Escrito por Amanda Deibert e ilustrado por Emanuele Ercolani con color de Annamaria Scarpa, el proyecto explorará los 15 años de caos previos al regreso del Príncipe Adam. A través de relatos contados durante un banquete, personajes como Duncan (Man-at-Arms), Cringer, Roboto, la Hechicera, Evil-Lyn e incluso Skeletor reconstruyen los acontecimientos que desembocan en la película.
La franquicia, nacida en 1982 como línea de juguetes, ha tenido múltiples adaptaciones animadas —incluyendo el exitoso spin-off She-Ra y las Princesas del Poder—, pero ahora apunta directamente a la Generación Z, aprovechando el auge del manga entre los jóvenes lectores.
El plan editorial no termina ahí. También se lanzarán novelas juveniles, libros infantiles, un volumen de arte oficial, una miniserie de cómics de Dark Horse Comics, libros ilustrados centrados en Skeletor e incluso un libro para colorear retro con diseños clásicos de los años 80.
Con esta estrategia multiplataforma, Masters of the Universe busca revitalizar Eternia para todas las edades, combinando nostalgia, nuevas audiencias y una narrativa que acompañará el esperado estreno cinematográfico de 2026.
Pero aquí la clave no está solo en quién aparece… sino en qué está pasando en segundo plano.
El verdadero detonante del caos
Si llevas tiempo siguiendo las tramas actuales, sabrás que las Origin Boxes se han convertido en el objeto más peligroso del tablero. Estas Cajas Origen, procedentes del Universo Ultimate, son dispositivos capaces de otorgar o arrebatar poderes.
Originalmente fueron utilizadas por el Maker para manipular destinos heroicos. Cada caja contiene lo necesario para replicar habilidades concretas: desde poderes legendarios hasta capacidades propias de supervillanos letales. En otras palabras: cualquiera podría convertirse en un dios… o en un monstruo.
Y aquí entra en juego Miles Morales, que ya ha estado en contacto con estas cajas tras su viaje al Universo Ultimate. Algunas han terminado en la Tierra-616. Y otras… están desaparecidas.
Primewarrior y la fabricación de nuevos superseres
La miniserie Wolverine: Weapons of Armageddon ya ha dejado caer que PrimeWarrior está buscando estas cajas. No para destruirlas. No para ocultarlas. Sino para usarlas.
Estamos hablando de una organización dispuesta a crear nuevos seres superpoderosos por cualquier medio necesario. Cajas Origen, experimentos tipo Weapon X o tecnología confiscada en conflictos recientes.
El escenario empieza a dibujar algo inquietante: la industrialización del poder. Si los héroes pueden fabricarse, el equilibrio del mundo cambia por completo.
Y cuando el poder se convierte en recurso estratégico, deja de ser un don para transformarse en arma.
En paralelo, vemos a Captain America moviéndose entre tensiones políticas en Latveria, mientras Wolverine lidia con conflictos más directos y brutales.
Además, en tramas recientes hemos visto dispositivos capaces de controlar seres superpoderosos, traerlos de vuelta de la muerte o alterar su voluntad. Elementos que encajan demasiado bien con un posible programa de supersoldados.
La pregunta es inevitable: ¿está Estados Unidos preparando su propio ejército mejorado para protegerse de amenazas externas… o incluso de los propios Vengadores?
Spider-man, Capitana Marvel y la escala del conflicto
Que el lema del evento arranque con la frase icónica de Spider-Man no es gratuito. Pero hay una incógnita importante: ¿qué Spider-Man? ¿Peter Parker? ¿Miles Morales? Dado el vínculo con las Cajas Origen, Miles parece tener más papeletas.
En cuanto a Capitana Marvel, su presencia sugiere una escala mucho mayor. Carol Danvers no es un personaje que se invoque para conflictos menores.
Aquí no hablamos solo de peleas callejeras o conspiraciones gubernamentales. Hablamos de un posible rediseño del mapa de poder del Universo Marvel.
Chip Zdarsky y el nuevo statu quo
Otro dato clave es el nombre detrás del evento: Chip Zdarsky. El guionista ya ha ido sembrando pistas en distintas series y parece estar construyendo algo mucho más grande de lo que parecía al principio.
Zdarsky no suele apostar por fuegos artificiales vacíos. Si está levantando este entramado de conspiraciones, política internacional y manipulación genética, es porque quiere que el impacto sea profundo.
Y eso es lo más interesante de Armageddon: no huele a evento pasajero, sino a redefinición estructural.
Para quien todavía ande despistado, el Absolute Universe no es simplemente otro relanzamiento más. Se trata de una continuidad independiente ambientada en Earth-Alpha, donde los personajes clásicos reciben una reinterpretación completa, tanto en tono como en trasfondo.
Un equipo creativo que promete riesgo y personalidad
Lo interesante de esta versión no es solo su existencia, sino quién está detrás. El guion corre a cargo de Pornsak Pichetshote, autor de la aclamada obra The Good Asian, conocida por su enfoque social y su narrativa cargada de tensión.
En el apartado gráfico encontramos a Rafael Albuquerque, artista con una identidad visual muy marcada que ya dejó huella en títulos como American Vampire. La combinación suena, como mínimo, potente: un enfoque autoral fuerte y una estética que puede romper con la imagen clásica de Oliver Queen.
La serie será una miniserie limitada de seis números, con publicación programada entre mayo y los meses posteriores de 2026. Una historia cerrada, al menos de inicio, que podría redefinir al arquero esmeralda dentro de este universo alternativo.
El fenómeno absolute no deja de crecer
El éxito del sello Absolute no es una sensación aislada. Desde su debut con DC All In Special el 2 de octubre de 2024, la línea ha ido sumando títulos de peso como Absolute Batman, Wonder Woman y Superman, a los que se han añadido después Absolute Flash, Absolute Green Lantern y Absolute Martian Manhunter.
En ese contexto, la llegada de Oliver al universo Absolute no es casual. DC está ampliando su galería de iconos reinterpretados, y el arquero de Star City era un candidato lógico. Además, ya se ha confirmado que Absolute Catwoman también aterrizará en 2026, reforzando la expansión del imprint.
Qué podemos esperar de este nuevo Oliver Queen
Aunque todavía no se han revelado detalles concretos de la trama, el precedente del resto de series deja claro que no veremos simplemente “lo mismo de siempre con otro traje”. En Earth-Alpha, las reglas cambian. Los orígenes se retuercen. Las motivaciones se revisan. Y el tono suele ser más intenso y contemporáneo.
Además, el hecho de que sea una miniserie de seis números apunta a una narrativa concentrada, sin relleno, donde cada entrega tendrá peso específico. Una oportunidad perfecta para atraer tanto a lectores veteranos como a nuevos fans que quieran subirse al carro del Absolute Universe sin cargar con décadas de continuidad previa.
DC no solo añade otro nombre potente al catálogo, sino que reafirma su apuesta por reinventar a sus personajes sin miedo. Si mantiene el nivel de ventas y el interés generado hasta ahora, el imprint Absolute puede convertirse en uno de los movimientos editoriales más influyentes de la década.
Urban lo resumió sin rodeos en una entrevista con Variety: “Cada temporada, pero especialmente esta, desde el episodio uno estás pensando: ‘oh, wow’. Nadie está a salvo. Fatalities desde el principio. ¡Vamos! ¡Última temporada! ¡Todo en juego!’”. El término no es casual: el actor también lanza un guiño a su papel como Johnny Cage en Mortal Kombat II.
El punto de partida no podría ser más inquietante. Tras el final de la cuarta temporada, Homelander está a un paso del poder político total, con el país sometido a su voluntad errática y ególatra.
El resumen oficial de la temporada 5 lo deja claro: el mundo es suyo. Hughie, Mother’s Milk y Frenchie están encerrados en un “Freedom Camp”. Annie intenta organizar una resistencia. Kimiko ha desaparecido. Y Butcher reaparece con un plan que puede cambiarlo todo.
El virus que puede borrar a los Supes
Ese plan pasa por un virus capaz de exterminar a todos los Supes del planeta. Butcher está dispuesto a cruzar la línea definitiva, aunque eso suponga convertirse en algo muy parecido a aquello que siempre ha odiado.
Cuando Urban habla de “fatalities right from the get-go”, el mensaje es claro: no hay escudos narrativos. Ni siquiera para los personajes que llevamos acompañando desde la primera temporada.
Eric Kripke ya lo avisó en Deadline: “Probablemente habrá muchas muertes. No hay garantía de quién va a sobrevivir”. Nathan Mitchell, el rostro bajo la máscara de Black Noir, añadió que habrá giros que nadie tendrá en su “bingo”. Traducido: prepárate para perder a alguien importante.
El precedente del cómic no tranquiliza
En los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson, la historia termina en auténtica masacre. Salvo Hughie y Starlight, casi todos los personajes principales mueren. Y Butcher se convierte en un villano absoluto.
Si hay algo que parece inevitable es el enfrentamiento definitivo entre Butcher y Homelander. Son las dos fuerzas que han movido la serie desde el principio, dos visiones deformadas del poder y la justicia.
Que ambos caigan en la última temporada parece lógico. Pero el cómo es lo realmente interesante. ¿Habrá redención para Butcher? ¿O abrazará por completo su lado más oscuro antes de desaparecer?
Un cierre que promete cicatrices
Después de cuatro temporadas subiendo la apuesta en violencia, sátira política y crítica al culto a los superhéroes, la quinta entrega quiere cerrar a lo grande. No con nostalgia, sino con dinamita.
Al frente del proyecto estará Jake Schreier, director de Thunderbolts en el UCM, mientras que el guion corre a cargo de Michael Lesslie, conocido por The Hunger Games: The Ballad of Songbirds & Snakes. No es poca cosa. Marvel parece estar apostando por perfiles con personalidad, algo necesario si quieren diferenciarse de la etapa Fox.
¿Mutante en potencia?
El rumor llega desde la conocida cuenta @MyTimeToShineH, que asegura que Jacob Elordi está “muy arriba” en la lista de Marvel para un papel en los X-Men. Nada confirmado, pero suficiente para que Internet haga lo suyo.
A sus 28 años, Elordi está en un momento dulce. Saltó a la fama con Euphoria y las pelis juveniles de The Kissing Booth, pero su salto cualitativo llegó con Saltburn y Priscilla. Más recientemente, su papel en Frankenstein le ha valido incluso una nominación al Oscar como actor secundario. No estamos hablando de una cara bonita sin más.
¿Qué personaje podría interpretar?
Aquí viene lo jugoso. ¿Héroe o villano? Aunque por edad podría encajar como miembro del equipo clásico, hay quien apunta a algo más retorcido. Y ojo, porque la idea no suena nada mal.
Kevin Feige ya dejó claro que el enfoque será distinto al de hace 25 años. Según el productor, hay demasiadas sagas dentro de los X-Men como para repetir lo ya contado, y el plan pasa por elegir bien qué etapa desarrollar mientras se presentan correctamente a los personajes.
Además, Feige ha insistido en algo que muchos fans llevaban décadas reclamando: aspectos fieles al cómic. Lo vimos con Gambito y Lobezno en Deadpool & Wolverine, y todo apunta a que esa línea continuará. Trajes reconocibles, estética más cercana al papel y menos miedo a lo extravagante.
Eso sí, aunque lo de Bond parezca humo, lo de Marvel no suena tan descabellado. Elordi ya ha demostrado que puede sostener personajes complejos, ambiguos y emocionalmente intensos. Justo el tipo de energía que necesita una nueva generación mutante.
Si Jacob Elordi acaba formando parte del elenco, sería una declaración de intenciones: apostar por actores con peso interpretativo, no solo por nombres comerciales. Y eso, para los fans de siempre y los nuevos espectadores, puede marcar la diferencia.
De momento, todo es rumor. Pero si algo nos ha enseñado el UCM es que, cuando suenan tambores mutantes, algo grande está en camino.
La responsable del giro es A24, que ha conseguido los derechos de la saga y prepara una serie de televisión junto a nombres como JT Mollner, Glen Powell y el productor Roy Lee. Y ojo, porque todo apunta a que no será un simple slasher más: la idea es explorar los orígenes de Leatherface y los primeros años de su perturbadora familia.
Según explicó Roy Lee en una entrevista con Dread Central, cuando le preguntaron si la serie podría funcionar como historia de origen ambientada en los primeros años, su respuesta fue clara: “Esa es la idea. Va a ser algo así”. Traducido: vamos a meternos de lleno en el pasado del clan más terrorífico de Texas.
Y eso cambia bastante las reglas del juego.
Una saga que lleva años dando tumbos
Hablar de La Matanza de Texas es hablar de historia del cine de terror. La película original de Tobe Hooper no solo redefinió el género en 1974, sino que sigue siendo considerada una de las mejores cintas de horror de todos los tiempos. Sucia, incómoda y brutal, logró algo que pocas películas han conseguido: hacer que el espectador se sintiera atrapado en una pesadilla real.
Su secuela, La Matanza de Texas 2, dividió opiniones, pero con el tiempo ganó una legión de fans gracias a su tono más grotesco y satírico. Sin embargo, a partir de ahí, la franquicia empezó a perder el rumbo.
En 2003 llegó el remake producido por Michael Bay, La Matanza de Texas, que fue un éxito comercial y consiguió actualizar el mito con solvencia. El problema fue todo lo que vino después: secuelas, precuelas y reinicios que exprimieron el nombre hasta dejarlo casi irreconocible.
El último intento, La Matanza de Texas , estrenado en Netflix en 2022, pasó sin pena ni gloria. Desde entonces, silencio absoluto. Hasta ahora.
Una serie permite algo que el cine no ha explotado bien en esta franquicia: profundizar en la psicología del clan, en su dinámica interna y en cómo se construyó ese infierno doméstico. ¿Cómo se convirtió Leatherface en lo que es? ¿Qué papel juega cada miembro de la familia? ¿Qué ocurrió antes de que llegaran las primeras víctimas?
Ahí es donde A24 puede marcar la diferencia.
A24 y el terror con identidad propia
Si algo ha demostrado A24 en los últimos años es que sabe hacer terror con personalidad. No se trata solo de sustos, sino de atmósfera, tensión y carga simbólica. Películas como Hereditary o The Witch han demostrado que el horror puede ser sofisticado sin perder intensidad.
Aplicar ese enfoque a La Matanza de Texas podría ser justo lo que necesita la saga. En lugar de repetir la estructura del slasher clásico, la serie podría apostar por un tono más denso, incómodo y psicológico. Volver a las raíces, pero con mirada contemporánea.
Además, contar con Roy Lee como productor aporta experiencia en el género, mientras que Glen Powell y JT Mollner representan una nueva generación con ganas de dejar huella.
No hay mucho margen para fallar, pero sí para sorprender
Y seamos sinceros: explorar los primeros años de la familia ofrece un terreno narrativo enorme. Desde el contexto social y económico que pudo influir en su degeneración hasta el momento exacto en que Leatherface cruzó el punto de no retorno.
Si A24 logra construir su propia identidad dentro de la saga, podría no solo revitalizarla, sino crear un nuevo referente del terror televisivo.
De momento, los detalles son escasos, pero la intención está clara: volver al corazón oscuro de Texas y entender cómo nació la pesadilla. Y si lo hacen bien, los fans del género no solo aplaudirán… aullarán de entusiasmo.
La familia Garrity regresa al mundo postapocalíptico con más kilómetros, más destrucción y algunas buenas ideas en Greenland 2… aunque el camino se hace algo predecible.
Greenland 2: el mundo después del fin del mundo
Cuando en 2020 Greenland: El último refugio llegó a los cines (o a los salones de estar de quienes no podían acceder a ellos por la pandemia), el mundo estaba en un estado de ánimo perfectamente receptivo para una película sobre una familia corriente tratando de sobrevivir a una catástrofe global. Gerard Butler, actor que suele pilotar catástrofes de cartón piedra con el ceño fruncido, encontró allí algo inesperado: un papel creíble, una historia con peso emocional y una película de desastres que, por una vez, ponía a las personas por delante de los efectos especiales. El éxito fue discreto pero real, y como ocurre con cualquier cosa que funcione en Hollywood, la secuela era solo cuestión de tiempo.
Greenland 2 arranca cinco años después del impacto del cometa Clarke, que devastó el 75% del planeta. John Garrity (Butler), su esposa Allison (Morena Baccarin) y su hijo Nathan (ahora un adolescente interpretado por Roman Griffin Davis) llevan medio lustro bajo tierra, en el búnker de Groenlandia donde acabó la primera entrega. La novedad es que ese encierro ya no es un refugio: es una prisión lenta. Los recursos menguan, la moral se desmorona y la superficie sigue siendo un escenario hostil de tormentas radiactivas, fragmentos de cometa que siguen cayendo y una humanidad que ha optado, en muchos casos, por la violencia como modo de supervivencia.
La premisa es sólida. De hecho, la primera media hora de la película, que transcurre casi íntegramente bajo tierra, es quizás su tramo más logrado: la representación de una comunidad que intenta mantener la cordura mediante rutinas, educación y pequeñas celebraciones en un espacio cerrado tiene una densidad dramática genuina. Nathan, que perfora sábanas para simular un cielo estrellado y se escapa a la superficie en busca de algo que nunca ha conocido del todo, es el eje emocional más eficaz de la historia, tanto que incluso emociona al espectador. Roman Griffin Davis, conocido por su trabajo en Jojo Rabbit, aporta una madurez y una presencia que supera con creces lo que el guion le exige.
La odisea europea: de Liverpool a Francia sin billete de vuelta
Cuando el búnker es destruido por terremotos, la familia Garrity se ve obligada a migrar (de ahí el subtítulo en su versión original) hacia un supuesto oasis en el sur de Francia: el cráter dejado por el primer impacto de Clarke, donde la científica Dra. Casey Amina (Amber Rose Revah) teoriza que podría haberse formado un entorno habitable, limpio de radiación y fértil para reconstruir la civilización. Sin otra opción, los Garrity emprenden el viaje a través del Atlántico, aterrizan en un Liverpool inundado y atraviesan el Reino Unido y Francia en una odisea que ocupa la mayor parte del metraje.
El rodaje en localizaciones reales de Islandia y el Reino Unido le da a la película una escala visual que ningún plató podría replicar, y el director de fotografía Martin Ahlgren saca partido de esos paisajes con una fotografía que oscila entre la belleza poética y la crudeza documental. Hay imágenes genuinamente impresionantes: un Canal de la Mancha completamente seco, ciudades europeas reconocibles convertidas en escombros, guerra de trincheras de regreso a la tierra de las grandes batallas.
El diseñador de producción Vincent Reynaud y el supervisor de efectos visuales Marc Massicotte se han esforzado en que el mundo postapocalíptico resulte orgánico y creíble, con más de mil planos de efectos visuales que, en general, sostienen el tipo.
El problema no es la forma sino el fondo. A medida que la familia avanza por ese mapa devastado, la película va revelando sus costuras narrativas. Los encuentros con otros supervivientes siguen un patrón demasiado previsible: la gente que parece peligrosa resulta ser de fiar, los personajes secundarios aparecen lo justo para caerle bien al espectador y desaparecer con más pena que gloria. No hay sorpresas de guion, no hay giros inesperados, no hay ninguna interpretación del material que invite a pensar. Todo transcurre exactamente como cabría esperar desde el primer acto.
El peso del reparto: Butler en segundo plano, Baccarin al frente
Una de las decisiones más llamativas de Greenland 2 es el desplazamiento de Gerard Butler hacia un segundo plano. El actor escocés, que en la primera entrega cargaba sobre sus hombros la mayor parte del peso dramático, aparece aquí en un registro más contenido y reflexivo (los productores hablan de una “energía más silenciosa”) que en la práctica se traduce en una presencia algo difuminada. Butler es convincente cuando se le deja simplemente existir en escena, cuando usa su acento escocés sin disculpas y cuando el personaje no tiene que ser el héroe de turno. Pero la película no siempre sabe qué hacer con esa contención.
Morena Baccarin, en cambio, sale ganando con esta redistribución del protagonismo. Su Allison Garrity era en la primera película un personaje vagamente esbozado; aquí se convierte en líder cívica, en brújula moral del grupo y en el motor emocional de la historia. Baccarin aporta una solidez y una elegancia bajo presión que el guion no siempre merece, pero que ella defiende con convicción. Su escena favorita de rodaje, según ella misma, es una conversación nocturna tranquila con Butler, de palabras sencillas y carga enorme: un pequeño oasis de quietud en medio de tanto apocalipsis. Es, quizás, el momento más honesto de la película.
Entre el reparto secundario destaca William Abadie como Denis Laurent, el padre de la joven Camille (Nelia Valery da Costa), a quien Butler no ha escatimado elogios durante la promoción de la película. Abadie entrega una actuación de corazón y vulnerabilidad que contrasta favorablemente con los personajes secundarios desechables que pueblan la mayor parte del metraje. Sophie Thompson (Cuatro bodas y un funeral) y Trond Fausa Aurvåg (Oppenheimer) completan un elenco internacional que aporta matices en poco tiempo de pantalla.
Waugh y Butler: cuatro películas, el mismo lenguaje
Ric Roman Waugh dirige aquí su cuarta película con Gerard Butler, la mayor racha de colaboraciones que el actor ha tenido con un solo director. La relación es visible en pantalla: hay una comodidad, una fluidez en el trabajo conjunto que se traduce en escenas de acción bien ejecutadas y en momentos íntimos que no se fuerzan. Waugh mantiene el ritmo (98 minutos que no se sienten excesivos) y tiene oficio suficiente para que las transiciones entre el drama familiar y la acción a gran escala no chirrían demasiado.
El problema es que Waugh y sus guionistas, Mitchell LaFortune y Chris Sparling, parecen tan preocupados por no perder la humanidad de la primera entrega que acaban preservándola en formol. Los Garrity tienen conversaciones sentidas, se miran con amor en los momentos de calma, juegan a juegos de carretera y comparten recuerdos. Todo muy correcto, todo muy calculado. Lo que en Greenland funcionaba porque nacía de una tensión genuina, aquí suena a fórmula. La disputa interna de la familia que dotaba de vida a la primera película ha desaparecido casi por completo, y su ausencia se nota.
La película tampoco termina de decidir qué quiere ser en su relación con la realidad contemporánea. En sus primeros minutos recuerda inevitablemente la experiencia colectiva de la pandemia (el equipo de protección, la paranoia por la contaminación del aire, la gestión de recursos escasos en comunidad cerrada), pero esa conexión se abandona pronto sin haber sido explotada. Quedamos con una película que insinúa querer decir algo sobre el mundo en que vivimos y que termina contentándose con decirlo en voz muy baja.
Espectáculo y presupuesto: lo que se ve y lo que se intuye
Greenland 2 es una película de unos 60 millones de dólares que en ocasiones aparenta tener más y en otras, bastante menos. Las localizaciones islandesas y británicas hacen un trabajo extraordinario ampliando el presupuesto: las fisuras en el suelo durante el rodaje en Islandia (Waugh cuenta que una se abrió literalmente bajo sus pies mientras filmaban) le dan al proyecto una autenticidad que ningún plató podría fabricar. Las secuencias en exteriores son impresionantes.
Pero las costuras del presupuesto se notan cuando la cámara se cierra. Los planos generales pintan un mundo devastado con convicción; los primeros planos a veces se concentran en escaleras inestables o tiroteos en penumbra que no terminan de transmitir la escala prometida. Los más de mil planos de efectos visuales son desiguales: brillantes en los paisajes, algo más endebles cuando la destrucción masiva se acerca al encuadre. Es una película que, como su propia historia, funciona mejor cuando mira a lo lejos que cuando observa el detalle.
Veredicto: una secuela honesta que no traiciona pero tampoco sorprende
Greenland 2 no es la secuela fallida que podría haber sido, pero tampoco es la que la primera película merecía. Cumple con lo prometido (acción, emoción, familia bajo presión, paisajes postapocalípticos de cierta belleza) y lo hace con oficio y sin grandes tropiezos. Pero en el camino ha perdido la cualidad que convertía a Greenland en algo especial: la capacidad de sorprender dentro de un género tan codificado como el cine de catástrofes.
Su mensaje final (que sobrevivir no es suficiente, que hay que atreverse a buscar algo mejor, que la esperanza es un acto de valentía y no de ingenuidad) es genuino y está bien defendido por un reparto entregado. Roman Griffin Davis es una incorporación valiosa a la franquicia. Morena Baccarin se lleva la película. William Abadie se lleva alguna escena entera. Y Gerard Butler, curiosamente más tranquilo que nunca, navega entre la solidez y la irrelevancia relativa con la experiencia de quien lleva veinte años haciéndolo.
Si viste Greenland y disfrutaste de ella, Greenland 2 te dará lo que esperas. Si buscabas que la franquicia fuera un paso más lejos, que los cineastas se atrevieran a ser extravagantes o arriesgados con el material, a la manera en que Danny Boyle lo ha hecho con su propio apocalipsis zombi, te irás con la sensación de haber visto una película que ha preferido la seguridad a la ambición. No es un crimen. Pero en un cine postapocalíptico que ha dado joyas como Children of Men o The Road, jugar sobre seguro tiene un precio.
Greenland 2 llega hoy a los cines con la etiqueta de “solo en cines”, y eso tiene sentido: es una película que gana en pantalla grande, que merece ser vista con el volumen alto y la oscuridad del auditorio acompañando sus momentos de destrucción y calma. No es suficiente para elevarla más allá de lo que es, pero sí para que valga la pena el viaje.
las grandes majors como Warner, Paramount y Netflix acusan a ByteDance de convertir sus sagas en “clip art gratuito” con SeeDance 2.0
Durante semanas, Batman peleando contra Goku, Superman en versiones alternativas imposibles o escenas inéditas de Stranger Things generadas por IA han inundado TikTok. Vídeos espectaculares, virales, compartidos por millones de fans… y ahora en el punto de mira legal.
Lo que parecía simple creatividad digital ha encendido una mecha que puede cambiar la relación entre Hollywood y la inteligencia artificial. Warner Bros. Discovery y Netflix han dicho basta. Y no están solos.
Seedance 2.0 y la batalla legal por la propiedad intelectual
El detonante ha sido Seedance 2.0, el nuevo modelo de texto a vídeo lanzado por ByteDance, matriz de TikTok. La herramienta presume de ser uno de los sistemas multimodales más avanzados del sector, capaz de combinar texto, audio, imagen y vídeo para generar clips con un realismo inquietante.
El problema, según los estudios, es que muchos de esos vídeos utilizan personajes y mundos protegidos por copyright. Y ahí es donde la fiesta se acaba.
Warner Bros. Discovery ha enviado una carta de “cease and desist” (cese y desista) a ByteDance, acusando a la compañía de “infracción flagrante”. En el documento, Wayne Smith, vicepresidente ejecutivo legal de la empresa, recuerda que personajes como Superman y Batman son “el alma de la compañía”.
Smith incluso apeló personalmente a John Rogovin, actual asesor general de ByteDance y antiguo ejecutivo legal en Warner, recordándole que durante años defendió precisamente esos derechos.
No son los fans, es el diseño de la herramienta
Aquí viene uno de los puntos más interesantes del conflicto. Warner no carga contra los usuarios. De hecho, la carta subraya que los fans no son la raíz del problema.
Según la compañía, Seedance 2.0 ya vendría “precargado” con personajes protegidos, lo que facilitaría la generación de clips derivados. Si eso es cierto, la cuestión pasa de ser un uso indebido por parte de usuarios individuales a un posible problema estructural del modelo de IA.
Y esto cambia mucho el tablero.
Netflix también entra en la pelea
Mientras tanto, Netflix se ha sumado al frente común. En su propia carta, acusa a ByteDance de convertir Seedance en una “máquina de piratería de alta velocidad”.
Los ejemplos que cita son muy concretos: recreaciones del final de Stranger Things, escenas ambientadas en el universo de Bridgerton, versiones del set de “Red Light, Green Light” de Squid Game e incluso contenidos que imitan el estilo de KPop Demon Hunters.
Además, la plataforma ha dado a ByteDance un plazo de tres días para implementar salvaguardas, eliminar obras protegidas de sus datasets y borrar los contenidos generados. De no hacerlo, advierten, podría haber demanda inmediata.
Disney, Paramount y los sindicatos también se alinean
Warner y Netflix no están solos en esta cruzada. Disney y Paramount también han enviado cartas similares.
A este bloque se han sumado agencias y asociaciones como CAA, la MPA y SAG-AFTRA. Es decir, no solo están en juego los derechos de las compañías, sino también los de actores, guionistas y creativos cuyos rostros y trabajos pueden estar siendo utilizados sin autorización.
ByteDance ha declarado públicamente que respeta la propiedad intelectual y que está trabajando para reforzar sus mecanismos de control. También ha bloqueado ciertos prompts relacionados con franquicias concretas.
Sin embargo, desde el lado de los estudios se cuestiona por qué esas barreras no estaban activas desde el lanzamiento de Seedance 2.0.
Porque aquí no hablamos de vídeos aislados. Hablamos de millones de visualizaciones y un impacto directo en marcas multimillonarias.
¿Qué significa esto para los fans y la ia creativa?
Este conflicto no es solo una batalla legal. Es un choque de modelos culturales.
Por un lado, tenemos a fans que utilizan IA para crear crossovers imposibles, escenas alternativas o versiones estilizadas de sus personajes favoritos. Por otro, estudios que invierten cientos de millones en desarrollar franquicias y que ven cómo su contenido se replica en cuestión de segundos.
La clave estará en el concepto de “uso legítimo” y en cómo los tribunales interpreten el entrenamiento de modelos con obras protegidas. Porque si se determina que entrenar IA con contenido con copyright no es fair use, el impacto será gigantesco.
Estamos en un momento bisagra. La inteligencia artificial ya no es una curiosidad tecnológica, es una amenaza directa al modelo tradicional de explotación de propiedad intelectual.
Porque en medio del fuego cruzado, un antiguo aliado de Steve Rogers ha cruzado la línea y ahora se esconde tras una máscara. Y como si eso no fuera suficiente, Marvel ha soltado otra bomba: la aparición de una misteriosa mujer llamada Alina… cuyo apellido podría cambiar el tablero para siempre.
La actual etapa del Centinela de la Libertad, titulada Doom’s Shadow, nos lleva directamente al corazón del conflicto. En Captain America #7, con guion de Chip Zdarsky y arte de Delio Diaz junto a Frank Alpizar, Steve Rogers llega a Latveria como parte de una misión de SHIELD. El objetivo oficial es claro: recuperar tecnología avanzada y artefactos mágicos que pertenecían a Doctor Doom antes de que caigan en las manos equivocadas.
Pero Steve no es de los que se conforman con la versión oficial. Más allá de la operación militar, quiere entender qué está ocurriendo realmente en Latveria, quién pelea contra quién y, sobre todo, por qué.
Tres bandos, una nación rota
La guerra civil latveriana no es un simple enfrentamiento entre buenos y malos. Aquí hay tres facciones con agendas muy distintas. Por un lado está True Latveria, el grupo que ha tomado el control y está liderado por un hombre enmascarado conocido como Salvation. Muchos creen que se trata del propio Doom bajo otra identidad.
Frente a ellos están los Latverian Liberators, que han optado por la vía violenta para acabar con el régimen. Y en un tercer vértice del conflicto se encuentra el Homeland Party, que organiza protestas pacíficas y está encabezado por una mujer enigmática llamada Alina.
Steve se cruza con los tres grupos en cuestión de horas. Queda atrapado en un tiroteo con civiles en medio, ve de primera mano la brutalidad del conflicto… y finalmente se planta cara a cara con Salvation. Lo que descubre bajo esa máscara le deja helado.
el aliado que se convirtió en villano
Salvation no es un desconocido. Es Marius Wolf, el revolucionario que lideró la primera rebelión tras la caída inicial de Doom. Ya lo habíamos visto en la historia retro ‘Our Secret Wars’, que abría esta etapa de la colección.
En aquel entonces, Steve participó en una misión encubierta poco después de ser descongelado. El objetivo era evitar que Doom se convirtiera en el nuevo Red Skull. Sin embargo, Rogers terminó comprendiendo algo incómodo: por autoritario que fuera, Victor von Doom sí se preocupaba por su pueblo.
Wolf, en cambio, hablaba de democracia, pero actuaba movido por la venganza. Y ahora, como Salvation, ha terminado replicando todo aquello que odiaba. También se esconde tras una máscara, también evita asumir responsabilidades y también tolera muertes en nombre de una causa mayor. La ironía es devastadora.
¿Quién es realmente Alina von Doom?
Cuando parece que el número ya ha lanzado suficientes sorpresas, llega la última página. Steve es contactado por el Homeland Party y se encuentra con su líder. Alina revela su nombre completo: Alina von Doom.
El cómic corta justo antes de explicar su parentesco con Victor. Y aquí es donde empiezan las teorías. Doom nunca ha sido confirmado oficialmente como padre en el canon principal, pero sí ha tenido romances, hijos adoptivos y conexiones mágicas lo bastante enrevesadas como para que todo sea posible.
Durante años ha circulado el rumor de que podría ser el padre de Caroline, hija de la hechicera Morgan Le Fay. Así que una descendiente secreta no suena descabellada. Alina parece demasiado joven para ser contemporánea directa de Doom, lo que alimenta la hipótesis de que sea su hija… o incluso una nieta.
Marvel está jugando con una idea potente: ¿qué ocurre cuando el tirano desaparece pero su sistema permanece? Doom siempre fue un déspota, sí, pero también un protector obsesivo de su nación. Su muerte —o desaparición— ha demostrado que el equilibrio que mantenía era frágil.
El Capitán América se encuentra atrapado entre ideales contrapuestos: orden frente a libertad, seguridad frente a democracia. Y en medio de todo, un antiguo amigo convertido en reflejo de aquello que juró destruir y una posible heredera que podría redefinir el apellido más temido de Latveria.
Captain America #7 ya está disponible en tiendas especializadas, y si algo deja claro este arco es que la sombra de Doctor Doom es más larga que nunca. Puede que el monarca haya caído, pero su legado —político, moral y ahora familiar— acaba de entrar en una nueva fase.
Y para los fans de Marvel, eso solo puede significar una cosa: lo mejor (o lo peor) aún está por venir.
La sorpresa inicial llegó en la New York Comic Con del año pasado, pero ahora por fin tenemos algo más que promesas. Dynamite Entertainment ha mostrado las primeras páginas y portadas de Ben 10 #1, confirmando que este nuevo cómic no será una simple continuación, sino una reinterpretación moderna del origen.
Lo que más llama la atención es quién está detrás. No hablamos de un equipo cualquiera. Los creadores originales del fenómeno, el colectivo Man of Action (Joe Casey, Joe Kelly, Steven T. Seagle y Duncan Rouleau), están implicados directamente en esta nueva etapa. Y eso, para los fans veteranos, ya es media batalla ganada.
un origen clásico pero con músculo contemporáneo
La premisa base suena familiar: Ben Tennyson se va de acampada con su familia, un meteorito cae cerca y dentro de los restos aparece el misterioso Omnitrix. Desde ese instante nace un nuevo héroe. Pero la clave está en el enfoque.
Según la editorial, esta versión ofrecerá una narrativa más directa, más orientada a la acción y con una estética actualizada. No se trata solo de repetir el origen, sino de ampliarlo. El impacto del meteorito no será un simple accidente aislado: habrá consecuencias en el “mundo real”, intervención militar y una amenaza alienígena mucho más tangible.
Y aquí es donde el reinicio cobra sentido. La serie explorará tonos variados —drama, comedia, incluso momentos más trágicos y surrealistas— con la intención de construir una continuidad más sólida y profunda que en etapas anteriores.
una estructura a lo superhéroe clásico
El planteamiento editorial recuerda mucho a la tradición de los cómics de superhéroes: arcos argumentales accesibles, desarrollo progresivo del universo y expansión gradual de la galería de villanos. Nada de quemar cartuchos en el primer número.
Lo interesante es que el equipo podrá tirar de todas las iteraciones previas de Ben 10. Eso significa rescatar conceptos potentes, rediseñar enemigos icónicos y pulir lo que no terminó de funcionar en el pasado. La promesa es clara: coger lo mejor de cada versión y convertirlo en una línea coherente y definitiva.
Joe Casey lo deja claro: “no nos estamos guardando nada”
El primer arco lo escribe Joe Casey, y sus declaraciones no han sido precisamente tímidas. En la nota de prensa ha asegurado que este proyecto es “un gran asunto” para el equipo original y que van a dar a los fans todo lo que puedan desear.
Su frase más contundente define bien el espíritu del proyecto: esta será la versión más “absoluta” de Ben 10 posible. Y no es una palabra elegida al azar. La sensación es que quieren hacer con el personaje algo similar a lo que otras editoriales han hecho con sus iconos: reafirmarlo, modernizarlo y dejar una etapa de referencia.
El apartado artístico tampoco se queda corto. Robert Carey dibuja la serie principal, mientras que las portadas variantes correrán a cargo de nombres como Duncan Rouleau, Dustin Nguyen, Sebastian Piriz y Eric Canete. Para los coleccionistas, esto ya huele a caza de variantes desde el minuto uno.
Y siendo sinceros, si el interior mantiene el nivel que se intuye en el primer vistazo, este relanzamiento puede convertirse en uno de los cómics más comentados de la temporada.
Fecha de lanzamiento y lo que está en juego
Ben 10 #1 llegará el 6 de mayo de 2026. No es una fecha cualquiera: cae en plena temporada fuerte de lanzamientos primaverales en Estados Unidos, lo que indica que la editorial confía en el proyecto.
El verdadero reto no es solo atraer a quienes crecieron con la serie animada, sino seducir a nuevos lectores que quizá solo conocen el nombre. Si consiguen equilibrar nostalgia y frescura, este cómic puede marcar el inicio de una nueva era para la franquicia.