios, como quién paga mi viaje a Avilés. ¿Qué hago, crowdfunding entre editores u os paso la gorra? (Ríe) A veces puede haber tensiones. Tengo la suerte de que Rafael Díaz Santander y Pablo Mazo, de Valdemar y Salto de Página respectivamente, se llevan estupendamente. Pero en Random House son muchas personas y es una corporación internacional, Fernando Marías es él y sus patrocinadores… Es complicado. Si me preguntas cómo lo consigo: a veces no lo consigo y he dejado de hacer algunas cosas por ello. Según la distribuidora te dicen que mejor no sacar otro libro antes de un año, que podría marear a comerciales y libreros. Te dicen cosas como: “Por favor, esto no nos lo hagas… Y, si lo haces, espérate un tiempo”, “No te salgas del redil, porque esperamos que muestres una trayectoria coherente y que no nos quede raro un libro en nuestro catálogo” o “Si sacas esto con ellos, tienes que sacar esto otro con nosotros.” Todo depende de si sabes manejar a la gente, si tienes tiempo y guía, ya que es complicado. Daría como para que lo llevara un agente pero, aunque un agente para foreign rights sí que me vendría de perlas, para el mercado nacional nadie va a llevar mejor unas negociaciones que prefiero llevar yo. Lo más cómodo es tener a una sola persona llevándote las riendas de lo editorial, porque irte con la competencia puede ser un problema. Los conflictos de intereses ocurren y los hay más feos y más resolubles. Imagínate si fuera como otros autores que van de multinacional en multinacional. Tengo la suerte de trabajar con independientes y con especialistas del género y eso me permite tener cierto control y trato directo con los editores. Puedo llamarlos a casa o al móvil. Si tuviera que llamar a un sitio donde me ponen música y me tienen que pasar a un comité, en cambio…
LCDE. Fue sorprendente la rapidez con la que en LEKTU aparecieron tus libros ‘Esquivando el sueño’ y ‘Noche cerrada’.
La rapidez viene de que controlo esos dos títulos. La editorial de ‘Noche cerrada’ quebró y no puedo llevar el libro a otra editorial, pero pude gestionarlo con Amazon y LEKTU. ‘Esquivando el sueño’ es una antología de relatos, que también gestiono yo. Subirlo fue un momento. Si yo gestiono los derechos en un momento se monta un canal de distribución. Si lo hace Pablo, ha de llamar a Méjico. Valdemar tiene que reunir a la junta de socios. Si es Random House… ¡Madre mía, una asamblea en Bruselas! Las decisiones de empresa y las cosas de palacio van despacio. Creo que cuando expiren los derechos de mis novelas podré gestionar yo los e-books descatalogados. Antes de que me lo preguntes, aunque haya publicado una editorial, que muevas un texto que ha vuelto a ti se parece a la autoedición. Al editar tú mismo te llevas todos los royalties, pero al no tener el respaldo promocional de un grupo editorial las ventas son más moderadas y al tratarse de libros antiguos la gente no tiene tanto interés como por los nuevos. Me sigue gustando ‘Noche cerrada’, pero menos que lo que hago ahora. Para los editores, el e-book deja poco margen y es complicado de gestionar, mientras que a nivel personal se puede dinamizar y priorizar el contacto directo con los lectores.
LCDE. Precisamente te iba a preguntar cómo ves la coexistencia entre papel y digital.
Lo digital deja poco margen. Cuando El Mundo montó su portal de pago, lo quitó al poco y Pedro J. salió diciendo que en España no había una cultura de consumo de ficheros. Lo cierto es que se venden e-books, pero poquito y a un euro o dos. Lo que más he vendido ha sido ‘Cenital’ y ‘Diástole’ en promos de Kindle Flash. Amazon se dedica a spamear a sus clientes y, si un día estás de oferta, en la tablet puede aparecer tu novela. Pero Amazon se cobra estas promociones y, como el precio es un euro o dos, te acaba pidiendo un royalty del 30%, que es lo que le entra al sello. Al sello le quedan centimillos a repartir y a mí por un e-book barato me entran 4 o 5 céntimos, con suerte 10. Van a tener que buscarse la vida porque, para que me paguen eso, quizás prefiero que me pirateen. Es un problema: si de lo mío tienen que vivir Amazon y el sello, cada uno con sus costes, y a mí me llegan unos céntimos, prefiero ponerlo en LEKTU como pago social y que les den a todos. Si no espabilan, acabará pasando. Si no tengo nada que perder, no voy a jugar. Por eso mis dos últimas novelas no han salido en e-book: no es que no vea negocio, es que lo veo para todo el mundo menos para mí. No me enfado porque la gente piratee mis libros, pero tengo que escoger entre eso o ver a la industria repartiéndose el PVP mientras a mí me llega un importe ridículo. Y si tuviera que elegir no sé qué pasaría. Los lectores no quieren que los increpe y sé que se leen lo que escribo cuando piratean. Y sí, es bonito cuando en Facebook o por correo te tiran flores. Pero ayer en la presentación de ‘Esta noche arderá el cielo’ lo comenté: encuentras gente a la que han desahuciado o que vive en Lima y no tienen canal de distribución. No puedes pedirles que no pirateen, aún gracias que te leen. En otros casos, piratean mi libro para luego bajarse aplicaciones del teléfono que les durarán un par de horas, por las que pagan dos y tres euros. Aunque la gente ha entendido que, igual que con la música o las pelis, los libros se descargan, yo no puedo dar conciertos. Anoche en el cementerio leí un relato hecho adrede para ser leído en el cementerio, con una puesta en escena especial y un lenguaje hecho para funcionar a viva voz. Era como dar un bolo: micro en mano y público. Por algo así, en Alemania la gente paga entrada. Aquí si cobras entrada no viene nadie a verme. No hay cultura de autor como espectáculo, el escritor no es una persona mediática. A no ser que se acueste con un torero, un escritor lo tiene chungo para acabar saliendo en programas de televisión. Por eso no tenemos una vía de negocio posible a corto plazo, ni en la industria profesional que se está colapsando, ni en la digital que no acaba de despegar. Tengo familia, una vida bastante completa y soy un ingeniero en activo, por eso a menudo amenazo severamente. Porque puede que a mí esto no me rente nunca. O salgo al mercado exterior, que es algo imposible, porque te piden que vendas en tu país más que Stephen King. “¿Para qué voy a traducir a este tío, si tengo uno directamente en inglés que me vende más que él en su casa?”, dicen. Está todo tan feo que quizás un tío como yo debería dedicarse a otra cosa. Si ves que esto no llega a ninguna parte, puede acabar con que no se haga literatura. Mejor dicho, que la próxima literatura que os guste ya no se haga teniéndoos en cuenta a los lectores. ¿Qué valor tiene un lector que en nada valora lo que lee? Que te presten atención se ve como un privilegio, pero cuando llevas cinco novelas con tu nombre en la portada tu ego ya no necesita que te saluden por la calle. Lo que necesita es que tu esfuerzo tenga algún resultado.
LCDE. Escribes a menudo variando entre puntos de vista muy diferentes, con un estilo coral. ¿Prefieres diversificar voces o tener tu propia voz “insertada” en tus novelas?
‘Diástole’ y ‘Noche cerrada’ están escritas en primera persona y a partir de ahí me he ido a un narrador omnisciente. Centrar la historia en una persona termina haciendo que únicamente consigas trabajar desde su interior y, aunque puedas meterte en su cabeza, hay una limitación importante. He descubierto que puedo hacer cosas más chulas si muevo la cámara con total libertad y puedo decirte lo que hay en la cabeza de cada personaje porque soy un narrador omnisciente. Por eso me puse a trabajar en un tipo de narrador que no centra el foco nunca, aunque de fondo siempre hay un protagonista: en ‘Cenital’ era Destral, en ‘Esta noche arderá el cielo’ tienes a Mac y en ‘Extraños eones’ supongo que sería Benipé, aunque tampoco es que sea demasiado central, es una novela más coral. No reniego completamente de la introspección, también tiene su valor. Narrador en primera persona y narrador omnisciente son técnicas distintas y cada trabajo pide algo distinto. La próxima quizás esté hecha en primera persona. Me ha dado por la novela coral, pero no me voy a quedar apalancado aquí: últimamente hago eso, pero cambiará.
LCDE. Mencionas los movimientos de cámara. ¿Se te ha acercado alguien para adaptar tu trabajo a algún tipo de transmedia, pasando correctamente a formato audiovisual la carga reflexiva de tus novelas?
Con un director creativo no sería tan difícil de adaptar, porque se cogería licencias hasta darle a la historia la forma que considere atractiva. Hace poco alguien me dijo de hacer un tráiler con ‘Cenital’. No lo veíamos y al final tampoco salió. Me han puesto ofertas y propuestas en la mesa, pero no me han dicho “queremos hacer esto así”. Hay gente que se lo plantea, pero luego no sale. Creo que les tira de espaldas la complejidad a nivel lingüístico, de registro o línea de trabajo, o a nivel de estructura, porque es complicado de contar si tuvieras que cambiarle el formato. Tal como está la industria transmedia en España, en especial la multimedia y de audiovisuales, es complicado trabajar con un tío como yo. Por ejemplo, Garduño con ‘Y pese a todo’ prácticamente escribe un guión de cine. Si escribes con un estilo muy visual y mueves la cámara, prácticamente se lo estás dando hecho al productor y eso es más accesible.
LCDE. Esta mañana mencionabas a Palahniuk como influencia y compartís ciertos rasgos de estilo (frases cortas y contundentes, lenguaje duro e introspección). En su caso, sus obras han sido muy adaptadas.
Sí, pero a él se le acerca una industria que está acostumbrada a salir a buscar la historia. Con ‘El club de la lucha’ ves que, cuando ha hecho falta, han cambiado la historia para hacer justicia al formato. La industria local prefiere productos más acabados, de adaptación linear inmediata. Tenemos algún director más creativo que se apropia de la historia, pero tampoco está grabando género. Algo hay.
LCDE. ¿Directores de Sitges?
En Sitges lo que vemos a menudo son cortometrajes independientes, con un presupuesto bajo y mucho riesgo. Me gustaría que pillara mi trabajo alguien como Nacho Cerdà, que ha hecho cosas chulas y tiene ideas propias. A veces la editorial puede enviar un libro tuyo a realizadores. Por ejemplo, Guillermo del Toro tiene un piso en Madrid y pidió a Valdemar toda la colección Diógenes. Pero el director ha de verlo claro y lo que yo he escrito no es ‘Pacific Rim’. Hay otros factores más interesantes para la industria del cine que Emilio Bueso. Estoy más interesado en que me traduzcan. No haría nada pensando en el cine, soy un escritor y trabajo el lenguaje. Para mí todo se basa en la expresión oral. Veo que Fran Espinosa y Ángel Luis Sucasas trabajan pensando en la industria de los videojuegos y luego está Ismael, que quiere que lo lleven al cine. Los veo y digo: “tú no estás en esto”. Dame papel o un Kindle. Si tengo tiempo libre veo un par de pelis al día y soy un flipado del cine, pero yo me quitaría de en medio, no querría ni ver el guión. “Yo ya he escrito lo mío, ahora si queréis trabajar con mis ideas no me pongáis por ahí, porque no es mi oficio”. Hay grandes nombres en el cine de Estados Unidos pero, si no me han traducido, eso es ya soñar despierto.
LCDE. Si solo tuvieras una oportunidad, ¿qué novela tuya te gustaría ver traducida?
Hemos estado a punto de vender en Frankfurt ‘Cenital’, porque a los alemanes les atraía la idea de que los españoles habláramos de nuestra crisis en términos apocalípticos. ‘Diástole’ tiene posibilidades en países como Francia, porque allí las historias de vampiros pegan fuerte y porque sucede en Toulouse. Ha habido editores interesados, pero quieren ver cifras de ventas. Si un tío en España vende 3.000 copias, países como Francia o Alemania pierden el interés y no pueden justificar ante un comité de empresa la traducción de alguien que solo viene avalado por los cuatro gatos que leen esto en su país. Mi público me hace sentir orgulloso, pero no es aval para que me traduzcan. Algunos están traduciendo capítulos de mis novelas y enviándolos a grandes editores como para decir “¡mira cómo escribe este tío!”. Pero si ven mis números no se interesarán, es una barrera importante y tienen que rendirse a los números: por delante de los cazatalentos están los gestores de cuentas. Ahora hay gente intentando moverse por las ferias y hay gente que dice que quizás deberíamos vender la idea de que nosotros tendríamos más éxito fuera que aquí. Aquí vendemos poco porque nuestro mercado tiene poco desarrollo, sin una cultura de consumo de ficheros o un canal de distribución que se tome en serio lo que hacemos. Hay varios festivales, pero algunos están centrados en la novela negra, otros no tienen público ni medios… Tenemos muchos eventos, pero lo que se ha podido hacer con Avilés me deja flipando. Ahora empieza a producirse el efecto feria entorno al fantástico, algo que no había antes. Se pueden abrir caminos. Pero quizás la única manera de vender derechos fuera es colocar la idea de que estamos criando peces grandes en un acuario pequeño.
Una vez más, quisiéramos agradecer a los organizadores del Celsius 232 su colaboración para poder organizar esta entrevista, así como a los autores entrevistados, que nos dieron grandes respuestas y más de una reflexión interesante.
Si hay una película que destaca como una de las obras cumbre de la ciencia ficción esa es “2001: Una odisea del espacio“. De este largometraje y de su secuela hablaré en este artículo.
– 2001: Una odisea del espacio:
En 1968, Stanley Kubrick (el famoso director de películas como “El resplandor” o “La naranja mecánica”), se basó en el guión de una novela de Arthur C. Clarke para estrenar esta película en la gran pantalla (cuando el siglo XXI se veía como algo muy lejano). Aunque, en sus dos primeros pases privados, la crítica la destrozó duramente, la cosa cambió cuando el film llegó a las salas comerciales, que encontró entre los espectadores veinteañeros a su mayor número de fans.
El largometraje nos traslada en un viaje evolutivo desde el pasado de nuestros más primitivos ancestros hasta un futuro donde las máquinas son mejores que las personas, porque no tienen experiencias personales que las limiten, aunque atesoran todas las que puedan registrar. En la fase final, vemos al protagonista transformarse en un ser de pura energía, en comunicación telepática con todo el universo y dominio total sobre cualquier materia. Estos dos factores sumados a la presencia de los enigmáticos monolitos son los puntales más importantes sobre los que se sostiene el film.
Uno de los datos más curiosos de la película es que el aspecto visual tiene mayor peso que los actores, motivo por el que Kubrick optó por intérpretes poco conocidos, ya que los de renombre, al conocer el proyecto, se limitaban a poner cara rara y declinar cortésmente la oferta. Finalmente, Keir Dullea, que tampoco se sentía demasiado convencido, se hizo con el papel protagonista, como el astronauta David Bowman, mientras que Gary Lockwood dio vida a su compañero Frank Poole. Como detalle, cabe destacar que la niña Floyd es la propia hija de Kubrick, aunque nunca se supo si fue elegida por ahorro de dinero o por la cercanía. Sin embargo, el personaje que más llama la atención del espectador es el único que no es humano, ya que se trata del ordenador de la nave Discovery: HAL 9000, acrónimo en inglés de HeuristicallyProgrammedAlgorithmicComputer (Computador algorítmico heuristícamente programado), al que el canadiense Douglas Rain le prestó la voz en la versión original.
Guste o no la película, nadie puede negar que, además de los espectaculares efectos especiales, su banda sonora es magistral. Kubrick no quería que un simple compositor se encargara de ello, por muy buen trabajo que hiciera, así que, finalmente eligió la música del austríaco Johann Strauss, lo que provocó el enfado de Alex North, al que Stanley había contratado para componer unos temas que no se oyen en ningún momento.
Uno de los puntos más negativos del film, de casi dos horas y media de duración, es el abuso de los fundidos en negro, que pueden llegar a resultar cansinos en una película de desarrollo tan lento.
Marvel Cómics sacó una colección de ocho números claramente inspirada en la película, aunque no directamente relacionada con ella.
– 2010: Odisea 2:
Secuela de la película anterior también basada en una novela de Arthur C. Clarke, rodada en 1984, aunque dentro del film sólo han transcurrido nueve años. En esta ocasión, la dirección corre a cargo de Peter Hyams y el papel protagonista recae en Roy Scheider, como el doctor Floyd. Sin embargo, volvemos a ver varios elementos de la precuela como, por ejemplo, la nave Discovery o los personajes de David Bowman y HAL 9000, interpretados por los mismos actores que en la película anterior, aunque con una participación bastante menor.
El cambio de director es bastante notorio, ya que esta película, además de no llegar a las dos horas de duración, está más centrada en los personajes y menos en el aspecto visual, aunque Peter Hyams debió pensar, lógicamente, que la música de Johann Strauss encajaba perfectamente en el film. De ahí, que también podamos disfrutar de la misma banda sonora que en “2001: Una odisea del espacio“.
En esta ocasión, con el siglo XXI mucho más cerca, es curioso que eligieran que la acción transcurriera en el año 2010 y no en otro mucho más lejano. Actualmente, aunque podemos seguir disfrutando de estas películas, somos muy conscientes de que nadie ha llegado a construir ordenadores tan inteligentes y autónomos como HAL 9000, ni naves como la Discovery, capaces de llevarnos a destinos tan lejanos como Júpiter.
Dado que la colección de Marvel Cómics era una libre adaptación de la primera película, es comprensible que esta secuela deje a esos tebeos fuera de la continuidad.
Aunque Arthur C. Clarke escribió las novelas “2061: Odisea 3” y “3001: Odisea final”, no se han hecho versiones cinematográficas de estos libros. Tom Hanks afirmó estar interesado en rodarlas, siempre y cuando consiguiera recupear a Keir Dullea y a Douglas Rain, pero aquello no prosperó.
Pese a su complejidad argumental, estas películas están consideradas como obras de culto, que es uno de los motivos por el cual nunca se ha intentado rodar una nueva versión, ya que los fans incondicionales se encargarían de hacer una crítica destructiva con sólo oír el rumor de que alguien lo intentara.
Tres visiones de la literatura japonesa reunidas en una antología, una historia de misterio escrita por “el Neil Gaiman japonés” y una comedia llena de crítica a la sociedad actual que ha vendido más de un millón de ejemplares en Japón. Estas son las novedades veraniegas de la editorial Quaterni para pasar un verano diferente.
Acércate a un país plagado de mitos y leyendas ancestrales, de la mano de 3 de los mejores escritores de la literatura asiática de todos los tiempos…
Japón, primera mitad del siglo XX, roto el aislacionismo el país se está militarizando y transformándose en una potencia emergente en Asia. En su interior, pese a los recelos de los poderes conservadores, el gobierno de Meiji está gestando los primeros intentos de establecer una democracia moderna.
En medio de esta convulsa sociedad, surgen tres de los mejores escritores del Japón contemporáneo: Ryūnosuke Akutagawa, Kenji Miyazawa y Osamu Dazai, quienes a pesar de su temprana muerte, dejaron un legado insuperable en la literatura japonesa.
En esta antología, lectura imprescindible para todo aquel que quiera disfrutar de la prosa exquisita de tres de los mejores escritores de la literatura asiática de todos los tiempos, disfrutaremos de una selección de relatos que nos arrastrarán a un país plagado de mitos y leyendas ancestrales, un remoto lugar en el que misterio y realidad van de la mano.
Uno de los mejores misterios psicológicos de los últimos tiempos…
Ubume, 産女: fantasma japonés con forma de mujer pájaro que surge de la sepultura de las embarazadas que mueren en el parto.
Verano de 1952, Tōkyō, el periodista Sekiguchi Tatsumi decide consultar con su amigo, el librero Chūzenji Akihiko, un extraño rumor sobre la familia Kuonji: «¿Es posible que una mujer esté embarazada durante veinte meses?».
Kyōgokudō, apodo que recibe por su librería, es un investigador de fenómenos paranormales que no cree en fantasmas. Sin embargo, en este caso hay un misterio adicional y es que el marido de la embarazada desapareció en una habitación cerrada al poco tiempo de quedarse ella encinta.
Con la ayuda de sus amigos, el detective Enokidu, el valiente policía Kiba y el lógico y racional Kyōgokudō, Sekiguchi se verá envuelto en un misterio mucho más complejo y perturbador de lo que inicialmente parecía.
Una comedia mordaz, una sarcástica burla a la sociedad en la que vivimos…
«No voy a preguntarle por las razones de su estrés. No voy a estrujarme los sesos para encontrarle una solución. Últimamente hay muchos programas en televisión donde un psicólogo escucha los problemas de los pacientes y les da ánimos, ¿verdad? Pues esas cosas no sirven para nada».
Con esa filosofía, Ichiro Irabu, el psiquiatra más excéntrico del Hospital General Irabu, hará frente a una serie de pacientes con diversos problemas psicológicos, que nos hará preguntarnos quién de todos es el más cuerdo: si ellos o él mismo.