Lo interesante de esta jugada es que ambas editoriales no solo han apostado por historias llamativas, sino también por un modelo digital complementario que busca enganchar a nuevos lectores mientras deja a los veteranos salivando. En el centro de esta apuesta se encuentra Thor/Shazam!, un Infinity Comic escrito por Al Ewing, uno de los guionistas más celebrados de la última década, y dibujado por Jethro Morales. La premisa es deliciosamente caótica: alguien intenta usurpar la magia de ambos universos, dejando a Donald Blake y Billy Batson sin sus poderes. Si esto no huele a tormenta, nada lo hace.
La combinación del dios del trueno con el campeón de la magia promete una mezcla brutal: humor, choque de personalidades y una amenaza que, por una vez, afecta a dos realidades distintas. Además, Marvel ofrece un pequeño regalo para endulzar la llegada del cómic digital: el código CROSSOVER25 para conseguir la historia gratis durante tiempo limitado. Todo un caramelo para quienes quieran hincarle el diente de inmediato.
En un movimiento bastante histórico, ambas plataformas ofrecerán un intercambio de 30 días gratis para suscriptores existentes, permitiendo leer la historia del rival sin pasar por caja. Una táctica que huele a “¿y si probamos cómo reaccionan los fans ante estas colaboraciones?”, algo que muchos llevan años pidiendo a gritos.
A eso se suman los anunciados one-shots de Superman/Spider-Man, un guiño nostálgico a aquellos cruces míticos de los 70 y 80. Y, para coronarlo, la segunda impresión del primer número dejó caer una bomba: Logo, una criatura demente que fusiona a Lobo con Wolverine. El tipo de idea que solo puede surgir cuando guionistas y editores deciden tomarse unas libertades maravillosas con la continuidad.
Por ahora, el mensaje es claro: la colaboración está viva y coleando, y los próximos meses van a ser un festival para quienes disfrutan viendo cómo personajes imposibles terminan luchando, chocando y —a veces— riendo juntos.
Según explicó Wright, él y Joe Cornish habían completado un guion antes incluso del estreno de Iron Man. Vamos, en la prehistoria del Universo Cinematográfico. Era una propuesta con sello propio: un heist movie más cercano a Hot Fuzz que a los estándares de Marvel. Pero cuando el proyecto se reactiva en 2014, el panorama había cambiado por completo. Marvel ya tenía un estilo definido hasta la última coma, y cualquier película que entrase en la cadena debía encajar sin chirriar.
Wright lo resume con claridad británica: su visión “estaba desapareciendo entre revisiones”, así que prefirió apartarse antes de dirigir una película que no sentía suya. La reescritura de Paul Rudd y Adam McKay acabó de rematar aquella distancia creativa, y Marvel fichó a Peyton Reed, que terminó sacando adelante un éxito comercial más que digno.
Con un poco de mala leche podríamos decir que Wright se libró de convertirse en otro director absorbido por los engranajes del MCU. Pero lo cierto es que la decisión también le permitió seguir cultivando películas con personalidad, desde la adrenalina quirúrgica de Baby Driver hasta el neón melancólico de Last Night in Soho.
Aunque la película se estrelló en taquilla, su impacto cultural ha sido enorme. Y eso alimenta el mito del Ant-Man perdido: si Wright fue capaz de convertir Scott Pilgrim en un festival visual inolvidable, ¿cómo habría transformado las aventuras de Scott Lang? ¿Habría redefinido el tono cómico del MCU? ¿Habría sido, quizá, la película más original de la Fase 2?
Que Wright nunca vea la película es parte del encanto. Una especie de gesto zen, elegante, que le permite cerrar la puerta sin mirar atrás. En un MCU lleno de decisiones polémicas y dramas creativos, la suya es casi un acto de madurez.
Mientras tanto, Ant-Man sigue disponible en Disney+ para quien quiera revisitarlo… incluso si su director original jamás dará al botón de reproducir.
Ishitani decidió responder a través de X y su explicación dejó claro que el problema no era la acción… sino la cantidad de acción. Según ella, prefiere evitar episodios que sean “nada más que acción” por un motivo muy sencillo: la carga de trabajo se dispara y el peso de la calidad recae muchísimo más en los animadores que en la dirección. Y sí, según sus palabras, eso complica muchísimo construir un buen “gráfico de tensión” dentro del episodio.
La directora aclaró que, incluso garantizando una animación impecable, “la carga de trabajo sería una locura”, por lo que le resulta más natural utilizar las escenas de acción como “acento” narrativo, no como el eje absoluto del capítulo. Lo irónico es que esta preferencia es precisamente lo que la ha convertido en uno de los nombres más respetados de la nueva etapa del anime: sus episodios destacan por las transiciones creativas, la narrativa emocional y una puesta en escena impresionante.
Y aquí es donde la teoría se cae por su propio peso. Porque, aunque ella misma diga que no busca episodios cargados de acción, su historial demuestra que puede dirigirlos perfectamente cuando toca. Los fans la recordaron al instante: no solo por One Piece, sino por su trabajo en el final de Dragon Ball Super, donde Goku y Freezer unen fuerzas para tumbar a Jiren en un episodio aplaudido mundialmente.
Acción, emoción y uno de los capítulos más queridos
Tras eso llegó el especial One Piece Fan Letter, y más tarde regresó para poner su toque en el episodio 1072, el que mostró el Gear 5 con una libertad visual que dejó a medio planeta con la mandíbula desencajada.
La era post-wano y un cambio histórico en el anime
Mientras tanto, la propia serie se prepara para uno de sus mayores cambios estructurales. El anime está actualmente en el arco de Egghead, cuya conclusión llegará en diciembre de 2025. Y aquí empieza otra revolución: un parón de tres meses antes de entrar en el arco de Elbaf, previsto para 2026.
Este nuevo modelo podría beneficiar a perfiles como el de Ishitani, cuyo estilo más cinematográfico encaja mejor en un calendario menos machacador. Y aunque ella misma bromea con los “fans pesados” (sí, dijo literalmente que “son un engorro”), su transparencia demuestra por qué su trabajo destaca tanto: entiende el ritmo, la emoción y la narrativa con una sensibilidad que pocos directores tienen en la industria actual.
Apenas unas horas después, Johnson subió la apuesta. Compartió más fotos, mostró un fragmento del guion donde aparece el supuesto subtítulo Cross-Platform, confirmó que el rodaje será en Los Ángeles y soltó la fecha navideña como quien deja caer un regalo: diciembre de 2026. Hasta ahí, todo fiesta. Pero luego añadió ese comentario que ningún fan quería leer: será la última película de la saga.
En su mensaje, el actor habló de una “aventura enorme, divertida y emotiva” y explicó que cerrar la historia ahora es “una nota de gracia” adecuada para una franquicia que lleva tres décadas evolucionando desde el clásico de 1995. Y ahí vino el detalle que rompió la barra de emociones: la mención al dado original de Jumanji, el mismo que su personaje, Dr. Smolder Bravestone, llevará colgado durante la película como homenaje al inolvidable Robin Williams. Un gesto pequeño, pero con un peso emocional enorme, que ya ha puesto a la comunidad en modo pañuelo.
El reparto no se queda corto. Además de los cuatro pilares de esta etapa, regresan Alex Wolff, Morgan Turner, Madison Iseman y Ser’Darius Blaine, los jugadores “del mundo real” que dieron el giro meta tan reconocible en esta versión del universo Jumanji. A ellos se suman nombres como Awkwafina, Brittany O’Grady y Burn Gorman, ampliando un grupo coral que siempre ha sabido equilibrar humor, acción y ese puntito de videojuego enloquecido que ya forma parte del ADN de la saga.
La franquicia ha cambiado de forma, de tono y de reglas. Pero si algo ha quedado claro tras el anuncio es que su final llegará con cariño, con respeto y con esa mezcla de caos, comedia y aventura que ha hecho que millones de fans se enganchen a sus versiones, sus avatares y sus partidas imposibles.
El juego termina en diciembre de 2026, pero, sinceramente… ¿quién no está ya contando los días para tirar esos últimos dados?
Si a alguien le dices hace décadas que Nintendo y Universal acabarían colaborando estrechamente en películas, lo normal sería soltar una carcajada. Ambas compañías protagonizaron uno de los conflictos legales más sonados de los 80, cuando Universal acusó a Nintendo de haber copiado King Kong con Donkey Kong. El juicio, mítico ya en la industria, terminó con un zasca monumental: el juez concluyó que Universal no tenía derechos reales sobre King Kong y que, evidentemente, nadie iba a confundir a un enorme gorila hollywoodiense con el simpático lanzabarriles de Nintendo.
Pues bien, décadas después, las dos gigantes se dan la mano para ampliar un universo cinematográfico que cada vez huele más a expansión controlada. La colaboración ya fue rentable con The Super Mario Bros. Movie, donde Donkey Kong —con la voz de Seth Rogen— se convirtió en una de las grandes sorpresas. Vamos, que el público salió del cine con ganas de más apaleamiento simiesco y de ese humor peculiar made in Rogen.
Esto ha provocado que los fans se froten las manos: spin-off por aquí, otro por allá, personajes apareciendo en cintas ajenas… Nintendo tiene material de sobra para montar algo parecido a lo que hizo con Super Smash Bros., pero en versión cinematográfica y con calma. Y oye, si funciona en taquilla, ¿quién somos nosotros para quejarnos?
Silencio absoluto desde Japón… pero muchas posibilidades abiertas
Lo más probable es que Universal vuelva a repetir fórmula con Illumination, que ya demostró que sabe mover la aguja en taquilla. En ese caso, podríamos esperar un Donkey Kong con un tono más gamberro que Super Mario Bros., aprovechando el carisma bruto del personaje, su familia, la Isla DK y su eterno pique con King K. Rool, que muchos fans ya reclaman como villano principal. Si todo esto encaja, lo de 2028 podría convertirse en un auténtico fiestón bananero.
Un icono con historia, músculo y ganas de escenario propio
Con todos estos elementos sobre la mesa, el panorama es claro: 2028 podría ser el año en el que Nintendo demuestre que no solo quiere jugar en el cine, sino ganarse su propio hueco.
La generación de PS5 alcanza un nuevo hito en el historial de mayor cantidad de consolas vendidas
Sony puede presumir de una victoria histórica:la PlayStation 5 ha superado en ventas a todas las consolas Xbox lanzadas hasta la fecha. Según las cifras oficiales más recientes, la consola de Sony ha alcanzado 84,2 millones de unidades vendidas, lo que la sitúa por encima incluso del modelo más exitoso de Microsoft, la Xbox 360, que se quedó en 84 millones.
El dato es simbólico, pero contundente. Microsoft nunca ha revelado las cifras oficiales de ventas de su Xbox original ni de la actual generación (Series X/S), pero la comparación sirve para ilustrar algo que muchos ya intuían: Sony ha mantenido una ventaja constante en la guerra de consolas, incluso frente al empuje inicial de la competencia.
La PS5 ha superado a todos los sistemas Xbox
La edición especial del 30 aniversario de PS5 Pro ha servido como telón de fondo para esta marca histórica. La consola sigue vendiendo a buen ritmo incluso frente a rivales como la Nintendo Switch 2, lo que refuerza la posición de Sony antes de la llegada de su inevitable sucesora, la PS6.
Aunque el mérito se centre en superar a la Xbox 360, el hecho de que la PS5 haya logrado hacerlo en apenas cuatro años de vida comercial es revelador. A diferencia de la época dorada de Xbox 360 —que se benefició del auge del juego online y de títulos icónicos como Halo 3 o Gears of War—, la PS5 ha triunfado en un mercado más competitivo, fragmentado y con crisis de chips incluida. Su rendimiento técnico, su mando DualSense con retroalimentación háptica y la fuerte apuesta por experiencias narrativas inmersivas han sido claves en su éxito global.
¿Por qué la PS5 superó a la Xbox Series X/S?
Microsoft arrancó esta generación con fuerza, prometiendo un arsenal de exclusivos y un Game Pass que cambiaría las reglas del juego. Pero mientras los anuncios llegaban, Sony entregó resultados concretos: exclusivas de primer nivel como Spider-Man 2, God of War: Ragnarök y Final Fantasy XVI, junto con un catálogo sólido en PlayStation Plus Extra que compite directamente con Game Pass.
El problema para Xbox ha sido su estrategia errática. La compra masiva de estudios como Bethesda o Activision Blizzard no se ha traducido en lanzamientos consistentes, y los aumentos de precio en Game Pass han erosionado su principal ventaja. A esto se suma un movimiento polémico: llevar sus sagas clásicas a otras plataformas, lo que, si bien amplía su público, diluye la identidad de la marca Xbox.
Con Halo llegando a PS5 y Sea of Thieves disponible en Switch, muchos jugadores se preguntan qué sentido tiene seguir apostando por una consola Xbox. Sony, en cambio, ha sabido mantener su ecosistema cerrado, reforzando la percepción de valor y exclusividad que tantos beneficios le ha dado durante dos décadas.
Microsoft ha confirmado que trabaja en una nueva generación de Xbox, pero el panorama actual no es alentador. Nintendo y Sony dominan el mercado doméstico, y hasta Valve ha entrado en el terreno con Steam Deck y su futura consola híbrida. En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿queda espacio para otro intento de Xbox?
Por ahora, la respuesta parece clara. La PS5 no solo ha ganado en ventas, sino también en narrativa: la consola de Sony se percibe como la referencia del entretenimiento interactivo moderno, mientras que Microsoft lucha por redefinir su identidad en una industria que ya ha dictado sentencia.
La noticia llega junto a un nuevo acuerdo global entre el creador Noah Hawley y Disney Entertainment Television. John Landgraf, presidente de FX, y Eric Schrier, de Disney Television Studios, elogiaron el talento creativo de Hawley, destacando su capacidad para crear historias originales como Fargo y Legion.
Hawley expresó su entusiasmo por continuar explorando el universo de Alien: Earth, agradeciendo a FX por su apoyo constante desde Fargo en 2014. La nueva temporada profundizará en las consecuencias del final de la primera entrega y avanzará hacia la línea temporal de la película original de 1979, con guiños a Ellen Ripley y la tripulación del Nostromo.
Aunque aún no se ha confirmado el reparto, se espera el regreso de Sydney Chandler, Alex Lawther, Essie Davis y Timothy Olyphant. La renovación de Alien: Earth coincide con el éxito en taquilla de Predator: Badlands, consolidando una gran semana para dos de las franquicias más icónicas de la ciencia ficción.
Nuevos rumores apuntan a grandes cambios en el Universo Cinematográfico de Marvel, desde el papel de Thor en Vengadores: Doomsday hasta la situación de Blade y el regreso de rostros clásicos
Según Pérez, el Dios del Trueno será uno de los ejes emocionales de Vengadores: Doomsday. Su historia comenzará como una trama secundaria, pero cobrará fuerza antes del clímax, enfrentándolo a una de sus pruebas más duras. “¿Qué es un dios para un no creyente?”, sugiere el informante, anticipando un enfoque más introspectivo para Thor.
El resto del reparto también genera expectación. Chris Evans y Hayley Atwell regresarían en papeles aún no revelados, y aunque Marvel se reserva las sorpresas, se rumorea que el próximo tráiler mostrará tanto al nuevo equipo de héroes como a la formación principal de la cinta. Eso sí, personajes como Star-Lord tendrían una participación incierta, mientras que Gamora —ahora una Variante de 2014— no aparecería, pero su existencia serviría para ilustrar cómo se están desdibujando los límites entre universos.
Otros rumores conectan directamente con las series venideras. En VisionQuest, la investigación de Shuri sobre Visión y la Gema de la Mente sería un punto clave, mientras que la familia Maximoff podría tener la capacidad de crear dimensiones de bolsillo. También se menciona que Hulk mantendrá su versión más salvaje en esta nueva saga.
Y no todo gira en torno a los Vengadores: los Defensores de Netflix tendrían aún posibilidades de regresar, especialmente tras confirmarse que Krysten Ritter retomará su papel de Jessica Jones en la segunda temporada de Daredevil: Born Again.
Por último, Marvel habría decidido posponer Blade para integrarlo mejor con la próxima gran fase del UCM. Pérez asegura que el proyecto sigue en pie y que el cazador de vampiros volverá, solo un poco más tarde de lo previsto.
Con todo esto, el futuro del UCM se perfila como una combinación de nostalgia, reinvención y nuevos riesgos creativos. Si los planes siguen su curso, Vengadores: Doomsday se estrenará el 18 de diciembre de 2026, seguida por Secret Wars el 17 de diciembre de 2027.
The Running Man, la nueva adaptación del clásico de 1982, llega en el momento justo, con Glen Powell huyendo por su vida en un thriller que mezcla acción sin descanso y crítica social afilada.
Edgar Wright vuelve a los orígenes de Stephen King en ‘The Running Man’
Hay algo profético en el hecho de que Edgar Wright estrene su visión de The Running Manprecisamente en 2025, el mismo año en que Stephen King ambientó originalmente su novela cuando la publicó bajo el seudónimo de Richard Bachman en 1982. No es casualidad: es destino cinematográfico.
Un juego mortal en prime time
Wright y su colaborador habitual Michael Bacall han construido un thriller despiadado donde la televisión no solo entretiene, sino que devora vidas enteras. Ben Richards (Glen Powell) no es un héroe de acción al uso. Es un trabajador de la construcción, un tipo de barrio que solo quiere comprar medicinas para su hija enferma. Cuando la todopoderosa corporación conocida como “la Cadena” le veta de cualquier empleo, solo le queda una salida: participar en “The Running Man”, el concurso más mortífero de la televisión.
Las reglas son brutales en su sencillez: sobrevivir 30 días mientras te persigue un escuadrón de asesinos profesionales. Cada movimiento retransmitido en directo. Cada día que sobrevives, más dinero para tu familia. Nadie ha completado los 30 días. Nadie.
Wright regresa al libro (y mejora la película del 87)
Si recordáis la versión de 1987 con Arnold Schwarzenegger, olvidadla. No faltan los guiños (más o menos obvios) a la versión ochentera y tenemos muchos de los elementos de aquella (el espectaculo televisivo, el engaño, la crítica), pero Wright y Bacall han optado por una adaptación mucho más fiel a la novela de King, sacando la acción del escenario cerrado de aquella película y lanzando a Ben a través de un vasto paisaje estadounidense: ciudades abarrotadas, carreteras perdidas, una huida frenética desde Co-Op City hasta la frontera canadiense.
El director de Baby Driver y Scott Pilgrim contra el mundo despliega aquí toda su maestría visual en secuencias de acción que no dan tregua, con una puesta en escena que convierte cada rincón de Estados Unidos en una trampa mortal.
Glen Powell en su mejor papel hasta la fecha
Después de Top Gun: Maverick y Twisters, Powell demuestra que puede cargar una película entera sobre sus espaldas. Y no solo físicamente (que también: el actor sufrió sus buenos cortes y magulladuras durante el rodaje). Su Ben Richards es un hombre ordinario empujado a circunstancias extraordinarias, y Powell encuentra el equilibrio perfecto entre vulnerabilidad y determinación. Cada golpe duele, cada decisión pesa. No hay trucos de superhéroe aquí, solo pura supervivencia.
Pero a Powell le rodea un buen elenco de secundarios. Josh Brolin está magnético como Dan Killian, el productor ejecutivo de la Cadena que convence a Ben de participar con promesas doradas mientras orquesta su destrucción. Colman Domingo brilla como Bobby T, el presentador del programa que convierte la crueldad en espectáculo familiar. Y Lee Pace, oculto tras una máscara durante toda la película, consigue ser amenazante solo con su presencia física como McCone, el cazador principal.
Las apariciones de William H. Macy como un traficante del mercado negro y Michael Cera como un rebelde impredecible añaden capas de humanidad (y peligro) al viaje de Ben. Y Katy O’Brian roba cada escena como Laughlin, una concursante que vive cada día como si fuera el último, porque probablemente lo sea.
Una distopía demasiado familiar
Lo más inquietante de The Running Man es lo cercana que se siente. La Cadena controla empleos, sanidad, información… y televisión. En cada hogar hay un televisor obligatorio que no solo te muestra contenido: también te vigila. Los concursos ofrecen dinero en efectivo a cambio de dignidad, integridad física o directamente tu vida.
“Stephen King fue capaz de predecir cómo se desarrollaría la telerrealidad en las cuatro décadas siguientes”, señala Wright. Y tiene razón. En una era de reality shows cada vez más extremos y audiencias sedientas de contenido viral, la visión de King de 1982 parece una advertencia más que una fantasía.
Es curioso que en poco tiempo coincidan en los cines dos adaptaciones de Richard Bachman, y que ambas tengan tanto en común: la crítica a la situación socio-economica, la parodia (terrible) del cruel espectáculo televisivo… Está claro lo que pasaba por la mente de King en aquellos años.
Acción sin respiro, diseño de producción espectacular
La dirección de fotografía de Chung-hoon Chung (It, Heretic) captura tanto la grandeza como la miseria de este futuro alternativo. El diseño de producción de Marcus Rowland (Rocketman) construye un mundo que resulta extrañamente reconocible pese a ser distópico. Y el montaje de Paul Machliss, colaborador habitual de Wright, mantiene un ritmo frenético que apenas da tiempo a respirar.
Una mención especial merece la secuencia en casa de Elton, que Michael Cera describe como “una trampa para ratones diseñada al estilo de Solo en casa“. Y es que ademas de la importancia del humor (a veces negro, otras veces cercano al absurdo) en esta película, esa secuencia es puro caos coreografiado, el tipo de secuencia de acción que tan bien se le da a Wright y que sabe ejecutar con gran precisión visual.
¿Vale la pena verla?
The Running Man funciona en múltiples niveles. Como thriller de acción puro y duro, es implacable y emocionante. Como sátira del entretenimiento televisivo y la desigualdad económica, es afilada y pertinente. Y como adaptación de Stephen King, finalmente hace justicia a la intensidad emocional de la novela original.
Con 2 horas y 13 minutos de duración, Wright mantiene la tensión sin decaer, entregando una experiencia cinematográfica que combina adrenalina, ingenio y algo importante que decir sobre el mundo en que vivimos.
The Running Manse estrena en cines el 21 de noviembre.
En nuestro podcast LCDE 261 os ofrecemos algunas recomendaciones como The Nice House on the Lake, de Álvaro Martínez Bueno y James Tynion IV, cómic publicado por Panini Comics
Desde ya mismo podéis escuchar el ducentésimo sexagésimo primer programa de La Casa de EL. Una vez más nos hemos juntado para recomendaros algunas obras actuales con las que podéis disfrutar de vuestro tiempo de ocio.
Recomendaciones de libros: –Islas de la Ascuaoscura, de Brandon Sanderson (Nova) –El Erador, de Celia Corral-Vázquez (Droids & Druids)
Recomendaciones de rol: –Cosmere RPG (Devil Iberia)
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