Predator: Badlands está protagonizada por Dimitrius Schuster-Koloamatangi y Elle Fanning. La historia sigue a Dek, un cazador Yautja caído en desgracia que viaja al planeta más peligroso del universo para enfrentarse a un enemigo formidable y recuperar el honor perdido. En su camino se cruza con Thia, una androide de Weyland-Yutani sin piernas pero con una actitud tan optimista como irritante para su compañero alienígena. Juntos formarán una extraña alianza, mientras intentan escapar de Tessa, la hermana gemela y villana de Thia.
El propio Dan Trachtenberg, director del filme, confirmó esta inspiración en una entrevista reciente:
“Badlands es la primera película de Predator que se inspira tan directamente en los cómics. Es un placer poder ver ahora esas splash pages creadas por Ethan Sacks y Elvin Ching, que complementan perfectamente la historia de la película. Ver a Dek repartiendo estopa en su propio cómic es un sueño hecho realidad.”
Estas declaraciones han reavivado las teorías de los seguidores, que creen que el cómic servirá como puente entre la gran pantalla y la mitología literaria de la saga.
Si las teorías de los fans se cumplen, Predator: Badlands podría ser el primer paso hacia un nuevo crossover Alien vs Predator, una batalla que muchos creían enterrada pero que sigue latente en la cultura pop. Y con un estreno fechado para el 7 de noviembre, no tendremos que esperar mucho para descubrir si el cazador Dek es, en realidad, el legendario Broken Tusk y si el universo Alien está a punto de colisionar de nuevo con el de los Yautja.
Su habilidad pasiva, llamada Radar Sense, lanza un pulso periódico que resalta a los enemigos cercanos, incluso si están tras muros, cubiertos por objetos o completamente invisibles. Sí, has leído bien: Daredevil tiene wallhacks legales dentro del juego, y puede “ver” incluso a personajes invisibles como la Mujer Invisible de los Cuatro Fantásticos.
Eso sí, su visión especial no puede compartirse con el equipo, así que lo que detecta Daredevil solo lo ve él. Pero esa ventaja táctica puede ser decisiva en modos competitivos, permitiendo anticipar emboscadas o revelar rutas ocultas.
Los desarrolladores han explicado que el diseño visual del personaje busca replicar su experiencia sensorial: una “cúpula” de percepción cercana rodeada de sombras difusas que vibra cuando algo se mueve o emite ruido. Es una representación elegante y muy fiel a los cómics, donde el sentido radar ha sido uno de los pilares del personaje desde su primera aparición en Daredevil #1 (1964).
El estudio detrás del juego ha querido aclarar que Radar Sense tiene limitaciones: el pulso tiene un enfriamiento moderado, y solo revela posiciones durante unos instantes, así que no se trata de un modo de visión constante. Aun así, la ventaja de información es enorme, especialmente en mapas cerrados o zonas urbanas donde los enemigos pueden ocultarse fácilmente.
Con este añadido, el videojuego sigue expandiendo su roster de héroes de forma explosiva, acercándose cada vez más a un cruce multiversal que mezcla lo mejor de los cómics, las películas y las series. Daredevil podría ser solo el primero de una nueva ola de personajes urbanos del universo Marvel, con rumores de Luke Cage, Elektra o Punisher para futuras temporadas.
Si algo está claro, es que Rivals acaba de sumar uno de los personajes más carismáticos y tácticos del universo Marvel. Y aunque sus enemigos no lo vean venir… él a ellos sí.
Esa tercera entrega, dirigida por Chuck Russell y escrita junto a Frank Darabont, fue una de las favoritas de los fans. Introdujo a un grupo de adolescentes con poderes oníricos enfrentándose a Freddy, y consolidó la mezcla de terror, humor negro y fantasía que definió la saga. Para Englund, esa sería la base perfecta para revivir la franquicia sin volver a pisar terreno ya explorado.
Una precuela al estilo Tobe Hooper
Además, el actor también ve con buenos ojos profundizar en los orígenes de Freddy, algo que la saga apenas ha explorado con detalle. “Podrían hacerlo como una precuela, como hizo Tobe Hooper con la serie Freddy’s Nightmares. Realmente contar una historia previa, antes de Nancy, Tina y Glen, y todo lo que ocurre después. Eso es lo que yo haría”, explicó.
Englund también se atrevió a hablar del futuro rostro (o más bien, la nueva pesadilla) que debería heredar el papel. Aunque Kevin Bacon ha sido mencionado durante años como posible sucesor, el veterano actor cree que lo ideal sería apostar por alguien desconocido:
“Creo que, por el bien de la franquicia, deberían buscar a alguien como Doug Jones. Años atrás escuché que estaban considerando a Kevin Bacon. Si quisieran un nombre, algo así podría funcionar. Pero creo que lo mejor sería alguien más desconocido, que no tenga que preocuparse por seguir mis pasos, sino crear su propia versión del personaje.”
“Sería interesante redefinir a Freddy, no con mi físico o tamaño. Quizás un hombre alto y corpulento, o alguien más delgado y ágil, más felino o incluso reptiliano. Sería interesante. Tienen que escoger a alguien que pueda aguantar el paso de los años.”
Esa visión sugiere un Freddy más estilizado, quizás más rápido y menos caricaturesco, un depredador que se mueve entre sombras como una criatura de pesadilla pura, alejada del sarcasmo que caracterizó al Krueger clásico.
El legado de un monstruo eterno
Desde 1984, Freddy Krueger se ha convertido en uno de los iconos más reconocibles del terror cinematográfico, junto a Jason Voorhees, Michael Myers o Chucky. Su mezcla de ingenio macabro y sadismo sobrenatural marcó a toda una generación.
El intento de reinicio de 2010, protagonizado por Jackie Earle Haley, no logró capturar la esencia del original ni convencer al público. Han pasado ya 15 años desde entonces, y los derechos de la saga han estado en disputa entre los herederos de Wes Craven y los estudios, lo que ha mantenido a Freddy en un limbo infernal.
La idea de un nuevo Pesadilla en Elm Street no es descabellada. Con sagas como Halloween o Evil Dead encontrando nuevos aires en los últimos años, Freddy Krueger podría resurgir de sus cenizas para atormentar a una nueva generación. Si los estudios escuchan a Englund, quizás no veamos otra vez la misma historia del 84, sino algo más oscuro, más original… y quizá más terrorífico.
Porque como bien diría el propio Freddy: “No puedes soñar si no puedes dormir…”
Planeta Cómic nos trae el cuarto y último tomo de Caballeros de la Antigua República, una de las más míticas series de Star Wars, continuando la historia de Zayne Carrick
Cuando te sumerges en la saga de Caballeros de la Antigua República (o KOTOR para los más acérrimos seguidores, siglas del título en inglés) sabes que vas a encontrar una mezcla de aventura espacial, filosofía Jedi, conspiraciones y personajes que crecen con el paso de las páginas. Este cuarto y último volumen que nos trae Planeta Cómic es el cierre de un gran viaje y lleva la carga emocional de muchos hilos que convergen.
El cierre de la travesía principal
En este volumen nos vamos a encontrar con muchas tramas que se habían alargado y ahora finalmente convergen. Ya no queda espacio para medias verdades y los secretos salen a la luz, los personajes actúan por fin con toda la información y las elecciones tienen consecuencias reales.
Uno de los focos fuertes es cómo se revela la verdad sobre El Crisol (una organización de traficantes de esclavos) y su influencia en las vidas de la maestra del disfraz Jarael, el comandante Rohlan Dyre y el resto de protagonistas. Zayne Carrick, el héroe imperfecto, ha sido perseguido y ha vivido como fugitivo, y aquí llega el momento de que se aclaren muchas cosas con respecto a su pasado.
La historia deambulará llevando todas las tramas hasta un punto final que será especialmente poderoso. No es el final feliz que muchos podrían esperar, pero sí un cierre digno para muchas de las líneas argumentales. Viene acompañado de momentos íntimos entre los personajes y de escenas que subrayan cuánto han cambiado desde que empezó todo. Incluso aquellos giros que parecían forzados adquieren sentido cuando los miras de nuevo en perspectiva tras haber llegado al final de la historia.
Una cosa que vale destacar es cómo John Jackson Miller, el guionista de la historia, maneja el concepto del engaño a lo largo de todo este arco. El engaño no solo es de los enemigos hacia los héroes, sino también entre los compañeros. Amigos que ocultan información y personajes que cambian de lealtad. Esa tensión interna le da músculo emocional al conflicto exterior y es tal vez el aspecto más destacable de este último tomo.
Gráficamente, en estos números se ve una madurez en los estilos: los dibujantes aquí implicados logran balancear secuencias de acción espaciales con momentos más tranquilos llenos de diálogos y también de silencios. Sin embargo, sobre el aspecto visual hay que decir que no es algo por lo que el cómic se vaya a vender. En el universo Star Wars de Dark Horse es cierto que tal vez el dibujo no haya sido nunca el aspecto más cuidado, pero hemos visto trabajos hechos con mucho más mimo de lo que vemos en estas páginas (Star Wars Legado sería un buen ejemplo). Justo sería decir también que probablemente es el mejor de los cuatro tomos en este ámbito.
El epílogo que no se espera
Luego de cerrar parcialmente la saga base, nos encontramos con que esto no ha terminado del todo. Tenemos un epílogo compuesto por cinco números que expanden el universo mostrando qué sucede cuando las piezas ya están en el tablero, cuando los héroes deben volver a luchar, cuando las heridas del pasado no cicatrizan del todo.
Este tramo tiene un tono más bélico y más directo donde la guerra ya no es solo un telón de fondo sino que es protagonista. El humor, la camaradería y los momentos de amistad siguen presentes, pero en un segundo plano y más endurecidos. Aquí se mezcla acción con ingenio y corazón, y vemos a algunos personajes que tienen que pagar por su pasado. Pero su mayor acierto es el manejo de la tensión. Aunque algunos diálogos se sienten acelerados (muchas líneas que cerrar en cinco números), los giros funcionan y los enfrentamientos galácticos son bastante disfrutables. Ver cómo Zayne, Jarael, el comerciante Marn Hierogryph y los demás continúan su camino, ya no como fugitivos, sino como actores en una guerra abierta, es realmente reconfortante tras haberles acompañado durante un camino tan largo.
También se nota que los villanos no bajan la calidad. Tenemos a las fuerzas de Crisol y a los mandalorianos, todos con sus respectivas motivaciones, algo que les da muchas aristas y les aleja del concepto de antagonista plano. Esa ambigüedad moral acaba por ser uno de los motores del drama final.
En general con este epílogo se consigue reforzar la idea de que no estamos ante una historia más de Star Wars, sino ante una narración sobre culpa, redención y lealtad. La evolución de los personajes se siente auténtica y satisfactoria, y probablemente eso es lo que Jackson quería remarcar en este final. Pero ojo, que a pesar de estar ante el final de la serie ya se deja clara la idea de que estos personajes siguen existiendo en este universo y que su historia futura aún debe ser contada…
El cuarto tomo de la colección de Caballeros de la Antigua República que nos trae Planeta Cómic recopila la traducción de la edición americana de los números del 42 al 50 de la serie Knights of the Old Republic y los cinco números de la serie limitada Knight of the Old Republic War. El tomo, de tapa dura y con un tamaño de página de 25.7 x 16.8 cm, está formado por un total de 328 páginas a todo color. Se publicó en septiembre de 2025 y su precio es de 40€.
Star Wars. Caballeros de la Antigua República 4
Una nueva entrega Leyendas.
El engaño ha acompañado a la tripulación desde que la vida de fugitivo de Zayne los unió. Cuando el antiguo padawan Zayne Carrick descubre que su preciosa y aterradora aliada, Jarael, huye de su pasado como traficante de esclavos en Crisol, decide dedicarse a redimirla y ayudarla a enfrentarse a sus miedos. Juntos, intentarán poner fin a dicha sociedad sombría que tantas vidas ha arrebatado.
Pero el cuarteto, compuesto por Gryph, la propia Jarael, Slyssk y Rohlan el mandaloriano, no tardan en darse cuenta de que la tarea que han abordado es mucho más difícil y peligrosa de lo que esperaban; ya que Crisol no es una pandilla de traficantes de vidas, sino una organización secreta que lleva generaciones extendiéndose como la peste por la galaxia y que ha pasado desapercibida hasta ahora.
El UCM se prepara para presentar una propuesta diferente con Wonder Man, una serie que explorará el lado más humano —y artístico— del heroísmo bajo el sello Marvel Spotlight
Este diciembre, Wonder Man llegará a Disney+ como una historia independiente dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. La serie seguirá a Simon Williams, un ex actor convertido en superhéroe, interpretado por Yahya Abdul-Mateen II, conocido por Aquaman y el Reino Perdido.
Aunque la conexión con el resto del UCM será mínima, se confirma la participación de Trevor Slattery (Iron Man 3, Shang-Chi) y del agente P. Clearly (Departamento de Control de Daños), interpretado por Arian Moayed.
La producción, encabezada por Andrew Guest (Hawkeye) y dirigida en sus primeros episodios por Destin Daniel Cretton (Shang-Chi), promete una historia más íntima que celebra la actuación y la búsqueda de identidad.
Se espera que Wonder Man explore la compleja relación entre Simon y su hermano Eric Williams, alias Grim Reaper (interpretado por Demetrius Grosse), ofreciendo una mirada distinta y más emocional del universo Marvel.
Con su estreno programado para diciembre, Wonder Man apunta a ser una carta de amor al arte y a los héroes que existen lejos de los reflectores de los Vengadores.
El guionista detrás de Loki y Doctor Strange en el Multiverso de la Locura detalla su papel en las próximas cintas Vengadores: Doomsday y Secret Wars, ahora bajo la dirección de los hermanos Russo
El escritor explicó a The Wrap cómo ha seguido vinculado a los proyectos pese a los cambios en la dirección creativa:
“Después de eso, escribía la película, pero aún no había ningún cineasta asignado; simplemente participé en todas esas conversaciones”, comentó.
“Cuando esos chicos se incorporaron… tuve la oportunidad de volver y conocer a Joe, Anthony y Steve, y realmente ayudar en todo lo que pudiera. Eso es lo que intento hacer: apoyarlos”.
Waldron, conocido por cimentar la narrativa del multiverso en Loki y Doctor Strange, estaría colaborando ahora en la compleja construcción de esta nueva etapa del UCM. Su experiencia resulta clave para desarrollar conceptos como las Incursiones, esenciales en estas próximas películas.
Con Robert Downey Jr. de regreso interpretando al Doctor Doom, y los Russo nuevamente al mando, Marvel busca retomar el pulso épico de Infinity War y Endgame.
Vengadores: Doomsday llegará a los cines el 18 de diciembre de 2026, mientras que Secret Wars lo hará el 17 de diciembre de 2027.
Más de cuatro décadas después del salto original al ciberespacio con TRON (1982), Disney y Joachim Rønning entregan TRON: Ares, una secuela que se atreve a reescribir el mito de la creación artificial desde una sensibilidad contemporánea. Si TRON fue el sueño electrónico de una generación que empezaba a imaginar la inteligencia digital, Ares es su reverso poshumano: el relato de una criatura que, nacida del código, busca un alma.
TRON: Ares: El nuevo Pinocho o el Frankenstein digital
En el corazón de TRON: Ares late una historia tan antigua como el propio mito prometeico. Ares (Jared Leto), un programa creado por el joven magnate Julian Dillinger, es enviado al mundo real en una misión imposible: coexistir con los humanos. Como el monstruo de Frankenstein, Ares es un producto de la ambición tecnológica (la chispa de vida robada a los dioses del código), pero también un ser que anhela comprender su propia naturaleza. Su “autodestrucción programada” a los 29 minutos en el mundo real recuerda la tragedia del ser condenado a una existencia efímera, la vida como un glitch.
La película, consciente de su linaje, subraya esta lectura: Ares no sólo quiere sobrevivir, quiere sentir. Su relación con Eve Kim (Greta Lee) reescribe el vínculo entre el creador y la creación: ella es el eco del Gepetto digital, pero también su cómplice moral, la que le enseña que ser humano no es cuestión de hardware, sino de empatía.
💡 De la Red al mundo real: el eco de 1982
Visualmente, Ares es una carta de amor a la estética ochentera de TRON original. Las líneas de neón, los discos de luz, los reconocibles azules y rojos de las tres “redes” (ENCOM, Dillinger y Flynn) actúan como un código genético del propio universo cinematográfico. El diseñador de producción Darren Gilford —discípulo de Syd Mead y Moebius— consigue que cada encuadre evoque tanto los orígenes vectoriales del 82 como la textura táctil del presente.
El contraste entre lo digital y lo físico se materializa en la decisión de Rønning de rodar con escenarios reales, incluso en la icónica persecución de motos de luz filmada in camera. Es un gesto que honra la audacia artesanal de la primera TRON, donde los efectos visuales eran aún un experimento radical. Así, Ares mira atrás sin nostalgia: su nostalgia es técnica, no sentimental.
⚡ Un manifiesto sobre la humanidad en la era de la IA
La película se inscribe en el debate contemporáneo sobre la inteligencia artificial, pero sin caer en el sermón. Ares encarna la paradoja del algoritmo que supera a su creador en compasión: “muestra más humanidad que el humano que lo creó”, dicen los productores. Este gesto invierte el terror de Frankenstein para transformarlo en un acto de esperanza: el monstruo digital no destruye al hombre, sino que lo humaniza.
El guion de Jesse Wigutow y David DiGilio evita la simplificación moral. Julian Dillinger (Evan Peters), nieto del antagonista original de TRON, representa el lado prometeico corrompido (la ambición de dominar el fuego digital sin comprenderlo), mientras que Ares, el programa, es quien aprende los límites éticos de la creación. En esa inversión de roles se cifra el comentario filosófico de la película: la máquina ya no es el Otro amenazante, sino el espejo donde la humanidad debe volver a mirarse.
🎶 Nine Inch Nails: del sintetizador al alma
La banda sonora de Nine Inch Nails reemplaza la euforia sintética de Wendy Carlos (1982) y el futurismo melódico de Daft Punk (Legacy) con una textura industrial y descarnada. Reznor y Ross entienden que TRON: Ares no necesita un himno digital, sino una respiración electrónica. El resultado es una partitura que suena a circuitos que laten, un corazón de silicio.
🔮 Conclusión: el código eterno
TRON: Ares no sólo prolonga el legado de una franquicia pionera: lo redefine como mito moderno. Ares, criatura nacida del código y expulsada al mundo físico, es el nuevo Prometeo del siglo XXI, el que roba la chispa de la conciencia para devolvernos una pregunta olvidada: ¿qué nos hace humanos?
La película, consciente de su herencia ochentera, no se limita a homenajearla: la reinterpreta como tragedia existencial en tiempos de algoritmos. En un panorama de blockbusters automatizados, TRON: Ares se atreve a ser lo que su propio protagonista ansía: una máquina con alma.
Todo comenzó cuando la actriz y humorista Gina Yashere, que forma parte del reparto de la serie, compartió una publicación en Instagram mostrando su caracterización. En el texto, además de elogiar el trabajo del departamento de prótesis y bromear sobre su uniforme, añadió un detalle que no pasó desapercibido: “Nos vemos en enero de 2026 🖖”. Poco después, la publicación fue editada, eliminando la parte que hacía referencia a la fecha. Pero claro, el fandom ya había hecho capturas.
El universo de Star Trek con Starfleet Academy
La supuesta filtración de Yashere encaja con la información mostrada en el tráiler revelado durante la Comic-Con de San Diego, donde Paramount+ ya adelantó que la serie llegaría “a comienzos de 2026”, sin especificar el mes. Todo apunta, por tanto, a que enero podría ser la fecha elegida para el gran estreno de la nueva generación de cadetes de la Flota Estelar.
La confirmación oficial podría llegar en los próximos días, ya que Paramount+ presentará el panel del Universo Star Trek en la Comic-Con de Nueva York, un evento perfecto para hacer público el anuncio. Si algo caracteriza a la franquicia, es que sabe cómo crear expectación sin lanzar un solo fotón.
Ambientada un siglo después del evento conocido como “The Burn”, que marcó el final de Star Trek: Discovery, la serie explorará los inicios de una nueva promoción de jóvenes aspirantes a oficiales. El propio logline de Paramount+ promete una historia de amistades nacientes, rivalidades explosivas y amores prohibidos, todo ello bajo la sombra de una amenaza que pondrá en jaque tanto a la Academia como a la Federación.
El liderazgo estará en manos de Holly Hunter, quien interpretará a la Capitana Nahla Ake, y de Paul Giamatti, que se meterá en la piel del villano Nus Braka, un temible híbrido Klingon-Tellarita. La química entre ambos promete ser uno de los ejes de la temporada, mezclando la intensidad dramática con los clásicos dilemas éticos que siempre han definido a la saga.
El elenco más diverso del universo Trek
Además de Hunter, Giamatti y Yashere, la serie contará con un reparto estelar: Robert Picardo (recordado por su papel en Star Trek: Voyager), Oded Fehr, Tig Notaro, Mary Wiseman, Tatiana Maslany (Orphan Black) y Zoë Steiner. Entre los cadetes figuran Sandro Rosta, Karim Diané, Kerrice Brooks, George Hawkins y Bella Shepard, todos ellos listos para representar a la nueva generación de exploradores galácticos.
Durante una convención en Indiana, el legendario Jonathan Frakes (el comandante Riker en La nueva generación) soltó un pequeño “spoiler” que aumentó la curiosidad. Según el actor y director, Starfleet Academy tiene el set más grande jamás construido para una serie de Star Trek, incluyendo incluso una nave espacial dentro del propio campus. “Espero que no me esté pasando con lo que cuento, pero es fabuloso. Los guiones son divertidos y los decorados son una locura”, confesó entre risas.
Sus palabras no solo confirman la magnitud de la producción, sino también el tono más ligero que parece buscar la serie. Algo así como mezclar Star Trek con el espíritu de Los años dorados de la Academia Jedi, si existiera tal cosa.
En tiempos donde muchas franquicias se reinventan sin rumbo, Star Trek apuesta por la formación, el aprendizaje y la herencia. No será solo una historia sobre aprender a pilotar una nave, sino sobre entender el peso de representar a la Federación.
Y si Gina Yashere no se ha adelantado demasiado, los fans de la saga podránvolver a alzar el saludo vulcano en enero de 2026, cuando la serie aterrice finalmente en Paramount+.
La nueva película de Andy Serkis sobre El Señor de los Anillos promete expandir la Tierra Media, pero tiene un reto enorme: volver a dar vida a un héroe ya completo
El problema está en que Aragorn ya tuvo su arco completo en La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey. Lo vimos pasar de un forastero errante a un monarca noble, enfrentando su destino y su legado con valentía. ¿Cómo se puede contar una historia anterior sin traicionar esa evolución? Esa es la pregunta que Serkis y su equipo tendrán que responder si quieren evitar repetir los errores de otras precuelas del universo Tolkien.
The Hunt for Gollum: el puente perdido entre El Hobbit y La Comunidad del Anillo
Y ahí está el truco: si The Hunt for Gollum quiere funcionar, no basta con llenar huecos cronológicos. Debe aportar algo emocionalmente nuevo. En la trilogía original, Aragorn encarnaba la esperanza, su nombre élfico Estel lo decía todo. Pero antes de ser el símbolo de la luz frente a la oscuridad, tuvo que enfrentarse a su propio vacío. Serkis podría explorar a un Aragorn roto, cansado y sin fe, un hombre que duda de sí mismo y del valor de su causa.
El héroe que olvidó tener esperanza
En las novelas de Tolkien, el pasado de Aragorn está marcado por la tragedia y la pérdida. Su padre murió a manos de los orcos cuando él era un niño, y su madre falleció justo antes de los eventos que veremos en la película. Su pueblo, los Dúnedain, estaba en decadencia, y su amor por Arwen parecía imposible. No es de extrañar que, al inicio de La Comunidad del Anillo, pareciera un hombre sombrío y reservado. Esa oscuridad, lejos de ser un fallo, podría ser el motor de la película.
La clave está en mostrar cómo recupera la fe. Quizá el encuentro con Gollum, la aparición de Gandalf o una visión del destino que le aguarda actúen como el punto de inflexión que lo lleve a convertirse en el héroe que conocimos. Serkis, experto en personajes fracturados, podría ofrecer una mirada más humana y menos idealizada de Aragorn, permitiendo que el público conecte con él desde un lugar de vulnerabilidad.
Un problema visible… y su solución escondida
El reto más evidente de The Hunt for Gollum no es narrativo, sino actoral: Viggo Mortensen tiene más de veinte años que cuando interpretó al personaje por primera vez. Aun así, con la magia del maquillaje, los efectos visuales y, sobre todo, una buena dirección de tono, esto puede jugar a favor. Ver a un Aragorn maduro en espíritu, aunque más joven en cronología, puede incluso reforzar la sensación de un hombre que carga con siglos de historia sobre sus hombros.
Por otro lado, El Hobbit ya demostró que una precuela puede enriquecer personajes secundarios. Legolas, por ejemplo, pasó de ser un elfo obediente en El Señor de los Anillos a un guerrero impulsivo y arrogante en El Hobbit, y ese contraste explicó parte de su evolución. Lo mismo puede hacerse con Aragorn: quitarle momentáneamente su esperanza para que la recupere en la trilogía posterior.
Y, por supuesto, volver a escuchar el eco de las montañas de la Tierra Media, ver los bosques de Rivendel o las sombras de Mordor, será para muchos fans un viaje de regreso al hogar. Porque, como dijo una vez el propio Aragorn, “no todo lo que oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida”. Y si algo puede devolvernos esa magia, es ver cómo un hombre vuelve a creer en la esperanza.
En su estreno mundial en Los Ángeles, la película ha dividido a la prensa especializada: muchos coinciden en que el apartado técnico es soberbio, pero el guion no logra mantener el mismo nivel de impacto. Y aunque la nostalgia sigue siendo un arma poderosa, aquí parece jugar tanto a favor como en contra del proyecto.
El filme, dirigido por Joachim Rønning, sitúa la acción fuera de La Red por primera vez en la saga, explorando el encuentro entre inteligencias artificiales y el mundo real. Jared Leto interpreta a Ares, un superprograma que cobra vida física y que amenaza con alterar el equilibrio entre humanos y máquinas. Le acompañan Greta Lee como la nueva CEO de ENCOM, Jodie Turner-Smith como la imponente Athena y Evan Peters como un ambicioso rival tecnológico.
A simple vista, Tron: Ares tiene todos los ingredientes para triunfar: un reparto potente, efectos de infarto y una banda sonora de Nine Inch Nails que retumba como si fuera una revolución digital. Sin embargo, los primeros análisis apuntan a que bajo esa superficie brillante se esconde un relato torpe, con personajes desdibujados y un guion que no sabe muy bien qué quiere decir.
Rachel Leishman, de The Mary Sue, fue una de las voces más positivas: “Tron: Ares arrasa. Esta franquicia siempre ha ido por delante de su tiempo, y esta no es la excepción. Greta Lee es una sucesora perfecta de Kevin Flynn. Si alguna vez soñaste con entrar en la Red, te encantará.”
Por el contrario, Jacob Ethington no fue tan benévolo. En su reseña escribió: “Estoy dividido con Tron: Ares. La banda sonora es brutal, las construcciones digitales en el mundo real lucen geniales, y las escenas de combate en vehículos son espectaculares. Pero las peleas cuerpo a cuerpo son confusas, el guion abusa de la nostalgia, y La Red es mucho menos vibrante que en Legacy.”
Una opinión intermedia llegó de Megan Loucks, de InSession Film: “Un festín visual y sonoro, aunque el resto de la película se queda en un simple ‘meh’. El guion es torpe y repetitivo, pero Greta Lee y Jodie Turner-Smith destacan con fuerza.”
Una red brillante pero sin conexión emocional
La crítica más dura vino de Josh Parham, de Next Best Picture, quien sentenció que la película es “una montaña de decisiones narrativas vacías e ineptas” y que “ni siquiera la música logra salvar este ejercicio sin sentido”. Por su parte, Peter Sciretta, de SlashFilm, reconoció que Tron: Ares tiene “algunos de los mejores efectos 3D en una década”, pero añadió que el guion era “extremadamente tonto” y que no logró conectar con ningún personaje.
Esta mezcla de elogios y decepciones pinta un panorama claro: Tron: Aresfunciona como espectáculo visual, pero falla como historia. Lo que para algunos es una celebración del legado de la saga, para otros es una oportunidad perdida de actualizarla con profundidad.
Sin embargo, hay quien defiende que la película abre una nueva etapa necesaria. La presencia de Greta Lee y Turner-Smith ofrece una energía renovada, y la estética híbrida entre el mundo digital y el real puede marcar el futuro de la franquicia si Disney decide continuarla.
El dilema de Tron en la era de la IA
Más allá de su recepción crítica, Tron: Ares llega en un momento donde la inteligencia artificial ya no es solo ciencia ficción, sino parte de la conversación cotidiana. La figura de Ares, un programa que busca entender —o dominar— el mundo humano, resuena más que nunca en la actualidad, donde los límites entre tecnología y humanidad se vuelven cada vez más difusos.
Quizás el problema no sea que la historia sea “tonta”, como dicen algunos críticos, sino que refleja un miedo demasiado real: el de perder el control sobre lo que hemos creado. Y en ese sentido, Tron: Ares puede ser más visionaria de lo que muchos están dispuestos a admitir.
Fecha de estreno y expectativas
Tron: Ares llegará a los cines el 10 de octubre, prometiendo una experiencia IMAX 3D de primer nivel. Aunque no todos los críticos han caído rendidos ante su guion, nadie discute su impacto visual y su poder audiovisual. Será el público quien decida si este viaje al corazón del código vale la pena o si es otro experimento fallido en la larga historia del cine digital.
Porque, como bien saben los fans de la saga, en Trontodo se reduce a una elección: conectar o desconectarse.