El actor revela detalles de su misterioso papel como “Mr. Charles” en Daredevil: Born Again y el impacto de volver a trabajar junto a Vincent D’Onofrio
Matthew Lillard ha hablado sobre su participación en la segunda temporada de Daredevil: Born Again, donde interpretará al enigmático Mr. Charles, un antagonista con un peso político comparable al del propio Wilson Fisk. Aún no se sabe si se basa en alguien de los cómics o si es una creación totalmente nueva para enfrentar al temido Kingpin.
“Puedo decirles que estar en ese set, trabajando con esos hombres y mujeres… probablemente sea uno de los mejores equipos con los que he trabajado en mi vida”, compartió. “D’Onofrio y yo tenemos la oportunidad de trabajar juntos… volver a trabajar con él fue fantástico. Tiene una presencia imponente… cuando lo miras a los ojos, irradia una fuerza increíble”.
Lillard describió la experiencia como un paso importante en su carrera, destacando que su decisión se basó en la calidad del proyecto y no en la presión del fandom. “Aceptas un trabajo pensando: ‘¿Tiene sentido? ¿Me van a pagar bien? ¿Es un trabajo del que te sentirás orgulloso?’. Para mí, Daredevil fue todo eso. Siempre he querido estar en el mundo de los superhéroes… así que es agradable finalmente dar mis primeros pasos”.
Con un elenco reforzado —incluido el regreso confirmado de Tony Dalton— y un villano fresco como Mr. Charles, la próxima temporada promete elevar aún más el nivel de la serie.
La temporada 2 de Daredevil: Born Again llegará a Disney+ el 4 de marzo de 2026.
Aunque la foto reciente de Zack Snyder no pertenece al DCEU, ha vuelto a encender discusiones sobre el futuro del Universo DC, especialmente ante los cambios empresariales que podrían alterar el rumbo del estudio
Aunque la imagen no guarda relación directa con el DCEU, llega en un momento en el que la situación corporativa de Warner Bros. Discovery está marcada por informaciones de ventas, fusiones y reestructuraciones. Este clima de incertidumbre ha dado pie a todo tipo de noticias: desde el interés de conglomerados como Comcast o Paramount hasta la posibilidad de que capital proveniente de Arabia Saudí participe en futuras adquisiciones o financiamientos. Si estas operaciones llegaran a concretarse y resultara cierto que en esas esferas existe afinidad por el trabajo de Zack Snyder, algunos fans creen que podría abrirse una ventana para restaurar parcialmente su universo.
On the eve of the anniversary of the theatrical Justice League release, our insiders have reached out with major updates about Zack Snyder, the sale of Warner Bros. Discovery, and what is now being described as a full-play scenario for the return of the SnyderVerse.… pic.twitter.com/CEeeLVrdQY
Otro escenario mencionado por analistas y seguidores es el de Netflix, plataforma con la que Zack Snyder mantiene una relación creativa constante. Si parte de las propiedades de Warner terminaran en manos del gigante del streaming, no sería descabellado pensar en una continuidad espiritual, o incluso directa, del Snyderverso.
Mientras tanto, el actual universo supervisado por James Gunn continúa en marcha, pero sin convertirse en el fenómeno que muchos esperaban. Creature Commandos y Peacemaker temporada 2 no han sido grandes fenómenos, y aunque Superman logró ser la película de superhéroes más taquillera del año, su desempeño no fue tan extraordinario si se compara con la enorme campaña de marketing detrás de ella. Esto deja dudas sobre qué tan sostenible es el plan actual y cuánto margen real tiene Warner para seguir apostando por una sola dirección creativa.
A esto se suma una tendencia cada vez más visible en la industria: la nostalgia vende. Recuperar elementos del Snyderverso podría convertirse en una estrategia atractiva para revitalizar el interés en DC, especialmente si encaja con la visión de futuros propietarios o directivos.
Sin embargo, también es posible que Warner simplemente mantenga el rumbo de Gunn, aunque con ajustes o supervisión adicional, o incluso que se considere a otra figura para dirigir DC Studios si se produjeran cambios internos significativos. Con tantos actores interesados en las propiedades de Warner, lo menos seguro es que todo siga exactamente igual.
Por ahora, cada movimiento en redes sociales de Zack Snyder genera una ola de teorías, esperanzas y debates. Lo único claro es que, en un panorama empresarial tan inestable, casi cualquier escenario —incluyendo uno en el que el Snyderverso reciba algún tipo de continuación— parece más posible hoy que hace unos años.
Esa reacción del público no es casual. Durante años, Welling fue el rostro de un Clark Kent humano, cercano y con un crecimiento emocional que marcó a miles de espectadores. Y aun así, siempre dejó caer que tenía una espinita clavada con otro personaje: el propio Batman. Un anhelo que no es nuevo ni improvisado.
En la misma charla de Liverpool, Aaron Ashmore —el Jimmy Olsen de la serie— bromeó preguntándole si podría ser su Robin. Welling, con ese humor calmado que le caracteriza, lanzó un “I’d fly with you anytime”, haciendo que la nostalgia de los fans subiera un nivel más. Y si Smallville ya vivía de momentos icónicos, este fue uno digno de quedarse guardado en la estantería emocional.
Pero es que además, el actor llevaba años defendiendo que Bruce Wayne debía aparecer en Smallville. Y no lo decía por postureo: se curró hasta una idea de cameo. Una de esas ideas tan simples que uno piensa “¿cómo no lo hicieron?”. Su propuesta era que Clark entrara como siempre al despacho de Lex y que este soltara muy casualmente un “Encantado, Bruce”, con Wayne saliendo de la habitación sin más. Un guiño elegante, mínimo… y que habría paralizado internet en ese momento.
Por desgracia, las estrictas reglas entre cine y televisión de DC en aquellos años eran un muro infranqueable. Ni Batman ni su mitología podían tocar Smallville, ni siquiera en forma de cameo silencioso. Welling lo recordó en Terrificon 2024, señalando que les costaba incluso usar la música clásica de Superman. A ese nivel estaba el veto.
El Batman que sí existió en los cómics de smallville season 11
El diseño, más cercano a un soldado que a un vigilante clásico, rompía con lo habitual, pero tenía sentido en el mundo planteado por Welling y compañía. De hecho, muchos fans coinciden en que este Batman habría funcionado de maravilla en televisión, quizá incluso mejor que algunos experimentos más recientes de la propia DC.
¿Encajaría Welling como Batman en el DCU?
La gran pregunta, la que ahora sobrevuela las redes, es si ese deseo tiene opciones reales. Y aquí entramos en terreno especulativo, pero jugoso. El DCU de James Gunn ya ha demostrado que quiere combinar frescura, cierta nostalgia bien medida y un tono más equilibrado entre drama y humor. Welling encaja sorprendentemente bien en esa ecuación: es un actor querido, con presencia física y una relación directa con los fans… aunque eso no garantiza nada.
También hay que tener en cuenta que Gunn ya tiene planes para su propio Batman en The Brave and the Bold, una versión más veterana y conectada con Damian Wayne. Pero eso no impide apariciones alternativas, cameos multiversales o incluso papeles dentro del propio ecosistema del Caballero Oscuro. Vamos, que puertas cerradas… las justas.
Smallville, con todas sus limitaciones de la época, consolidó una forma de mirar a los héroes de DC que todavía hoy influye en otras adaptaciones. Y que su protagonista esté dispuesto a cambiar la capa por la capucha solo lo hace más divertido.
Las diez temporadas de la serie pueden verse en HBO Max, por si quieres sumergirte otra vez en ese Kansas lleno de meteoritos, intrigas, poderes adolescentes y amistades imposibles.
Los que seguimos la etapa de Netflix sabemos que Dex quedó con cuentas pendientes. Y al parecer, según ha insinuado el propio Bethel, esta temporada está lista para abrir nuevas grietas en la ya retorcida psicología del personaje. El actor ha adelantado que la nueva entrega incluye la que, según él, es “la pelea más jodidamente alucinante de Bullseye” que veremos en pantalla. Si alguien necesitaba un motivo para volver a Hell’s Kitchen, ahí lo tiene.
En las filtraciones puede verse un traje más táctico, menos ceremonial, pero con ese aire casi militar que encaja con el pasado del personaje. No es calcado al clásico, pero está un paso más cerca de la estética del cómic que su versión anterior. Y con el logo estampado en plena frente, la intención queda clarísima: Dex vuelve, y vuelve para ser temido.
Y mientras tanto, Wilson Fisk continúa moviendo los hilos desde las sombras (y las oficinas), con un plan político que amenaza con tragarse la ciudad. El choque entre Matt Murdock y Fisk es inevitable, y meter a Bullseye en la mezcla solo puede escalar el desastre.
El equipo crece
No es el único regreso sonado. Jessica Jones, interpretada de nuevo por Krysten Ritter, formará parte de esta segunda temporada. Su presencia podría inclinar la balanza en las calles… o romperla del todo. Entre Matt, Dex y Jessica, Hell’s Kitchen va a necesitar más contenedores, más paramédicos y probablemente un par de nuevas aseguradoras.
MAPPA quiere demostrar que ha aprendido de sus errores
El estreno de Jujutsu Kaisen: The Culling Game Part 1 este próximo 8 de enero de 2026 no llega solo como el arranque de una temporada clave, sino como una declaración de intenciones del estudio.
Jujutsu Kaisen: Execution, el filme que conecta directamente la Season 2 con la nueva temporada, funciona como un pequeño experimento: un recordatorio de la saga Shibuya con músculo cinematográfico, pero también una forma de reencontrarse con la calma productiva que MAPPA llevaba años necesitando.
Y, sorpresa, el estudio ha entendido el truco: un estreno en cines no solo calienta motores, también permite mostrar lo que JJK puede ser cuando no se produce a contrarreloj.
Una celebración de JJK y un ensayo general para su gran final
Execution no aporta nada que la audiencia no vaya a ver en televisión, pero esa no es la cuestión. Su objetivo real es otro: animar de nuevo a los fans, conectar emocionalmente con Shibuya y preparar el terreno para un salto mayor.
La fórmula tiene sentido. Si la historia de Akutami se vuelve más oscura, compleja y explosiva, ¿por qué limitarla a la televisión tradicional? MAPPA quiere jugar en Champions, y este movimiento es su primer aviso.
Un regreso que mezcla caras conocidas y una presión monumental
Para tranquilizar al fandom —ese que ya se saborea cada key visual como si fuese un omakase—, el estudio ha mantenido al grueso de su equipo creativo: Yosuke Yajima y Hiromi Niwa regresan como diseñadores de personajes, y Yoshimasa Terui vuelve a encargarse de la banda sonora.
El director Shota Goshozono, responsable de varios episodios memorables de las dos primeras temporadas, toma ahora el mando general. Buenas noticias: sabe perfectamente dónde tocar para mantener la identidad estética de JJK sin repetir fórmulas.
El Culling Game llega con la promesa de hacer temblar a la industria
La clave de todo está en el propio título oficial de la temporada: Jujutsu Kaisen: The Culling Game Part 1.
Esa coletilla no es inocente. No es marketing superficial. Es un mensaje en voz baja: “Viene algo enorme”.
El Culling Game es probablemente el arco más ambicioso que ha pasado por las manos de MAPPA desde que tomó el control de Attack on Titan. A nivel de acción, personajes y caos narrativo, juega en otra liga. El estudio lo sabe, los fans lo saben y el propio Akutami lo sabía cuando lo escribió.
Por eso esta temporada tiene un rol delicado: conectar todos los hilos sueltos de la historia, recuperar a figuras clave como Yuta y preparar una caída libre emocional que, si se adapta bien, puede llevar a JJK a su etapa más memorable.
Una nueva forma de entender el anime moderno
Lo que está en juego no es solo la reputación del estudio, sino la posibilidad de marcar tendencia en un mercado saturado.
En vez de resistirse a los cambios, MAPPA los adopta: produce con más cabeza, apuesta por eventos cinematográficos, se permite respirar entre proyectos y prepara estrategias a largo plazo.
El 8 de enero sabremos si esta apuesta monumental funciona. Pero ahora mismo, todo apunta a que MAPPA está más preparado que nunca para desatar el infierno… en el buen sentido.
A pesar de haber cerrado la puerta a cualquier regreso de Elliot, Malek soltó un detalle que hizo que más de uno levantara la ceja con entusiasmo: “Sam y yo acabamos de hablar sobre trabajar juntos otra vez”, confesó el actor. Sam Esmail, para despistados, es el creador absoluto de Mr. Robot: showrunner, director, cerebro, alma y, prácticamente, arquitecto emocional de la serie. Vamos, que si alguien puede recuperar ese espíritu inquietante sin repetir la fórmula, es él.
El matiz es importante: no volverían con una secuela, pero sí con algo completamente nuevo. Nada de revisitar el pasado, sino de crear otra historia dentro de su propia visión. Además, Esmail ya ha demostrado en Leave the World Behind (Netflix, 2023) que le encanta esconder easter eggs del universo Mr. Robot, confirmando incluso que ambas obras comparten universo. Así que podría pasar perfectamente que el próximo proyecto de ambos esté lleno de guiños, conexiones sutiles y ese aire críptico marca de la casa.
Un cierre que pocos se atreven a tocar
Y siendo sinceros, tiene toda la lógica del mundo que Malek no quiera reabrir ese melón. El final de Mr. Robot, estrenado el 22 de diciembre de 2019, fue prácticamente un hito televisivo, coronado con un 9,8 en IMDb y una cuarta temporada que cerró con un 98% en Rotten Tomatoes. Sí, casi perfecto. Un final tan redondo que volver a él sería como intentar reescribir un capítulo que ya está milimétricamente equilibrado.
Vamos, que el amigo Malek ha estado ocupado. Y lo suficiente como para no tener que volver a un personaje que ya exprimió hasta la última de sus fracturas psicológicas.
Esmail sigue a lo suyo
El creador de Mr. Robot ha seguido su propio camino, pero siempre con la misma obsesión temática: el colapso social, la paranoia moderna y esa sensación de que siempre hay algo oculto tras la superficie. Su gran proyecto desde entonces fue Leave the World Behind, una película de Netflix que juguetea con la desinformación, el control y la tensión social… vamos, muy Esmail todo.
Lo más jugoso fue la lluvia de referencias al universo Mr. Robot, algo que él mismo confirmó sin rodeos. Nada explosivo, nada que cambie tramas previas, pero sí una idea consolidada: Sam Esmail trabaja en universos que se cruzan sin tocarse demasiado, lo justo para que los fans saquen la lupa.
Antes de que sigas leyendo, conviene recordar el punto de partida. Un Frankenstein solitario, interpretado por un Christian Bale que ya parece haber nacido para sufrir de forma cinematográfica, viaja al Chicago de los años 30 para pedir un favor imposible: que la doctora Euphronious —Annette Bening, siempre brillante— le fabrique compañía. Fácil, ¿no? Solo un detallito: la compañera revive a partir de una mujer asesinada, y de ese renacer surge la Bride, interpretada por Buckley con toda la mezcla de vulnerabilidad y rabia que exige el papel.
A partir de ahí, todo estalla: asesinatos, posesiones, movimientos culturales demente, romance prohibido… un carnaval emocional que, según cuentan desde el rodaje, solo puede describirse como “radical”.
La Bride no es un experimento fallido ni un accesorio narrativo, sino una fuerza que toma consciencia de sí misma a golpes, con dolor, placer, hambre y una honestidad incómoda. Gyllenhaal remarca que sus criaturas “hacen cosas horribles… y eso es solo el principio”. Vamos, que quien espere una heroína suave puede ir bajando expectativas.
Y lo interesante es que, aun siendo monstruos, son nuestros monstruos. Sufren, sienten y arden por dentro como cualquiera. Esa fricción entre horror y empatía es justo lo que promete hacer de The Bride! algo especial.
Un reparto que da miedo en el buen sentido
Si el tono ya es arriesgado, el reparto es otro nivel: Jessie Buckley, Christian Bale, Annette Bening, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard y Jake Gyllenhaal. Un reparto de premios Oscar, nominaciones, trofeos y talento desbordado. Si esto sale mal, será un milagro.
Bale, especialmente, parece encantado de volver a un papel que mezcla tragedia física y dolor existencial, muy en su línea. Buckley, por su parte, ya ha demostrado en Men o Fargo que puede transitar entre lo vulnerable y lo grotesco sin despeinarse.
Chicago como escenario, la locura como combustible
La prensa especializada no se ha cortado. The Hollywood Reporter destaca que “Ariana Grande inunda todo de emoción hasta humanizar al personaje y, por extensión, a la película entera”, mientras que Variety apunta que la secuela “corrige una queja habitual del musical, dándole a la pareja protagonista más escenas y canciones juntas”. Vamos, que cuando se juntan Glinda y Elphaba, la cosa funciona.
Otros medios no han sido tan generosos. The Wrap suelta un dardo afilado: “No había una Parte Dos tan decepcionante desde la segunda mitad de It”. Y añaden que, al menos, aquí nadie vomita sobre Jeff Goldblum… todo un alivio para el reparto, supongo.
Por su parte, Empire resume el sentir general con una frase casi tierna: “No está del todo sobre el arcoíris, pero tiene los colores suficientes para salir adelante”. Una forma elegante de decir “ni tan mal”.
Eso sí, hay voces más frías. io9 lamenta que, aunque hay momentos brillantes, la mayoría no están a la altura del primer film. IndieWire coincide con esa sensación de déjà vu narrativo: “Lo que falló en la primera parte, sigue fallando. Lo que funcionó, sigue funcionando… solo un tic-tac mejor”.
La secuela promete un cierre cargado de emociones, enfrentamientos y ese toque de magia verde que ya se ha convertido en su sello. Que guste más o menos dependerá de lo que cada espectador esperase de este final de cuento torcido… pero nadie saldrá diciendo que no ha visto un espectáculo.
Wicked: For Good aterriza en cines el 21 de noviembre. Y con críticas mixtas o no, todo apunta a que Oz volverá a llenarse de fans.
Para entender el potencial de Amelia, basta con recordar cómo se nos presenta: una ciudadana privilegiada, ajena al sufrimiento ajeno, y perfectamente integrada en la dictadura del espectáculo. Cuando Ben Richards irrumpe en su vida, ella no ve a un inocente perseguido: ve al monstruo televisivo que la Agencia ha fabricado. Su arco –pasar de espectadora complaciente a rebelde activa– es uno de los elementos más potentes del guion.
Sin embargo, la cinta decide incorporarla justo cuando Ben ya está escapando a trompicones de McCone y sus cazadores. En ese punto, el relato se acelera hacia el caos de acción, con chistes slapstick que chocan con la densidad moral del planteamiento. La desconexión tonal es evidente, y el público lo nota.
El papel invisible de Amelia en la estructura del film
Lo más frustrante es que Amelia encarna la tesis principal del relato mejor que ningún otro personaje. Representa esa complicidad sutil, ese “no es mi problema”, que convierte a una población entera en herramienta de dominación. Su famosa bufanda de seda, un capricho caro que simboliza vidas que podrían haberse salvado, funciona como golpe emocional… pero llega tan tarde que no tiene tiempo de calar.
Que aparezca solo en la segunda mitad limita su desarrollo y, peor aún, limita la capacidad del espectador para empatizar con su despertar. La película apunta a un mensaje grande, pero lo dispara desde muy lejos.
Cómo su presencia temprana hubiera cambiado todo
Imagina el mismo relato… pero con un pequeño ajuste: Ben se cruza con Amelia nada más escapar de Boston. En ese instante, él todavía es el “asesino de masas” que la Agencia ha inventado y que la gente acepta sin pestañear. Amelia representaría, cara a cara, esa masa anestesiada. Y desde ahí, el choque ideológico habría sido oro puro.
Ben podría rebatir en directo la propaganda que le persigue, mientras Elton reforzaría ese debate desde su perspectiva revolucionaria. Tendríamos una especie de triángulo temático: el rebelde, la víctima del sistema y la creyente del show. Mucho más rico que los monólogos sueltos que se quedan flotando en la versión final.
La película insiste varias veces en que Ben no lucha solo por sobrevivir, sino por recuperar la verdad. Pero el mensaje pierde fuerza cuando la cinta se obsesiona con el espectáculo visual. Con Amelia más presente, el discurso habría tenido un rostro, un símbolo palpable de cómo el pueblo puede despertar… o seguir dormido.
The Running Man funciona, claro que funciona. Edgar Wright y Glen Powell saben divertirse, saben mover cámara y saben dar espectáculo. Pero dejaron sin exprimir la pieza que podía haber equilibrado todo el rompecabezas emocional. Un desarrollo más largo de Amelia habría corregido el bache de ritmo, reforzado la sátira y unido las distintas tonalidades del filme.
A veces, solo hace falta mover una ficha para que la historia encaje. En este caso, esa ficha tenía nombre y apellidos: Amelia Williams.
La firma de accesorios tech CASETiFY se alía con Netflix para despedir la serie con fundas, correas y gadgets que harían sonreír hasta a Vecna.
Cuando la nostalgia ochentera de Stranger Things se encuentra con tu iPhone
Si creciste en los 80 (o te hubiera gustado hacerlo mientras jugabas al Dragones y Mazmorras con tus colegas), esto te va a interesar. CASETiFY acaba de lanzar una colección inspirada en Stranger Things justo cuando todos contamos los días para que arranque la temporada final. Y no, no es solo otra funda con el logo de la serie estampado: es prácticamente un pasaporte directo a Hawkins, Indiana.
CASETiFY se ha consolidado como referente global en accesorios tecnológicos, combinando protección de alto nivel con personalización creativa. Con más de 20 millones de dispositivos protegidos y presencia en más de 50 tiendas alrededor del mundo (incluyendo sus espacios insignia CASETiFY Studio), la marca sigue apostando por colaboraciones que conectan cultura pop, moda y tecnología como sus colaboraciones con Sakura o con Marvel.
Ya disponible, esta colaboración con Netflix trae una selección de accesorios de Stranger Thingsque van más allá de lo básico. Hablamos de fundas para móvil, correas para el Apple Watch, estuches para AirPods, carteras magnéticas, baterías portátiles y hasta fundas para portátil. Todo diseñado con esa estética oscura y ligeramente inquietante que caracteriza al universo de la serie.
La colección se organiza en tres “bundle sets” o packs temáticos que cualquier fan reconocerá al instante: el del Demogorgon (para quienes abrazan su lado más salvaje), el de Vecna (ideal si prefieres el terror psicológico) y el Party Set, que celebra la amistad del grupo protagonista. Cada pieza juega con tonos apagados, sombras profundas y destellos rojos que parecen sacados directamente de una VHS gastada de los 80.
Protección sobrenatural para tu día a día
El protagonista visual de toda la línea es, sin duda, el Demogorgon. Sus formas agresivas y texturas oscuras dominan varios diseños, aportando ese toque dramático que hace que llevar el móvil en la mano se sienta como portar un amuleto contra las fuerzas del Upside Down. Es la prueba de que los accesorios tecnológicos pueden ser funcionales y, al mismo tiempo, una declaración de estilo personal.
Porque seamos honestos: en 2025, tu funda de móvil dice tanto de ti como tu playlist de Spotify o tu serie favorita. Y si esa serie es Stranger Things, mejor que tu tech lo refleje.
¿Dónde conseguirla y cuánto cuesta?
Los precios van desde los 45€ hasta los 145€, dependiendo del accesorio que elijas. Puedes encontrar la colección completa en CASETiFY.com y en tiendas seleccionadas CASETiFY Studio repartidas por todo el mundo, donde además puedes personalizar tus productos en tiempo real.
Para los coleccionistas, los fans acérrimos y cualquiera que quiera llevar un pedacito de Hawkins en el bolsillo, esta cápsula es una oportunidad de oro. Al fin y al cabo, no todos los días puedes proteger tu teléfono mientras le rindes homenaje a una serie que marcó una época.