George RR Martin frenó una idea para el título de la serie que sonaba demasiado a comedia
Hubo un momento en el que la nueva serie ambientada en Poniente pudo llamarse de otra forma. Una opción mucho más directa, más cercana al tono desenfadado de las novelas cortas originales, pero que terminó descartada por una razón bastante clara: no encajaba con la imagen que debía proyectar.
El propio George R.R. Martin puso el freno. Y lo hizo sin rodeos. La serie que hoy conocemos como Caballero de los Siete Reinos podría haberse titulado Tales of Dunk and Egg, siguiendo el nombre popular de las novelas. Pero el autor no lo vio nada claro.
La importancia del nombre para Martin
Según explicó el showrunner Ira Parker, Martin fue tajante desde el principio: “No la llaméis Dunk & Egg — suena a Laverne & Shirley. Suena a sitcom”. Traducido al castellano: no quería que la serie pareciera una comedia ligera antes siquiera de empezar.
Y tiene sentido. Aunque las historias de Ser Duncan el Alto y el joven Aegon Targaryen tienen un tono más cercano y humano que Juego de Tronos, siguen siendo fantasía épica ambientada en un mundo marcado por guerras, traiciones y tensiones dinásticas. Un título demasiado coloquial podía enviar el mensaje equivocado.

Una aventura más íntima en Poniente
Las novelas cortas publicadas por Martin —como The Hedge Knight, The Sworn Sword o The Mystery Knight— siempre han sido conocidas entre los fans como las historias de Dunk y Egg. Y es lógico: la relación entre ambos es el corazón del relato.
Pero el equipo creativo de HBO quería otra cosa. Un título más clásico, más solemne, que respirase fantasía medieval desde el primer segundo. De ahí que se apostara El Caballero de los Siete Reinos, un nombre que encaja perfectamente dentro de la mitología de Poniente.
Lo curioso es que Parker reconoció que, ya en postproducción, dudó brevemente. Sabe que los fans seguirán usando el apodo de siempre. Pero al final decidió mantener el título oficial porque —según explicó— era mejor sorprender al público. Que lleguen esperando solemnidad y encuentren una historia algo más ligera, en lugar de anticipar desde el título el tono exacto.

Una historia más pequeña pero no menos importante
Uno de los aspectos más interesantes de la serie es su enfoque narrativo. A diferencia de Juego de Tronos o incluso La Casa del Dragón, aquí no estamos ante un tablero político gigantesco con docenas de tramas paralelas.
Parker confirmó que la historia se mantiene casi por completo desde el punto de vista de Dunk. Nada de saltos constantes a intrigas palaciegas ni conspiraciones complejas en Desembarco del Rey. Incluso cuando aparecen figuras Targaryen relevantes, la cámara se queda con el caballero errante.
Eso le da a la serie una identidad propia. Más cercana al relato de aventuras clásico. Más contenida. Más humana.

La temporada 2 marca el camino hacia Dorne
El final de la primera temporada deja claro que el viaje continúa. El destino apunta hacia Dorne, una de las regiones más fascinantes de Poniente. Parker adelantó que la segunda temporada adaptará en gran medida la segunda novela corta, manteniendo ese tono de aventura autoconclusiva.
Aquí no se trata de cliffhangers gigantes ni de finales explosivos diseñados para incendiar redes sociales. La intención es otra: historias contenidas, con principio y final, centradas en los personajes y sus decisiones.

Eso no significa que no podamos ver caras conocidas. El showrunner dejó caer que algunos personajes podrían volver a cruzarse con Dunk. Y si algo sabemos del universo Targaryen, es que las conexiones siempre acaban teniendo consecuencias.
El peso del nombre en el universo de Martin
Lo más interesante de todo este asunto es que demuestra hasta qué punto Martin sigue cuidando su mundo. Aunque no esté al frente del día a día de la producción, su voz sigue teniendo peso en decisiones clave, incluso en algo tan aparentemente simple como un título.
Y no es un detalle menor. En franquicias de este tamaño, el nombre lo es todo. Define expectativas, tono y posicionamiento. Un “Dunk & Egg” podría haber sonado simpático, casi entrañable. Pero El Caballero de los Siete Reinos suena a epopeya.














